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martes, 1 de noviembre de 2016

Afrontar la muerte con los más pequeños.

Diego empezó hace un par de meses a hacer preguntas sobre la muerte.

Todos los días vamos a casa de la Bisa; nuestro hijo (de casi cuatro años), que siempre coge los bastones de mi abuelo, comenzó a preguntar y repreguntar que dónde estaba el Bisotón, a lo que empezamos a decirle que falleció cuando él era muy pequeño. Es un niño muy sensible, y sin apenas conocerlo se puso triste por lo que le estábamos contando.







Hace poco menos de un mes, un familiar muy cercano nos dio un susto. Le dio un infarto cerebral que le tuvo ingresado en el hospital dos semanas y media. Diego, que ya de por sí estaba mostrando desde hace semanas interés por el tema, preguntó si ese familiar, al que estaba acostumbrado a ver todos los días, se había morío. Nosotros no mentimos nunca a nuestros hijos, y después de leer varios artículos de psicología en los que dicen que para abordar el tema de la muerte con los pequeños es conveniente no mentirles, teníamos más claro aún que tampoco lo íbamos a hacer en algo así. Yo le dije que esperábamos que no, que los doctores lo estaban curando, y entonces me preguntó si se iba a morir, a lo que contesté que todos nos morimos, que la muerte es parte de la vida. No obstante, para morirse hay que ser muy muy viejecito, estar muy muy muy muy malito o tener muy muy muy mala suerte.


Nosotros no le decimos que no llore, no nos gusta que reprima su tristeza o sus emociones. Llorar por la perdida de un familiar o un ser querido es sano, pasar ese proceso de duelo es muy necesario, tanto para adultos como para niños. Mi marido y yo si tenemos que llorar no nos escondemos. Hemos leído en blogs y foros de psicología infantil que expresiones como por ejemplo: "está en el cielo", "está durmiendo para siempre" o "Dios se lo ha tenido que llevar", entre otras, pueden confundirlo y crearle una ansiedad innecesaria, por lo que nunca lo hacemos. Hay que ser claro, conciso y responder a todas las preguntas que nos haga. Como con todos los temas transcendentes, mostramos mucha naturalidad, lo vemos imprescindible para que le afecte lo menos posible.


Tampoco podemos esquivar el tema cuando sale, porque Diego tiene muchísima memoria y si empezamos a divagar, a los diez minutos te vuelve a preguntar, así sucesivamente hasta que le digas una respuesta que entiende.






No sé como lo haré si Delia me pregunta antes... No sé como adaptar la información a una edad más temprana... Nosotros nos informamos y hacemos lo que creemos mejor, siempre intentando usar términos cariñosos acordes a la edad de nuestro hijo.
Él ha ido al cementerio a llevarle flores al Bisotón pero yo, personalmente, no lo llevaría al velatorio de alguien. No quiero que se quede con la ultima imagen de ese ser querido así, quiero que lo recuerde vivo, con su sonrisa, con su mirada cálida.

Somos conscientes de que es más fácil decirle que está en el cielo, pero también sabemos que si lo vamos preparando ahora, cuando llegue el momento de perder a alguien cercano va a ser menos doloroso y lo va a poder entender y gestionar mejor.  No vamos a pasar por la transición a la verdad porque ya va a saber la verdad. Va a entender desde pequeño lo que decía al principio, que la muerte es una parte de la vida.



miércoles, 29 de junio de 2016

Me echo de menos.

Hoy, mi marido se ha ido a jugar un partido de fútbol con sus compañeros de trabajo.
Hoy, por la noche que he pasado, por las hormonas, por algunos factores incontrolables, o vete a saber por qué, no he empezado el día con buen pie.
Me he dado cuenta de que hace meses que no me siento mujer. Hace meses que no tengo un ratito para mí sola, para desconectar, para pasear, leer, quedar con alguien... Me he dado cuenta de que ya no soy Mika, soy la mamá de Diego y Delia.




No me había dado cuenta hasta que Néstor se ha podido tomar esas dos o tres horas para él.
Ahora mismo yo no puedo, doy LME (Lactancia Materna Exclusiva) y estamos en verano. No puedo porque si mi hija tiene hambre sólo la puedo alimentar yo, y si mi hija tiene sed ídem. Y ojo, me encanta, es la mejor decisión que he tomado en mi vida, y claro que me compensa estar dándole lo mejor... Pero quizá hoy necesitaba hacer algo yo sola, y no quiero porque ¿y si le entra sed y yo no estoy? Pues dale agua pensaréis... Pero no. He luchado mucho por una lactancia exitosa y es contraproducente darle agua.


Yo antes de ser madre.


Estoy harta de maternidades edulcoradas, en las que sólo está permitido decir lo feliz que eres, lo bien que duermes y lo poco que pierdes la paciencia. En las qué si te quejas por algo, viene la lista de turno y te contesta un "es lo que tú has elegido". Claro que yo lo he elegido, igual que elijo aceptar un trabajo de, pongamos dependienta, y si un cliente me habla mal, me grita o me tira una prenda a la cara, tengo derecho a quejarme. Pues esto es igual, no está mal quejarse de vez en cuando de que tienes sueño, de que comes rápido, o de que te duelen los brazos de cargar todo el día a tus dos hijos.
No está mal echarse de menos. No está mal pensar en que ojalá, de vez en cuando tuviésemos ese momento para nosotras. Es lo más normal del mundo y no hay que sentirse culpable, ni mucho menos.
Siempre digo que soy madre por vocación, he nacido para esto, me encanta criar, disfruto haciéndolo, pero claro, es algo que te consume 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año. Agota y hace feliz a partes iguales. Sufres y te ríes a diario. Es algo bellamente contradictorio.


Yo después de ser madre.

Ésta sensación es pasajera. Ellos CRECEN, y bien sabemos que echamos de menos toda época pasada en la que eran más bebés... Por eso me consuelo diciéndome a mí misma que tengo que disfrutar el estar todo el día pegada a Delia con la teta fuera, porque dentro de dos meses, al introducir la alimentación complementaria, dejara de ser tan bebé. Dentro de un año, cuando empiece a andar y a explorar el mundo que le rodea, empezará a ser un bebé grande. Dentro de dos años, cuando no deje de preguntar el por qué de todo pasará a convertirse en una curiosa niña pequeña. Y así sucesivamente.
Su infancia es efímera, pasa más rápido de lo que nos pensamos... Y aunque hoy me echo mucho de menos, se que tarde o temprano volveré a ser esa mujer que sueña con estudiar lo que ella quiere, con crecer laboralmente, con aprender y disfrutar de la soledad que infravaloramos cuando no somos madres.

Basta de idealizar la maternidad y de querer ser las madres perfectas, tener la casa perfecta, los niños perfectos y todo perfectamente controlado.
La maternidad es durísima, es una realidad que solo se entiende al cien por cien cuando se tiene un hijo.
Estás en tu derecho de quejarte, igual que te quejas si vas a un restaurante y te sirven la comida fría, o de si tenías planeado ir a la playa y te llueve cuando estás aparcando. No te sientas mal por ello, somos madres, pero también humanas, también mujeres, y es muy necesario recordarlo a diario.
No está mal echarse de menos, pero hay que intentar poner el remedio para no hacerlo a menudo.


martes, 16 de febrero de 2016

El glamour del embarazo.

Cuando una mujer se queda embarazada le llueven los piropos. Dicen que la etapa en la que una mujer está más guapa es en el embarazo, el pelo no se cae, las uñas crecen rápidas y duras y la piel tiene un extraño brillo que no tiene cuando no estás preñati. DICEN.

Mis dos embarazos han sido TOTALMENTE OPUESTOS. En el de Diego vomité 5-6 veces, en el de Minipunto 5-6 veces también, pero al día. En éste estoy teniendo todos y cada uno de los síntomas habidos y por haber menos la ciática, en el de Diego no tuve absolutamente nada excepto ciática. En este tengo acidez todas las santas noches, en el de Diego no sabía ni lo que era.
Cada embarazo es un mundo, y yo el de Diego lo viví con una agilidad que al recordarla ahora me parece increíble. Ir a natación a diario, a todos los sitios andando... Ahora el simple hecho de estar 4 horas en clase me destroza entera.
Yo cuando di a luz a Die no hacía más que contar lo maravilloso que era estar embarazada, pero ahora cuento la parte opuesta. Hay embarazos y embarazos, y en mi caso este está siendo pesadísimo.

Estamos felices, gestamos una vida, nos ceden el asiento en transporte público y bancos (o eso deben de hacer) nos dejan dormir horas extras porque nuestro cuerpo lo necesita, comemos lo que queremos y nos seguimos viendo maravillosas, es más, cuanto más gordita sea la panza más ternura desprendemos, nos miman aunque estemos insoportables por el boom de hormonas que llevamos a cuestas, y tienen más paciencia con nosotras. Estamos consentidas y felices por ello.
Eso ve la gente.

Pero nadie se imagina lo preciosas que estamos cuando, durante el primer trimestre, nos levantamos a vomitar a diario, nos dan cefaleas fortísimas y nuestras encías sangran porque en el embarazo es muy común tener gingivitis. O cuando el exceso de hormonas nos juega la mala pasada de crear un grano justo entre las dos cejas, haciendo que parecemos un unicornio. Aún así seguimos estando bellísimas a ojos de la gente, aunque nosotras nos veamos como cracos.

En el segundo trimestre aparece la ciática, el bebé crece mucho y ya se nota la barriguita, pero en mi caso en el segundo trimestre parecía que mi gordura era porque me había comido un búfalo, y no porque estuviera en estado de buena esperanza.
Te crecen los pechos ¡oh qué bien! Pues no, duelen mucho, y tienes que ir corriendo a comprarte sujetadores porque los de antes de quedarte embarazada te dejan la marca y te oprimen.
También empiezan las contracciones de Braxton Hicks, que con Diego no tuve ni una, pero con éste hacia la semana 28 ya me molestaban (que no dolían).
Llega el temido momento en el que no puedes dormir boca abajo, y en mi caso empezó a subir el numero de veces en el que me tenía que levantar a hacer pis por la noche. Y qué carajo, por el día. Es super sexy decirle a tu marido 'nene, ¿cómo vamos a ir al cine si hago pipí cada 25 minutos? ¡No me voy a enterar de la peli!'
Supuestamente pierdes la libido, supuestamente. O por el contrario te vuelves como una perra en celo. Todo muy extremista.
En algunos casos empieza a salirte calostro del pecho. No mola nada cuando queda tanto tiempo para que pueda ser aprovechado.

El tercer trimestre es, al mismo tiempo, el más ansiado y odiado.
En mi caso vuelven los vómitos, pero esta vez no por náuseas, sino por la acidez. Nunca he sabido lo que es acidez hasta la semana 29 de mi segundo embarazo, entonces descubrí el amor por la Ranitidina que ahora se desvanece poco a poco, porque 6 semanas y media después me está dejando de hacer efecto.
Vamos al baño cada 10 minutos, ya no aguantamos tanto como hace 10 semanas... El útero presiona la vejiga y ésta tiene menos capacidad de aguante.
El bebé se encaja, yo con Diego no me di cuenta, con Minipunto estoy flipando con el dolor que tengo en toda la pelvis.
Salen hemorroides, qué graciosas ellas.
Y estrías. Yo no tengo ni una de momento, pero esto aún no ha acabado.
Tu centro de gravedad se va a tomar por saco, con lo cual tienes que andar como si te llevara el viento, balanceándote. Unos andares que quitan el sentido.
El útero está tan grande que comprime los pulmones, con lo cual al andar 20 minutos ya pareces un Pomeranian después de haber hecho una maratón. Lengua fuera y jadeando.
A mí me pasa hasta al hablar, cuando cuento algo muy largo me falta el aire.
Los ligamentos se resienten al sostener el peso del bebé. Duele.
Ponerte los calcetines y atarte los zapatos es todo un show, estamos super graciosas.
En esta etapa te duele hasta el alma.

Y aún así la gente sigue viéndote espléndida, aún así esto es lo mejor que te ha pasado en la vida, sonríes sin parar y te sonrojas cuando lees o escuchas lo bonita que es tu barriga, y aún así cuando des a luz y pasen los meses estarás echando en falta la barriga a diario. Se olvida.
MERECE LA PENA.








lunes, 25 de enero de 2016

Bullying: No son cosas de críos

La semana pasada, un niño que casualmente se llama como mi hijo, Diego González, se suicidó.
Él tenía once años. ONCE.
Era víctima de acoso escolar, y cómo no veía otra salida se arrojó desde un balcón dejando una carta que a toda España nos conmovió.

Los padres de Diego con la carta de despedida que escribió su hijo.

Se me parte el alma con noticias así; yo he sufrido bullying y mi hijo está pasando por algo parecido al acoso escolar. Éste caso me ha conmovido especialmente porque me ha pillado en la época en la que estamos luchando contra esto, y porque encima, se llama y apellida como Diego.

Yo entiendo que él no quisiera contar lo que le pasaba porque yo no lo conté, pero en mi caso, no recuerdo cómo, mi familia lo descubrió. Recuerdo que un día estaban en el salón de mi casa esperándome mi madre, mi hermano pequeño, mis tíos y mis primas... Ahí me hicieron contar lo que me estaba pasando.
Años más tarde, dos de las desgraciadas chicas que me acosaban (se metían conmigo, se reían de mí, nada de lo que yo hacía era de su agrado...) pasaron a ser mis mejores amigas, pero hace un año justo me la volvieron a jugar y hasta aquí llegó mi paciencia y mi poder para perdonar/olvidar.
Lo de ellas era mas 'light' pero había otro par que cuando estaba en clase me lanzaban cosas duras a la cabeza, me humillaban y amenazaban, me robaban, querían que yo hiciera cosas malas sólo por tener su aceptación (y lo peor es que las hacía. Si les caía mal alguien hacían que yo me peleara con esa persona, e incluso cosas peores por las que siento una enorme vergüenza...) Siguieron jodiéndome hasta cuando yo ya me convertí madre, hasta tal punto que quedaban con el inseminador cuando yo estaba recién parida y con las hormonas a full, sólo para hacerme daño. Increíble, ¿verdad? Pero un día me cansé, y de eso no hace tanto, unos 3 años... Me cansé y me revolví, como dice el refrán, "el valiente es valiente solo hasta que el cobarde quiere" y yo había dejado de ser cobarde hace meses.
A dia de hoy, me mandan peticiones de amistad al Facebook. ¿Enserio pretenden que las acepte? En fin, sólo espero que lo que me han hecho pasar jamás se lo hagan pasar en un futuro a sus hijxs, yo no me suicidé, pero sí que se lo que es querer desaparecer para siempre.

Y si duele que te lo hagan a ti, mil millones de veces más duele que se lo hagan a tu hijo.
Hace un mes y medio, un día que fui a recoger a Diego, entré en el colegio porque se había dejado el abrigo. Justo estaban saliendo la clase de P5, y al cruzarse con nosotros empezaron a reírse de él y a chillarle 'payaso, payasete' y cosas por el estilo. Yo me agaché y cogí a un niño, le pregunté que qué le estaban diciendo y por qué, y me dijeron que como los payasos tienen el pelo rizado, él es un payaso.
Diego no me había dicho nada, y cuando llegamos a casa, yo, intentando que él notara que le estaba dando poca importancia, le pregunté. Él me dijo que eran sus nuevos amigos, que en el recreo lo buscaban y le tiraban del pelo, y que le habían hecho una canción y todo llamándole payaso.
Si de por sí me destrozó saber que le decían eso en tono despectivo, cuanto menos se me partió el corazón cuando supe que había contacto físico y que, encima de todo, Diego se pensaba que eran sus amigos y que estaban jugando con él.
Mi marido y yo fuimos a hablar con su tutora a la mañana siguiente. Ella me dijo que no lo había visto, que en el recreo hay mas de ciento cincuenta niños y que no se había dado cuenta de nada, que iba a vigilar el tema y que no nos preocupáramos, que sobretodo lo importante es no hablar estos temas delante de Diego, que él no le de importancia es lo mejor que nos puede pasar.
No obstante no podíamos dejar de pensar en ello, así que a los dos o tres días le preguntamos y todo seguía igual. De hecho, le preguntamos porque cuando fui a llevarlo, una niña de seis años empezó a meterse con él delante mía, a empujarlo y a decirle cosas feas. Yo me puse en medio y le dije que era su madre y que no le volviera a decir nada más, a lo que la niña empezó a vacilarme a mí, ¡CON SEIS AÑOS! Cuando acabaron las clases otra vez volvimos a hablar con la maestra, y nos dijo que iba a tomar más medidas.
Esa tarde, cuando Néstor recogió a Diego y lo llevó al parque, un niño de los mayores le preguntó que si era su papá, cuando él respondió que sí, éste le contó que decían no se qué de 'asesinar al payasete'. Obviamente un niño de seis años es imposible que sepa el significado de la palabra asesinar, seguro que lo verían en alguna película, pero eso ya eran palabras mayores y era intolerable.
Al día siguiente fue la profesora la que nos llamó a nosotros, y nos contó que metieron a Diego en la clase de los niños que se meten con él y que les dijeron que se llamaba Diego y no payasete, y que les quedaba terminantemente prohibido acercarse a mi hijo. La sorpresa fue que Diego, al ver a esos niños se puso a cantar y bailar la canción que se habían inventado... Él pensaba que todo era un juego.
No nos quedamos conformes, así que fuimos al día siguiente al recreo a ver si veíamos algo raro, y la profesora al vernos, nos dijo que nada más salir, Diego había buscando a esos niños y que las dos profesoras le habían tenido que explicar que él tenía que jugar con los niños de su edad, no con los mayores.

La cosa quedó así, no volvieron a acercarse a él ni Diego a ellos... Pero ahora, al volver de vacaciones, me ha vuelto a contar que le han vuelto a cantar esa cancioncilla... Con lo cual vuelta al principio, hemos tenido que volver a hablar con la profesora y el viernes hablaremos con dirección, aunque nos estemos saltando el protocolo del centro.
La profesora nos sigue diciendo que Diego los busca en el recreo, pero es que Diego cumplió tres años en Diciembre, él no entiende por qué no puede ir 'a jugar' con esos niños, si ellos le hacen caso...
Mi hijo es así, le prestas un poco de atención y ya quiere estar contigo... Lo malo es que es muy pequeño, y aún no sabe diferenciar la atención de los insultos.




Me han dado consejos en plan "pues córtale los rizos y así no se meten con él". Pero lo primero, es que él no se los quiere cortar, y lo segundo es que así solo le enseñaría que si hay algo de su aspecto físico que no le gusta a alguien tiene que cambiarlo. Entonces qué, si en vez de 13 kg pesara 20 kg y se metieran con él por eso, ¿lo tendría que poner a dieta? O si se meten con él por su color de ojos, ¿le tendría que poner lentillas de otro color? No tiene sentido. Gracias a Dios, nosotros le potenciamos mucho todo lo que tiene, la lengua geográfica, el vello, su pelazo rizado... Por eso él tiene esa seguridad en sí mismo, él se quiere mucho porque nosotros le hacemos ver lo increíble que es.

Rumores, amenazar, marginar, empujar, dañar sus objetos, pegar, insultar, robar...

Estas preocupaciones acaban de empezar, sólo espero que no vuelva a pasarle nunca... Espero que los niños que se meten con otros niños por hacerse los graciosos o los valientes dejen de hacerlo. Que caigan en la cuenta de que hay personas muy vulnerables para las que lo que ellos piensan que son simples palabras son un mundo, y que pueden hacer que tomen decisiones irreversibles, como le pasó a Diego González, o al que se suicidó en Nochebuena, o como los miles que lo han hecho y no han salido en las noticias.

Empatía. Ojalá consigamos que las nuevas generaciones se críen sabiendo el significado de esa palabra.

domingo, 10 de enero de 2016

Tú eres bueno, tú eres guapo, tú eres importante.


Hoy os voy a escribir de algo que a mi parecer resulta muy MUY importante: Potenciar el autoestima del niño.



Yo he tenido el autoestima por el suelo, y ha sido algo que ha condicionado de forma directa mi adolescencia, haciéndome una persona muy vulnerable y manejable, con la que la gente hacía lo que quería. Hoy en día no tengo el autoestima que me gustaría, pero ya no me dejo pisar, no lo permito. Me ha costado años cambiar esto, por eso quiero que mis hijos crezcan sabiendo lo que valen.

Yo le potencio mucho las cosas que tiene Diego especiales, físicamente hablando.
Él tiene Glositis Migratoria Benigna (lengua geográfica, coloquialmente hablando. Es que la lengua muda la piel, poniendo formas o 'dibujos' blancos en su superficie, a Diego le suelen cambiar cada 3-4 días) eso es algo que cuando se lo diagnosticaron me dijeron que era para siempre, que no iba a tener ningún problema de salud, que es una afección estética, pero que los niños son crueles, y si ven que él tiene algo que ellos no, pueden tomarlo como una vía para meterse con él. Así que cada vez que le cambia le pido que me la enseñe, le digo que me encanta, que ojalá yo la tuviera porque son unos dibujos super originales (realmente es flipante) y él va super contento enseñándonos la lengua.

La lengua de Diego.
También tiene el pelo super ultra rizado, a él le gusta, y nosotros no hacemos más que decirle 'nos encantan tus rizos, ojalá lo tuviéramos nosotros tan chulo' (y es verdad, yo tengo el pelo liso y siempre he querido tener un rizo tan bonito como el suyo).
Le solemos preguntar si quiere cortárselo, y nos dice que no. 



Quitando la parte física, hacemos que sepa que él puede hacer lo que se proponga. Últimamente le cuesta colgar su abrigo en la percha, y cuando se le cae dos veces me viene entristecido/frustrado diciéndome que él no puede colgarlo, a lo que yo le contesto 'claro que puedes, puedes hacer todo lo que te propongas, si quieres mamá te ayuda' y le enseño a hacerlo. O en su defecto, cuando lo cuelga bien a la primera le aplaudo y le digo '¡olé, eres un máquina, lo has hecho tú solito!'.

Cuando trajo los trabajos que había hecho en clase en el primer trimestre (todo dibujos) le dije 'vaya, qué pasada, cada vez coloreas y dibujas mejor' 'Es increíble, qué colores más bonitos has utilizado' 'me gusta lo que te has esforzado, me encanta cómo has trabajado'

Diego nos ayuda con las tareas de casa, pone la mesa para cenar y siempre recoge su plato, así que le digo 'gracias por colaborar, eres muy curioso'. O cuando hago yo mis cosas, como tender, lavar, planchar, cocinar... Le pregunto si me quiere ayudar, si me dice que sí, al terminar le digo 'gracias por ayudarme, sin ti hubiera tardado el doble' (que a lo mejor hubiese tardado la mitad)
'¿te gusta como nos ha quedado la tarta? Está muy bonita' 'he disfrutado mucho haciendo estas galletas contigo'




Cuando por el contrario se equivoca en algo, no quiere recoger, no quiere secarse el pelo, o tiene una pataleta, le explicamos por qué hay que hacer esas cosas, y cuando lo entiende 'gracias por entenderlo, eres muy comprensivo'.

Todos los días le habla al bebé, le acaricia, le dice que salga ya de la barriguita de mamá, que está deseando jugar con él y cuidarlo... A lo que yo le contesto 'Eres muy bueno, vas a ser un gran hermano mayor, el mejor del mundo'

Cuando elige su ropa o el juguete que se quiere llevar a la calle 'te respeto, respeto tu decisión' '¿Te hace feliz? Adelante'.

Y ya la parte más importante: Que sepa lo querido que es.  'me encanta estar contigo' 'te quiero más que a nada' 'para mí eres lo más importante' 'no hay dos como tú' 'eres único' 'me lo he pasado muy muy bien jugando contigo en el parque' 'disfruto cuando vemos una película juntos'... 

Es increíble la reacción positiva que tiene cada vez que le digo cualquiera de estas frases que a mí no me cuestan nada. Sonríe, se crece, se come el mundo. Algo tan simple como mostrarle lo que es, cómo es, reforzarle positivamente... Está haciendo que sea un niño que sabe que puede con todo, un niño fuerte, un niño al que no le importa lo que la gente diga de él, tiene orgullosas a las personas que más quiere, ¿para qué más?

lunes, 28 de septiembre de 2015

La crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo.

Cuando eres madre, mucha gente te cuestiona, te pone en duda, te intentar inculcar su manera de criar, cómo educan ellos o como lo hicieron sus padres. Cuando un bebé nace, lo hacen también una madre y un padre, y al igual que el aprende día a día, nosotrxs también lo hacemos.
Está genial tener gente que te aconseje, eso quiere decir que se preocupan por ti, por él, por vosotros... Pero en tu mano está elegir la forma de criar, decidir si amar de tu hijo de una forma o de otra. Y una cosa son consejos y otra intentar decidir por la gente, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Yo elijo la crianza con apego. Pienso que un niño criado con amor, solo puede dar amor, y que un niño criado con violencia, verá normal la violencia.


Yo no le pego a mi hijo. 
'¿Nunca? Pero si un guantazo a tiempo hace a los niños educados...' 
No. El dialogo y el amor hace a los niños educados, respetuosos y queridos. 
La gente no lo entiende, hasta que pongo el ejemplo de que si el padre me desobedece en algo le suelto un tortazo, ahí es cuando se pone el grito en el cielo. Si no está permitido pegarle a tu marido o a tu mujer... ¿Por qué a tu hijo sí, que encima es más indefenso? 
¿Y cómo haces para educarlo?
Hablando, hablando y hablando. Aún no dialogamos con soltura, pero él me entiende y yo le entiendo, y con eso basta.
Se atraen más moscas con miel que con veneno, y los niños atienden mejor con cariño que con zapatillazos.



Colecho.
Aquí viene la rama por la que más se me ha criticado. Diego duerme con nosotros, dormía conmigo cuando sólo éramos dos y sigue así cuando somos tres y un cuarto.
'¿Y cómo hacéis para mantener relaciones?'
Pues no caemos en la rutina, la cama es para dormir, y la casa para jugar. Hay 24 horas al día y nuestro hijo no está pegado a nosotros cual lapa.
'¿Por qué no ha dormido en una cuna nunca?'
Porque de recién nacido para mí era más fácil para darle el pecho, estaba a mi lado y solo tenía que levantarme la camiseta y seguir durmiendo. Con los cólicos se aliviaba estando bocabajo encima de mí, y porque me gusta y le gusta, no hay más.
'Te vas a enterar cuando lo quieras pasar a su cama'
Cuando ÉL se quiera pasar a su cama se pasará. No conozco aún ninguna adolescente durmiendo con sus padres. Los bebés dejan de ser bebés muy rápido, y quiero tenerlo pegadito a mi corazón el máximo tiempo posible.
Para mí no hay nada mejor en el mundo que el olor a bebé, ese olor meloso que te envuelve... Dormir con mi nariz en su pelo y acariciando su piel tan tan suave... Es indescriptible.



Nunca dejarlo llorar.
Si tú vieras llorar a tu marido/mujer, a tu madre, a un amigo, a tu abuela... ¿Lx dejarías llorando solx? ¿Por qué a un bebé que su única forma de expresarse es llorando sí?
'Así se le expanden los pulmones, llorar un rato nunca ha matado a nadie, tiene que aprender a ser autosuficiente, te está choteando porque sabe que si lloras vas.... ETC'
Señores opinólogos, lo que para ustedes puede ser un grano de arena para ese bebé puede ser un mundo, jamás he dejado ni dejaré llorando a nadie, y menos a la persona que más quiero en el mundo.

No chillarle, no reñirle por todo, entender sus rabietas.
Personalmente Diego me ha puesto las cosas muy fáciles, en casi 3 años no ha tenido más de 3 rabietas... Es un niño super conformista, si le dices que no él entiende que es que no.
No obstante sigue siendo un niño, y para mí, la mejor forma de afrontar las poquísimas rabietas que tiene no es dejarlo llorar, desesperarme, chillarle, o pegarle, cuando tiene una lo que hago es dejar lo que estoy haciendo, agacharme, ponerme a su lado y abrazarlo. Decirle que me explique por qué llora, qué le pasa y qué podemos hacer para que estemos bien los dos.
Cuando empiezo a agacharme ya va dejando de llorar, y cuando lo abrazo siempre SIEMPRE me besa.  Simple, simplísimo... Hablarle bajito en vez de chillarle, acariciarle en vez de pegarle, dialogar, dialogar mucho y decirle que mamá y papá están a su lado, es muy MUY fácil, al menos con él.


Lactancia.
Por una desinformación tremenda yo dejé de dar el pecho al mes, pero tengo claro que con el Minipunto quiero una lactancia prolongada. No sé si lo conseguiré, pero juro hacer todo lo que esté en mi mano para lograrlo.
Quiero darle pecho hasta que quiera dejarlo el bebé, el ser humano es el único animal que le roba la leche a otro mamífero por simple comodidad, la mejor leche para nuestros cachorros es la nuestra, y la mejor leche para los cachorros de otras especies es la suya. De esto no puedo escribir tanto como me gustaría, así que me lo reservo para otra entrada.


Porteo.
Cuando me informé del porteo, Diego ya iba andado a todos sitios, pero ya tengo vista una mochila ergonómica para Minipunto. Quiero llevarlo cerca, porque pasa 40 largas semanas dentro de mi vientre, y quiero que se sienta lo más arropado y pegadito a su papá y a mí. Qué decir de la comodidad, tener las dos manos libres para hacer la compra, limpiar, llevar a Diego... No hay nada mejor, y estoy deseando que nazca para poder poner en practica todo lo que he leído.


Quiero que descubra el mundo, que se manche, que se inmunice, que se DIVIERTA.
'Tú serás madre toda tu vida, él solo será niño una vez' y como así es, quiero que tenga un recuerdo puro y bonito de su niñez. Estoy cansada de comentarios tipo 'Dale tú la comida, ¡que se mancha!, por Dios, ¡va hecho un cristo!' Me da exactamente igual tirarme dos horas con el quitamanchas en mano frotando, me da igual tener que poner más lavadoras a la semana, me da igual lo que opine la gente cuando lo ve saltando en los charcos o tirandose arena por encima, o cuando toca el suelo y no voy corriendo con la toallita para limpiarlo entero, me da igual porque veo que es feliz, que está sano, que está fuerte, que disfruta... Y viendo eso yo disfruto con él.



He seguido sus ritmos para todo.
Él solo se quitó el chupete con 21 meses, él solo ha aprendido a comer, él solo dejó el biberón con 2 años, él solo se ha quitado el pañal con 29 meses, él ha hablado cuando ha querido, él dormirá solo cuando él quiera... En algunas cosas está siendo muy precoz, como con la lectoescritura, pero porque ÉL QUIERE. No hemos tenido ningún tipo de problema para enseñarle nada porque es él el que decide cuando quiere aprender.





Le dejo elegir.
Desde la ropa que se pone o que le compramos a la colonia que quiere usar. Cuando se acerca su cumpleaños por ejemplo, le doy a elegir entre X juguetes, no le sobreestimulo con una tienda entera, de esa tienda cojo 4 o 5 que sé que le gustan y que él elija el que quiere, lo mismo con todo, meriendas, almuerzos, ropa...
A veces va muy desconjuntado, pero más feliz que unas castañuelas, y me da igual que la gente piense que la que no sabe que el azul y el verde no pegan soy yo.



Los padres elegimos lo que creemos mejor para nuestros hijos, y si la gente es libre para criticar lo que haces cuando ni le va ni le viene, yo soy libre para poner los ojos en blanco y que me entre por un oído y me salga por otro.