Mostrando entradas con la etiqueta crianza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crianza. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de julio de 2017

¿Por qué subo fotos de mis hijos a las redes sociales?

Últimamente estoy viendo mucha controversia por subir/no subir fotos de nuestros pequeños a las RRSS.

Yo, desde un principio, he subido fotos de mis fieras.







Ahora que Diego es más mayor, él decide si le gustan o no las fotos y a veces es él el que me pide que le eche una y la muestre.
De ahí a que ahora suba más fotos de Delia, la pequeña. Porque pueden pasar días sin que Diego quiera echarse una foto (y también días en los que quiera echarse treinta de golpe) y yo lo respeto.

Muchas veces se nos trata de irresponsables, y obviamente no estoy para nada de acuerdo.
No nos tendríamos que justificar, pero en ocasiones se nos recrimina, así que hago este post para contestar de golpe todos pos por qués.

Que hay mucha pederastia.
Es cierto, la hay. Pero –por desgracia– no solo en Internet. También puede haber pederastas por la calle. Y también pueden tener cámaras. Y también, cualquier persona, puede hacer fotos a nuestros hijos en el parque, en el super, en la sala de espera del médico o en cualquier sitio, sin que nosotros nos enteremos.
Y no es plan de que porque haya cuatro enfermos depravados, nos tengamos que privar de enseñar lo que consideramos lo más bonito de nuestro mundo y lo más maravilloso que hemos hecho en la vida.

Que hay gente que las coge y se hace perfiles falsos con las fotos. 
Esto no me ha pasado, pero lo que sí me ha pasado es que me han cogido una foto de mi hijo para pasársela a una persona que tengo totalmente bloqueada de las redes y de mi vida. Y denuncié a la policía, y aunque no podían hacer mucho porque la foto no mostraba las partes de mi hijo, (si hubiese sido así se les hubiese caído el pelo) les dieron un toque de atención y un susto que les hizo arrepentirse de lo sucedido. También he visto un par de veces lo de hacerse perfiles falsos, y ¿sabéis qué? me he dado cuenta de que siempre se culpa a la madre, al padre o a quien sube las fotos. Esto me recuerda a cuando una mujer lleva escote y minifalda y la acosan, se la culpa "por ir provocando". NO. Dejemos de culpar a las víctimas y denunciemos estos actos a la policía, que a diferencia de lo que se piensa la gente, sí que hace caso ante esta clase de denuncias.
Aunque se publiquen fotos, NADIE TIENE DERECHO A COGERLAS SIN PERMISO, eso es totalmente inmoral. Punto.

Que cuando sean adolescentes les puede dar vergüenza.
Hace veinte años, cuando se tenían las fotos en álbumes, recuerdo a familiares enseñándonos a amigos y pasándose las fotos los unos a los otros como si fueran cromos. Y nadie le daba importancia. Pues esto es igual. Yo publico una foto y al día siguiente nadie se suele acordar del vestido que llevaba Delia o del peinado que llevaba Diego.
Mi madre ha subido fotos mías que no me han gustado a Facebook y en cuanto le he pedido que las borre lo ha hecho. Y aunque no lo hubiese hecho, realmente para mí tiene poca importancia. Pero si en un futuro alguno de mis hijos quiere que su padre o yo borremos algo relacionado con ellos, lo haremos sin rechistar. Lo comprendemos y lo respetamos.

Entiendo profundamente a quien no enseña a sus hijos por las redes, y por eso quiero que se nos respete a quienes, meditadamente, decidimos hacerlo. No hemos tomado esta decisión a la ligera.

No obstante sí que consideramos que hay que tomar una serie de precauciones. Como por ejemplo:

  • No subir fotos de desnudos. Aunque en la playa, muchos bebés y niños van desnudos, (yo personalmente, también recomiendo no hacerlo) una foto es algo que puede estar mucho tiempo en Internet, así que, evitar mostrar sus partes, nunca está de más.
  • No subir fotos comprometedoras de las que se puedan sentir avergonzados. Yo, antes de subir una foto, me pregunto ¿Me gustaría encontrarme una foto mía en ésta situación en Internet? Un ejemplo, ahora con la operación pañal, es a niños haciendo caca, o incluso he llegado a ver las fotos de las cacas con título "¡mirad, su primera caca en el orinal!"
  • Nunca subir el lugar en el que os encontráis. Yo la mayoría de las veces publico en diferido o, si lo hago al momento, intento que no haya nada en la foto o vídeo que muestre nuestra ubicación. ¡En este aspecto cuidado con Snaptchat o Stories de Instagram o Facebook!
  • Tampoco subir fotos de los niños con el uniforme escolar o mostrar la matricula de nuestro coche. Nada que los(nos) haga localizables.
  • Bloquear todo perfil sospechoso. Yo he perdido la cuenta de todos los perfiles que tengo bloqueados. Siento si he bloqueado a alguien normal, pero en cuanto sospecho de algo le doy al botoncito. 
  • No subir fotos de otros menores sin el consentimiento de sus padres. Véanse fotos de funciones escolares, fotos de cumpleaños... Siempre hay que tapar la cara de otros menores si no se sabe si esos padres quieren exponer a sus hijos o no, y ellos son los que deciden. 
  • Otro consejo útil es poner marca de agua a las fotos. Es muy tedioso, pero muy útil también.

Hay gente que vive lejos de sus familiares o amigos, y es más fácil subir una imagen con el pie de foto explicando cómo estamos, que enviar la foto uno por uno. 
También pienso que nuestros hijos van a ver normal todo el tema de Internet, Redes Sociales, comunicación, blogs, YouTube... Los tiempos cambian, la tecnología sigue avanzando y todo esto se normaliza. Sólo hay que darse una vuelta por Facebook o Instagram para ver la cantidad de niños de diez-doce años que ya tienen perfiles en redes sociales. Es flipante.

Lo dicho, como siempre propago el respeto. Para todos.  Se puede estar o no de acuerdo, pero cada cual hace lo que considera oportuno en un momento dado, y ¿quién sabe si algún día decido dejar de mostrar a mis hijos? Eso sí, seguiré respetando opiniones contrarias.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

EXTEROGESTACIÓN O EXOGESTACIÓN, ¿QUÉ ES?

NUEVE MESES DENTRO, NUEVE MESES FUERA.

La gestación de un ser humano dura aproximadamente cuarenta semanas, considerándose un embarazo a término a las treinta y siete.
No obstante, cuando el embarazo concluye y el bebé nace, se necesitan otros nueve meses para que su desarrollo se complete.

Los primeros meses son muy duros. El pequeño, que hasta hace nada lo tenía todo dentro del útero, ahora necesita a alguien para comer, moverse, asearse... Y la única forma de hacernos saber que le falta algo es llorando.
Todos los que somos padres sabemos que puede llegar el punto en el que te duelan los brazos de cargar todo el día a tu hijo. Pero eso es lo que necesita, tanto como el comer.





La antropóloga Werida Trevathan afirma que debido a la bipedestación humana, el embarazo de nuestra especie se ha adelantado varias semanas con respecto a hace miles de años para que la cabeza del feto pueda salir con éxito por el canal de parto. La gestación humana debería de durar más, pero si la cabeza y cerebro del feto siguieran creciendo dentro del útero al ritmo que lo hace fuera, sería imposible que saliera por el canal vaginal, con lo cual, la gestación tiene que completarse fuera.

Nuestros bebés nacen con el 25% del cerebro desarrollado, que es muy poquito (los simios, por ejemplo, nacen con el 50% de desarrollo). En los siguientes meses de vida, éste establece millones de conexiones neuronales gracias a los estímulos externos (la voz de sus figuras de apego, los masajes, las risas, el contacto piel con piel...)
Seguro que todos habéis visto alguna vez una foto de un canguro con su cría en el marsupio (la bolsa que tienen delante). Esto es debido a que las crías de los marsupiales nacen en un estado de desarrollo muy incompleto, para el que es necesario el "porteo" y la cercanía de su madre.
A nosotros nos pasa igual. Necesitamos ese contacto.

Cuando finaliza la exterogestación, el desarrollo psicomotriz del niño adquiere una mayor capacidad, que es, en su mayoría (que no siempre), cuando empiezan a gatear, a desplazarse o a intentar ponerse de pie, alrededor de los nueve meses.

Para mí esta etapa tan sumamente agotadora es de las mejores. Cambian por días, crecen por segundos. Por eso no se deberían separar de sus padres (o en defecto de su madre) durante este tiempo. Es cuando se fortalece más el vínculo y sus cambios son casi diarios.

Éste mes mi hija cumplió sus nueve meses y, mirando las fotos, veo la magia que somos capaces de crear.
Cuando estoy extremadamente cansada y casi al límite intento repetirme a mí misma que los días son largos, pero los años son cortos. Y que tengo que exprimirlos, porque cada día que pasa son más mayores, más maduros y más independientes.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Seis meses

Pese a que te estás volviendo muy mala dormilona, tienes un carácter igual de malo que el mío, y no te conformas con nada... Eres perfecta para nosotros.
Necesitábamos una ''bebé real'' que nos enseñara la parte más cansada de la maternidad. Porque esta parte también es maravillosa. Con tu hermano mayor ha sido todo tan fácil y tan rodado que necesitábamos que nos metieran esa caña que solo tú nos podías dar. De esa manera tan tuya. Tan especial.

Hace medio año llegabas. En el mismo momento en el que salías de mi vientre me rompiste los esquemas en mil pedazos... Estaba tan tan convencida de que eras un niño que la sorpresa fue mayúscula. Me regalaste un parto maravilloso que sanó todo el dolor que tenía después de haber sufrido tanta violencia obstétrica con Diego.






Dice papá que yo te he regalado seis meses de lactancia. Que me he sacrificado, que he dormido menos, dice también que está orgulloso de mí porque te he dado lo mejor, solo y exclusivamente salido de mi cuerpo. Pero no, la verdad es que eres tú la que me has regalado a mí seis meses de un vínculo difícil de superar. Innato. Lleno de vida.
Me has enseñado que ser el alimento de alguien 100% durante seis meses no es para nada tan tedioso como lo pintan. Todo lo contrario, es algo mágico, poderoso. Que engancha. Y quién me conoce sabe que a mi la magia me encanta, sobretodo si te veo crecer tan sana y tan tan feliz; y yo contigo, por supuesto.

Hace seis meses que pierdo los nervios con más frecuencia de la que me gustaría. Pero también pido perdón. No me cuesta pedir perdón; sobretodo a Diego, que los terribles dos le han dado con retraso y ahora mismo está en los terribles tres y medio.

Hace medio año que me pregunto si cuando tenga un tercero me explotará el corazón de amaros tanto. Con vosotros dos lo tengo al límite ya. Cuando veo que carcajeas a la mínima tontería que te dice tu hermano siento que el mundo se para en seco. Qué decir cuando vuestras carcajadas se fusionan, creando así el sonido más increíble que he escuchado en mi vida. No existe nada más, sólo vosotros dos y vuestras sonoras risas, esas que llenan el alma, que tienen luz. Que tienen vida.

Ahora iniciamos una nueva etapa. Estamos en un punto al que me daba miedo llegar. Ahora eres más independiente, te vas a alimentar de forma distinta, ahora vas a aprender muchas cosas de golpe, a gatear, a ponerte de pie, a decir dos sílabas distintas en la misma palabra, a andar, a gestionar lo que quieras con tus pequeñísimas manos... Ahora vas a interactuar más y mejor con Diego, vas a aprender mucho con él, tienes el mejor maestro que una hermana podría desear. Créeme, a mí me lo ha enseñado todo.




Feliz medio año, mi vida pequeña.

miércoles, 31 de agosto de 2016

16 SEMANAS NO SON SUFICIENTES. #ConciliarEsVivir #ConciliAcción

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna (en caso de no poder/querer, la artificial) como alimento exclusivo durante los 6 PRIMEROS MESES DE VIDA.
Tenemos 16 semanas de baja maternal, lo que equivale a poco menos de cuatro meses. Entonces... No me salen las cuentas.
La realidad de una madre trabajadora que quiere continuar con la lactancia materna es dura, difícil y triste. En el mejor de los casos hay que tirar de sacaleches y que algún familiar le de lactancia en diferido al bebé exclusivamente hasta los seis meses, es decir, dos meses que dependemos de alguien que manipule nuestra leche (la descongele, la deseche de ser necesario...) Otra opción es introducir la alimentación complementaria a los cuatro meses, cuando nos guste o no, el estómago del bebé no esta completamente maduro y hay riesgos de desarrollar alergias. También se tendría que meter al niño en una guardería o contratar una niñera. O comenzar con lactancia mixta. Pero en todos estos casos la conciliación es un problema.
No tenemos hijos para que a los cuatro meses los tengamos que dejar. Tenemos hijos para criarlos, para disfrutar de ellos, para que ellos nos disfruten a nosotros. A los cuatro meses no saben ni sentarse... Nos necesitan.

En caso del padre es igual, dos semanas de baja... Cuando el papel del papá es también importantísimo. En mi caso fue un pilar fundamental para conseguir una lactancia exitosa, fue un apoyo total en todas las subidas y bajadas de hormonas. Fisicamente me curaba y me cuidaba.
Y lo mas importante, dejando atrás todo esto... Él también necesitaba estar/cuidar a nuestra hija. Cuando regresó al trabajo tuvo un bajón bastante gordo (encima empezó de fines de semana y se tiraba dos días sin vernos).

Tenemos que luchar por lo que nos pertenece, por lo que nos merecemos. En el resto de Europa las bajas son así:




Estamos entre los países europeos con menos baja maternal/paternal. ¿Cómo pretenden que suba la natalidad así? Porque a mí se me quitan las ganas de ir a por el tercero, y tengo amigas muy cercanas que desean tener el segundo y no pueden por el trabajo.

Ya nos estamos moviendo, ya estamos luchando por una conciliación real. Para hacer ruido va a haber una quedada en Twitter el lunes 5 de septiembre a las 10:00 y otra a las 22:00. El resto de semana solo se hará una diaria a las 22:00h.

Para participar hay que twittear poniendo los hastag #ConciliarEsVivir el lunes, el martes y el miércoles; #ConciliAcción el jueves, el viernes y el sábado y #MADRESGUERRERAS todos los días. Vamos a intentar hacer trendic topic algo tan importante como la conciliación, que si algo tan banal como la telebasura consigue serlo a diario, estamos obligados a lograrlo. Esto sí es importante.





Para más información os dejo aquí un post de Madres sí. Pero guerreras también, en el que explica todo a la perfección.

Movámonos, luchemos por pasar tiempo con nuestros hijos, por estar presentes durante los meses más trascendentales de sus vidas. Por nosotros. POR ELLOS.

lunes, 1 de agosto de 2016

Mi lactancia con Diego. MI LECHE NO ESTÁ EN VENTA. #LactanciaxDinero

1 de agosto. Empieza la semana mundial de la lactancia materna, y con ella un campaña para quejarnos de algo que nos parece inaceptable: Que haya pediatras que se carguen lactancias por una comisión económica.
Hace unas semanas se daba a conocer la noticia de que dos pediatras -reputados- de Alicante, promovían la lactancia artificial de X marca a cambio de dinero. Igual pasó hace dos años en Italia.
A mí este tema me toca mucho las narices, puesto que yo lo viví en mis carnes con Diego. La desinformación de una mamá primeriza que soñaba con dar el pecho pero que se pensaba que es algo tan natural que no podían existir problemas, una mastitis y un pediatra inepto, se cargaron nuestra lactancia poco antes del primer mes de vida de mi primer hijo.

Mi hijo nació con anquiloglosia, (lo operaron con 21 meses.) No se agarraba bien al pecho, nunca lo hizo. En 2012 yo no estaba tan metida RRSS, ni en grupos de apoyo ni de madres, por lo que no tenía a quién consultar si el dolor que sentía cada vez que a mi bebé le tocaba comer era o no normal. Probé cremas para las grietas, grietas enormes y profundas que sangraban. Cada vez que él lloraba para pedir comida yo lloraba con él porque sabía lo que me tocaba. A las dos semanas y media tuve una mastitis, estuve así una semana, con un bulto rojo y caliente en el pecho izquierdo y con los pezones llenos de sangre por grietas que lejos de curarse, empeoraban.
Acudí al pediatra por la revisión del mes de Diego y, pese a que mi hijo -no se cómo- no había perdido peso, me escribió en un papel la leche que tenía que darle y cómo hacerle los biberones. No me dijo que lo pusiera al pecho para drenar el bulto. No me dijo que una mastitis se cura mucho antes con la ayuda de la succión del bebé. No me preguntó si deseaba dar biberón. Sólo me apuntó eso en un papel y me mandó a la farmacia.
El mismo día, justo después tuve revisión con la matrona, y yo estaba cabizbaja, me sentía inútil y fracasada, sentí que no era capaz de hacer algo tan instintivo como amamantar, estaba apunto de romper a llorar. Ella me preguntó y yo le dije que tenía una mastitis y que el pediatra me acababa de decir eso, a lo que ella me respondió ''já, seguro que si no se hubiesen inventado las leches de formula soportarías el dolor sin rechistar por no dejar morir a tu hijo de hambre''  Esas palabras se me taladraron en el corazón. Estuve mucho meses sintiéndome la peor madre por no ser capaz de apretar los dientes, soportar el dolor y alimentar a mi hijo como tanto había soñado siempre.
La leche tardo en irse, yo no me tomé la pastilla, a los 10 meses aún seguían saliéndome unas gotitas si me apretaba. Recuerdo que cada vez que las veía me sentía fatal...

A los 21 meses de mi hijo, empezamos a buscar a Delia, y durante todos los meses que duró la búsqueda más los 9 de embarazo me informé, leí mucho, me uní a grupos de lactancia, me empapé de opiniones y consejos de mamás, pediatras y médicos expertos en lactancia. ME EMPODERÉ.
Tenía una espinita clavada muy dentro y necesitaba quitármela, y eso hacía que tuviera más miedo a fracasar de nuevo, a volver a equivocarme, pero no. Llevamos 5 meses de lactancia materna exclusiva. Salvaje, viva, placentera. La lactancia materna no duele.
He vuelto a tener una mastitis pero esta vez mi médico estaba informado, y me mandó dos semanas de antibióticos y MUCHO TRABAJO DE SUCCIÓN DE MI  BEBÉ.

Estamos capacitadas para amamantar, está en nuestra naturaleza. La leche no se convierte en agua como mucha gente te va a decir. Tu bebé no necesita manzanilla ni agua teniendo al alcance tu pecho cuando él quiera. No le van a salir torcidos los dientes ni se le va a deformar el paladar tampoco. Los pechos se te van a caer con la gravedad y el tiempo, independientemente de que amamantes o no. Si te duele solo tienes que buscar ayuda, porque no es normal y tiene solución. Una mastitis no es ni muchísimo menos el fin, como me pintaron a mí. Tu leche va a seguirle alimentando después del año. Las mamás de múltiples producen leche suficiente para sus bebés. Las mamás de prematuros pueden amamantar, de hecho su leche es la mejor medicina. No te va a dar osteoporosis ni le vas a pasar un resfriado a través de tu leche.
Basta de seguir difundiendo mitos y de seguir alimentando la desinformación.

Si tu hijo se desteta que sea porque él o tú quereis, no porque os lo impongan u os obliguen. Es algo muy personal, vuestra lactancia no está en las manos de terceras personas, tú leche no está a la venta.









viernes, 4 de marzo de 2016

Os presentamos a Minipunto

Estoy escribiendo esta entrada un lunes, recién cumplidas las 38 semanas. Me encuentro tranquila después del ingreso de la semana pasada, la dejo escrita y la publicaré cuando nazca Minipunto, enseñándoos su carita, que seguro que es preciosa.

Porque creo que os merecéis conocerlo tanto como las personas que tengo a mi lado físicamente.
Porque me habéis aguantado mis días malos y mis días malísimos, como ha sido esta semana pasada (37 semanas).
Porque también habéis aguantado lo mejor, la felicidad que he sentido pese a haber tenido un embarazo tan pesado y tan cuesta arriba.
Me habéis aconsejado cuando lo he necesitado y habéis apoyado todo lo que hemos decidido, como si tuviéramos una mano amiga al otro lado de la pantalla del móvil a la que apretar cuando dudábamos de nosotros mismos.
Habéis soportado 9 largos meses sin saber el sexo del bebé, habéis soportado 9 largos meses de lloros y risas, y me habéis alegrado con los mensajes tan bonitos que hemos recibido y con todos los buenos deseos, cuando flaqueábamos siempre tenía alguno para leer con el que retomar las fuerzas.
Se seguro, que todos o al menos, la mayoría de los que habéis estado con nosotros durante este tiempo, lo estaréis en el postparto y viendo crecer a nuestros hijos. Igual que yo seguiré estando para lo que me necesitéis siempre.

Os presentamos a Delia, nuestra niña, nuestra preciosa niña. 3.200gr y 50cm.

martes, 19 de enero de 2016

19 de Enero de 2016. Un año desde que me convertí en una mujer libre.

Creo que somos de las familias que más cosas celebran, y es que en nuestra casa, todo lo que sea una alegría se apunta en el calendario de forma permanente y se celebra todos los años.

Néstor y yo celebramos tres aniversarios, el de novios, el de casados por lo civil y el de casados por la iglesia. Celebramos el aniversario del día que me pidió matrimonio también. Sumamos cumpleaños y santos, fiestas destacadas, los altas de las veces que he estado ingresada, cuando nos fuimos a vivir juntos y todo lo que se nos ocurra por el camino, hasta las cosas más chorras.

Pero sin alguna duda, la cosa más importante que celebramos es el día que se hizo firme la adopción de Diego ante un juez, con su sentencia, su libro de familia, su todo. Lo normal, pero que después de un año de comparecencias, juzgados, jueces, fiscales, firmas, abogados, trámites... Nos parecía algo inalcanzable, lejano e imposible.

Hoy es el primer día que vamos a celebrar esto, hoy hace un año que vivimos el momento más feliz de nuestras vidas, de la vida de los 3 y de las vidas de las dos familias que nos acompañan.

Ha pasado un año desde el día que retomé el blog, con esta maravillosa noticia que podéis leer aquí.

Un año desde que soy libre. LIBRE. Ya solo tengo unión con quién yo quiero, con quien yo elijo.
Siempre tendré que mirarme las espaldas, es algo que voy a llevar a cuestas de por vida, pero legalmente soy libre, y eso no se puede pagar ni con todo el oro del mundo.
Para vosotros quizá sea una tontería... No solemos valorar lo que tenemos hasta que nos lo arrebatan, por eso hoy en día yo valoro tanto la vida.





Todo no ha sido siempre como es hoy en día, muchas personas pensarán que sólo publicamos la parte idílica de nuestra vida, lo felices/enamorados/pletóricos que estamos... Pero es que es así, ahora es así... Nos ha costado muchas lágrimas llegar a ser lo que somos, llegar a estar como estamos. Hemos pasado todos mucho, quizá demasiado. Mi madre, mi familia, ha sufrido mucho todo este trámite. La familia de Néstor también. Diego, que parece que no se daba cuenta, pero claro que se daba... Percibía nuestra ansiedad y se la contagiábamos sin querer.. Pero sin duda la palma nos la hemos llevado mi marido y yo. No todo ha sido tan maravilloso como lo es ahora. Hemos llorado, hemos llorado muchísimo, y lo hemos hecho juntos, siempre.
Hemos vivido ataques de pánico. Estar en el juzgado con taquicardias esperando que toda persona que tenía que firmar lo hiciese... Las largas no, larguísimas esperas, y sin hablar del tema económico, que también nos ha costado mucho. No pedimos ayuda a nadie, todo lo hemos pasado y pagado nosotros dos, TODO, y creedme que no es poco.
Así que ahora me puedo permitir gritar lo feliz que estoy, que estamos. Lo merecemos después de 3 años de sufrimiento en el que la palabra felicidad perdió para nosotros todo su significado.
No sabéis la agonía que es intentar recordar qué es lo que se sentía estando feliz y no poder hacerlo. El dolor de cabeza, la mirada apagada, hasta el cuerpo pagaba ese sentimiento perdiendo peso sin control y quedándose escaso de carne. La forma de mirar, de hablar.
Ahora soy quién siempre he querido ser y tengo lo que siempre he querido tener, ¿por qué no iba a compartirlo con el mundo? Sólo tengo ganas de gritar lo bien que estoy, porque nunca se sabe cuando puede acabar algo.

Por eso vamos a seguir disfrutando de aniversarios con y sin sentido, vamos a seguir transmitiendo lo que somos, lo que hemos conseguido. Vamos a seguir contestando mensajes de mujeres y parejas que están pasando por lo mismo y no ven una salida. Vamos a seguir intentando ayudar, intentando hacer ver que se puede conseguir todo por lo que se lucha con uñas y dientes.
Vamos a seguir amándonos y gritándoselo al mundo. Nos lo merecemos.

Feliz primer año de González, Diego.
Feliz primer año de papá, mi amor.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Me abro, os cuento mis miedos más profundos.

Noviembre, 23 semanas y media de embarazo, ha llegado el frío, ha salido la barriga, el bebé no para de moverse, y veo la llegada de Minipunto cada vez más cerca.

Cuando estábamos en plena búsqueda de embarazo ya pensaba en los miedos que me iban a aflorar cuando lo consiguiera, pero cada vez se están haciendo más fuertes, a medida que crece el amor, crece el miedo con él.

Tengo una familia que para mí es perfecta, preciosa, única, irremplazable. Mi marido me ama tanto como yo le amo a él, y nuestro hijo nos ama cada día más.
Vivimos felices, Diego se bebe los vientos por su padre y por su familia paterna, los adora en proporción a lo que ellos lo adoran a él, es todo como siempre soñé... Pero ahora entra un nuevo jugador a nuestro equipo, un jugador que tendrá la sangre de todos, fifty fifty, será una mezcla preciosa de dos familias super unidas.

¿A qué temo? A que nunca he vivido algo así, y tampoco conozco a nadie que esté en mi lugar -por favor, si me lees y te identificas házmelo saber, necesito alguien que me entienda-. Diego para mí es lo primero en todo, es mi vida, mi amor, y temo que se sienta desplazado inconscientemente porque la sangre tire más.
Quien conoce a Diego sabe que es imposible no quererlo, IMPOSIBLE, tiene una bondad y un cariño que enamora, y no es porque sea su madre -que también- es porque todos los que lo han conocido lo dicen. Es un niño que te lo da todo a cambio de nada...
Quizá no me explique bien, pero estoy atemorizada porque su familia paterna tenga cierta preferencia por la maravilla que llevo dentro... Esto lo he hablado con todos y todos me tranquilizan diciéndome que es imposible querer más a alguien de lo que ya quieren a Diego, y la tranquilidad me dura unos días hasta que se me olvida la charla y los pensamientos más negativos vuelven a mi cabeza.

Yo siempre, desde pequeñita, he querido adoptar, y sé que en mi caso el amor nacido del corazón sería igual que el nacido de mi vientre... Pero no me puedo meter en la cabeza de la gente y saber lo que ellos sienten/piensan. Sé también que ellos son sinceros, que adoran a Diego, que darían lo que fuera por él, lo que fuera. Pero también sé que nunca han vivido lo que van a vivir ahora y que esto es tan nuevo para mí como para ellos. Seguramente, dentro de 3 meses y medio, cuando nazca Minipunto, lea esto y me ría de los miedos sinsentidos, pero ahora mismo, por las hormonas, porque tengo tiempo para pensar, porque estoy super negativa... Es lo que me preocupa.

Otra cosa que me inquieta es el momento del parto. Néstor hizo hace tiempo un curso de eso, y se devora mil vídeos de partos con toda la ilusión del mundo. Pero ver un expulsivo no es lo mismo que estar al pie del cañón todas las horas que dure la dilatación. Mi primer parto fue horrible, lo cuento aquí. No soy nada agresiva, NADA, pero en ese momento el dolor me dominaba y pegaba a la gente, insultaba, chillaba, hablaba mal... Néstor no me conoce así, creo que no podría imaginarme así... Pero yo si me he visto y parecía que me estuviesen matando.
Intento concienciarme de que son dos situaciones totalmente opuestas, ahora estoy rodeada de amor y calor, y hace 3 años solo pensaba en lo desgraciada que era por no tener lo que todas las compañeras que estaban dilatando conmigo tenían. Creo que yo solita hice que mi parto fuera traumático, no estaba en lo que estaba y no paraba de lamentarme por lo que me había tocado vivir en vez de disfrutar del momento que me cambiaría la vida.

El postparto también me aflige y no dejo de darle vueltas. Yo sí sé lo que es no dormir del tirón por tener que amamantar cada 2-4 horas. Pero Nés no lo sabe... Yo sí se lo que es llorar de desesperación por no poder calmar los cólicos de un bebe que no deja de llorar porque no se sabe expresar de otra manera. Él no. Yo si sé que las hormonas se vuelven unas cabronas y que todo te molesta en esos momentos, sé que me volvía insoportable y que hasta el aire que rozaba mi carita me ponía de mala leche. Él no.
Pero me tranquiliza que nadie nace enseñado, que el camino se hace andando, que yo sé que todo compensa, claro que compensa, compensa MUCHO. Sus primeras sonrisas hacen que todo se olvide, todo.

Está siendo un embarazo soñado, tener a tu mitad al lado compartiendo 100% esta experiencia es... inexplicable.
Estoy deseando ver al bebé, saber si será niño o niña, si se parecerá a papá o a mamá, si será peludo o pelón... Pero no quiero que acabe la gestación por dos motivos, todos los miedos que arriba explico y lo maravillosísima que está siendo esta etapa.







lunes, 28 de septiembre de 2015

La crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo.

Cuando eres madre, mucha gente te cuestiona, te pone en duda, te intentar inculcar su manera de criar, cómo educan ellos o como lo hicieron sus padres. Cuando un bebé nace, lo hacen también una madre y un padre, y al igual que el aprende día a día, nosotrxs también lo hacemos.
Está genial tener gente que te aconseje, eso quiere decir que se preocupan por ti, por él, por vosotros... Pero en tu mano está elegir la forma de criar, decidir si amar de tu hijo de una forma o de otra. Y una cosa son consejos y otra intentar decidir por la gente, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Yo elijo la crianza con apego. Pienso que un niño criado con amor, solo puede dar amor, y que un niño criado con violencia, verá normal la violencia.


Yo no le pego a mi hijo. 
'¿Nunca? Pero si un guantazo a tiempo hace a los niños educados...' 
No. El dialogo y el amor hace a los niños educados, respetuosos y queridos. 
La gente no lo entiende, hasta que pongo el ejemplo de que si el padre me desobedece en algo le suelto un tortazo, ahí es cuando se pone el grito en el cielo. Si no está permitido pegarle a tu marido o a tu mujer... ¿Por qué a tu hijo sí, que encima es más indefenso? 
¿Y cómo haces para educarlo?
Hablando, hablando y hablando. Aún no dialogamos con soltura, pero él me entiende y yo le entiendo, y con eso basta.
Se atraen más moscas con miel que con veneno, y los niños atienden mejor con cariño que con zapatillazos.



Colecho.
Aquí viene la rama por la que más se me ha criticado. Diego duerme con nosotros, dormía conmigo cuando sólo éramos dos y sigue así cuando somos tres y un cuarto.
'¿Y cómo hacéis para mantener relaciones?'
Pues no caemos en la rutina, la cama es para dormir, y la casa para jugar. Hay 24 horas al día y nuestro hijo no está pegado a nosotros cual lapa.
'¿Por qué no ha dormido en una cuna nunca?'
Porque de recién nacido para mí era más fácil para darle el pecho, estaba a mi lado y solo tenía que levantarme la camiseta y seguir durmiendo. Con los cólicos se aliviaba estando bocabajo encima de mí, y porque me gusta y le gusta, no hay más.
'Te vas a enterar cuando lo quieras pasar a su cama'
Cuando ÉL se quiera pasar a su cama se pasará. No conozco aún ninguna adolescente durmiendo con sus padres. Los bebés dejan de ser bebés muy rápido, y quiero tenerlo pegadito a mi corazón el máximo tiempo posible.
Para mí no hay nada mejor en el mundo que el olor a bebé, ese olor meloso que te envuelve... Dormir con mi nariz en su pelo y acariciando su piel tan tan suave... Es indescriptible.



Nunca dejarlo llorar.
Si tú vieras llorar a tu marido/mujer, a tu madre, a un amigo, a tu abuela... ¿Lx dejarías llorando solx? ¿Por qué a un bebé que su única forma de expresarse es llorando sí?
'Así se le expanden los pulmones, llorar un rato nunca ha matado a nadie, tiene que aprender a ser autosuficiente, te está choteando porque sabe que si lloras vas.... ETC'
Señores opinólogos, lo que para ustedes puede ser un grano de arena para ese bebé puede ser un mundo, jamás he dejado ni dejaré llorando a nadie, y menos a la persona que más quiero en el mundo.

No chillarle, no reñirle por todo, entender sus rabietas.
Personalmente Diego me ha puesto las cosas muy fáciles, en casi 3 años no ha tenido más de 3 rabietas... Es un niño super conformista, si le dices que no él entiende que es que no.
No obstante sigue siendo un niño, y para mí, la mejor forma de afrontar las poquísimas rabietas que tiene no es dejarlo llorar, desesperarme, chillarle, o pegarle, cuando tiene una lo que hago es dejar lo que estoy haciendo, agacharme, ponerme a su lado y abrazarlo. Decirle que me explique por qué llora, qué le pasa y qué podemos hacer para que estemos bien los dos.
Cuando empiezo a agacharme ya va dejando de llorar, y cuando lo abrazo siempre SIEMPRE me besa.  Simple, simplísimo... Hablarle bajito en vez de chillarle, acariciarle en vez de pegarle, dialogar, dialogar mucho y decirle que mamá y papá están a su lado, es muy MUY fácil, al menos con él.


Lactancia.
Por una desinformación tremenda yo dejé de dar el pecho al mes, pero tengo claro que con el Minipunto quiero una lactancia prolongada. No sé si lo conseguiré, pero juro hacer todo lo que esté en mi mano para lograrlo.
Quiero darle pecho hasta que quiera dejarlo el bebé, el ser humano es el único animal que le roba la leche a otro mamífero por simple comodidad, la mejor leche para nuestros cachorros es la nuestra, y la mejor leche para los cachorros de otras especies es la suya. De esto no puedo escribir tanto como me gustaría, así que me lo reservo para otra entrada.


Porteo.
Cuando me informé del porteo, Diego ya iba andado a todos sitios, pero ya tengo vista una mochila ergonómica para Minipunto. Quiero llevarlo cerca, porque pasa 40 largas semanas dentro de mi vientre, y quiero que se sienta lo más arropado y pegadito a su papá y a mí. Qué decir de la comodidad, tener las dos manos libres para hacer la compra, limpiar, llevar a Diego... No hay nada mejor, y estoy deseando que nazca para poder poner en practica todo lo que he leído.


Quiero que descubra el mundo, que se manche, que se inmunice, que se DIVIERTA.
'Tú serás madre toda tu vida, él solo será niño una vez' y como así es, quiero que tenga un recuerdo puro y bonito de su niñez. Estoy cansada de comentarios tipo 'Dale tú la comida, ¡que se mancha!, por Dios, ¡va hecho un cristo!' Me da exactamente igual tirarme dos horas con el quitamanchas en mano frotando, me da igual tener que poner más lavadoras a la semana, me da igual lo que opine la gente cuando lo ve saltando en los charcos o tirandose arena por encima, o cuando toca el suelo y no voy corriendo con la toallita para limpiarlo entero, me da igual porque veo que es feliz, que está sano, que está fuerte, que disfruta... Y viendo eso yo disfruto con él.



He seguido sus ritmos para todo.
Él solo se quitó el chupete con 21 meses, él solo ha aprendido a comer, él solo dejó el biberón con 2 años, él solo se ha quitado el pañal con 29 meses, él ha hablado cuando ha querido, él dormirá solo cuando él quiera... En algunas cosas está siendo muy precoz, como con la lectoescritura, pero porque ÉL QUIERE. No hemos tenido ningún tipo de problema para enseñarle nada porque es él el que decide cuando quiere aprender.





Le dejo elegir.
Desde la ropa que se pone o que le compramos a la colonia que quiere usar. Cuando se acerca su cumpleaños por ejemplo, le doy a elegir entre X juguetes, no le sobreestimulo con una tienda entera, de esa tienda cojo 4 o 5 que sé que le gustan y que él elija el que quiere, lo mismo con todo, meriendas, almuerzos, ropa...
A veces va muy desconjuntado, pero más feliz que unas castañuelas, y me da igual que la gente piense que la que no sabe que el azul y el verde no pegan soy yo.



Los padres elegimos lo que creemos mejor para nuestros hijos, y si la gente es libre para criticar lo que haces cuando ni le va ni le viene, yo soy libre para poner los ojos en blanco y que me entre por un oído y me salga por otro.

    










miércoles, 26 de agosto de 2015

12 SEMANAS DE AMOR

El lunes, Minipunto cumplió 12 semanas. 12 semanas en las que las hormonas han dado mucha guerra. 12 semanas en las que mi peso disminuía al mismo tiempo que mi amor crecía hasta desbordarme el alma.
12 semanas eternas, llenas de idas y venidas al WC, en las que no he tolerado apenas ni el agua.
Llenas de dolores de cabeza inmensos, de preocupaciones, de miedos, de dudas de primeriza (porque sigo siendo primeriza) de magnificar las cosas más simples...
Se me han pasado rápidas, a la misma vez que lentas... Las que habéis pasado un embarazo o lo estéis pasando me entenderéis.




Es un embarazo muy deseado, muy buscado y muy querido, de ahí vienen los miedos.
En abril, tras casi 6 meses de búsqueda me ingresaron 5 días por una hidrosalpinx en la trompa izquierda, la cual hasta se me desplazó de su sitio. Fueron 5 días horribles en los que no hice más que llorar, no podía ser fuerte cuando me tenían metida en mi mayor fobia, un hospital.
Me vieron un montón de ginecólogos, y al curarme me dijeron que si me quedaba embarazada, tenía muchas más posibilidades de un embarazo ectópico... Que al mínimo dolor me fuera a urgencias, que tendrían que hacerme una eco antes de las 12 semanas para ver si el embrión se alojaba en el útero, en la trompa o fuera, y si era en el último lugar tendrían que provocarme la pérdida de éste.

Pasaron las semanas y justo un ciclo antes de inducirme la ovulación con Omifin... voilà! Test de embarazo positivo.
Mi primera reacción fue euforia, lógicamente me puse a llorar de emoción, llamé a mi madre, se lo dije a mis mejores amigas... No cabía en mí, no me lo podía creer!!
Cuando fueron pasando las horas me empezaron a venir a la cabeza las palabras de los ginécologos... Ectópico, ectópico, ectópico... Y mi preocupación iba en aumento. Me había enterado hace horas que ese embrioncito estaba dentro de mi vientre y ya hubiera dado todo por él, ¡lo amaba tanto ya!
Así que en esa misma semana fui a la matrona, la que me mandó una eco urgente para la semana 7 (estaba de 5).

Días después empezó a darme un dolor muy leve en la parte baja derecha de la barriga. Intentaba no tomarlo en cuenta, aunque no podía evitar pensar lo peor. Como duró unas horas, Néstor me llevó al hospital para quedarnos tranquilos, él estaba igual de preocupado que yo.
Llegamos y no había nadie, así que me ven al minuto.
Y ahí estaba, en su sitio, en su nido, en el útero...
Sólo se veía el saco, pero es normal estando de tan poquito tiempo. Yo lloré, de emoción, de tranquilidad, de felicidad...
Me dijeron que el dolor podía ser muscular, que estaba todo bien por ahí dentro, y yo más feliz que unas castañuelas.

A la semana tuve la eco de las 7 semanas y todo OK, pero me restaron 9 días, me la repitieron dos semanas después y me sumaron 4, un jaleo, pero ya eso era lo de menos, el Littlepoint estaba bien, latía con fuerza, y todo volvía a ser maravilloso.

Con 10 semanas y pocos días los vómitos cesaron gracias al Primperán, aunque las náuseas siguen aún, pero es un alivio. También empezó a salirme calostro del pecho (¡qué pronto!).

La reacción de Diego con todos estos cambios no podía ser mejor. Me intenta meter cosas por el ombligo para 'el bebé', dice que quiere una nena, pero yo sé que si fuera nene estaría felicísimo también. No para de darme besos en la barriga, de decirle que le quiere, de contarle cosas. Cuando me veía vomitando estaba a mi lado con una toallita en mano limpiándome. Le gusta estar acostado en la barriguita, y adora a su hermanitx muchísimo. Yo lo veo así y me enamoro más de él, de la vida, del amor...

En resumen esas son mis 12 semanas, nuestras 12 semanas. FELICIDAD, éste bebé ha traído más felicidad aún de la que teníamos, que no era poca.

jueves, 23 de julio de 2015

Deseos.

Deseos, qué bonita palabra, ¿no? Deseosos esperábamos ese positivo, deseosos vivimos el segundo embarazo.




Tantas diferencias con el primero... Todo es totalmente opuesto... Yo no sabía qué era que te besaran la barriga con amor y dulzura, qué te cogieran el pelo mientras lo pasas mal en el baño echando hasta la bilis... Que te cuiden, que si te dicen que las galletitas saladas y la leche condensada palian las nauseas, él salga a comprarlas a un 24h... Yo no sabía nada de esto, estoy aprendiendo tanto como con el primero, vuelvo a ser primeriza.
Hasta las cosas más agotadoras y desgastadoras de los tres primeros meses las estamos disfrutando. Todo, todito, todo.

Muchos preguntais qué como queremos el embarazo y el parto, y aquí os lo voy a decir.

¿Quereis niño o niña? Pregunta que nos han hecho mil millones de veces y en la que siempre Néstor es el que contesta rápido ¡NIÑA! y yo lo miro de reojo y siempre siempre contesto lo mismo 'me da igual' Y os explico el por qué... A mi de entrada me gustan más los niños, pero claro, me gustaría saber también qué se siente al tener una niña... Con lo cual, salga lo que salga tiene mil cosas positivas que aportarme, así que es lo de menos. Y como es lo de menos... No queremos saber el sexo del bebé hasta el parto. Ese es el deseo más claro que tenemos, queremos llevarnos una sorpresa, porque como nos da exactamente igual... Tiene que ser maravilloso que te digan como en las películas.. ¡ES UN(A) NIÑX!

Después está la prueba del triple screening... En la que se detectan anomalías cromosómicas mediante  un análisis de sangre... No me la quiero hacer. Sea lo que sea que ponga en ese papel lo vamos a querer igual, así que en mi opinión veo que te condiciona el embarazo, te hace angustiarte antes de tiempo. En cambio el Buenpadre si quiere que me la haga, no por nada, sino para estar preparados para posibles gastos, los dos estamos de acuerdo en que ese papel no va a hacernos cambiar el amor por nuestro hijo, así que seguramente no me la haga.

Momento parto, me encantaría dar a luz en mi casa, pero no está la economía para eso... Por desgracia no entra en la Seguridad Social y es demasiado dinero. Así que voy a dar a luz en Murcia, porque el hospital de Elda es como un matadero, he estado mil veces en ginecología y siempre he visto que dejan a las mujeres solas en medio de los pasillos, gritando ayuda. Me asusta que me traten tan mal como en el parto de Diego. Me niego. No, no y no. Con la primera contracción cogemos maletita y para mi tierra, que está a 50 minutos y sí que llego de sobra.

Queremos pinzamiento tardío de cordón, cuando éste deje de latir, que el bebé no llegue al mundo con prisas por respirar, que sea él quien lo haga cuando la placenta no de más de sí. En este artículo lo explica genial todo.

No quiero medicamentos que mi cuerpo no necesite, no quiero que me rompan la bolsa, no quiero que me metan de todo por vena solo para acelerar el parto, NO.
Quiero parir a mi ritmo, con mis tiempos, disfrutar del proceso. No quiero Kristeller, ni que me chillen, ni que me amenacen con cesárea. Yo sé que puedo parir, ya lo he hecho, y sé que si confían en mí lo puedo hacer de una manera preciosa.
No quiero epidural, con Diego parí sin epidural, así que con éste también puedo, (que lo mismo luego la pido a grito pelao', cada parto es un mundo)
Si tengo ganas de andar, quiero andar, si quiero estar sentada, quiero sentarme. No quiero que me obliguen a estar en la misma postura, quiero estar como yo esté más cómoda.

Quiero piel con piel nada más tenerlx, quiero lactancia prolongada, quiero cuna de colecho.

Esos, a priori, con nuestros deseos, estamos deseando vivirlo todo, pero queremos disfrutar de cada cosa a su tiempo. Estamos muy felices de la vida que estamos creando, es increíble el amor que se puede sentir a una cosa tan diminuta.






martes, 14 de abril de 2015

Papá, no te escondas.

Me uno a la iniciativa tan preciosa que da nombre a esta entrada. Hoy, catorce de abril, tenemos que hablar de la importancia de concienciar a los padres a ser y a estar, no solo como meros figurantes, sino como protagonistas del maravilloso camino de la maternidad/paternidad. 

Si queréis leer de qué trata os dejo el post aquí.

Yo puedo hablar desde dos perspectivas, la de madre soltera y la de madre casada.


Mi experiencia con la paternidad, tanto la vivida por mí como la vivida con mi hijo no ha sido del todo buena, y eso, hizo que no creyera en la figura paterna como tal, hizo que viera que padre es el que insemina y madre la que cría.
¡QUÉ EQUIVOCADA ESTABA!

Claro que siempre he necesitado ayuda para criar a Diego, pero he tenido a mi madre, a mi familia, a mis hermanos, a mis amigas... Como dice el dicho, se necesita una tribu entera para criar a un niño, pero jamás me imaginaba que al compartir todo con un padre que se vuelca tanto como tú en la crianza con amor de tu hijo pudiera facilitar tantísimo la vida, tanto, que es como si te ayudaran cien personas.


Apareció Néstor, apareció el buenpadre y mi forma de ver la vida, y consigo la maternidad cambió por completo. Me hizo ver y me demostró que criar es cosa de dos.

A los diez meses de Diego lo conocí, y a los once ya quería formar parte de esto. A los catorce meses ya le decía papá, y a los veinticinco se hacía legal lo que llevaba demostrando año y medio: que era su padre.

Él pertenece a la tribu, a mi tribu. 


Para Diego es tan importante como lo soy yo, somos dos compartiendo al 50% esta aventura. Es increíble que me haya cambiado tanto, y que me haya hecho ver que no es raro, que existen los hombres crían y que cuidan a sus hijos y a su familia, haciendo escuela.

Néstor trabaja de once a doce horas al día, pero su momento de bañar, dar el biberón y dormir a su pequeño todas las noches, no se lo quita nadie. Ese momento es en el que yo descanso, en el que mi cerebro desconecta y entro en un estado de relajación muy necesario.








Y me acuerdo perfectamente de la primera vez que lo durmió, que tuvo "su momento" con él. Ese recuerdo esta impreso en mi memoria a fuego, porque es parte de la transición y de todo el cambio en mi forma de ver el mundo. Es momento en el que me preguntó si podía dormirlo, que había estado viendo como lo hacía y que el sabía que iba a poder, al que yo le contesté con  un 'si quieres intentarlo... Pero seguro que no se te duerme y te desesperas...' A los diez minutos lo tenía durmiendo y Néstor con una sonrisa que no había visto en la vida, de satisfacción, de felicidad, de amor.


Seguimos sumando momentos tan mágicos como ese, seguimos compartiendo todo, y seguimos mano a mano con nuestro hijo, enseñándole que el amor de papá es tan puro como el de mamá y que tenemos exactamente la misma importancia en su vida. Criando a un niño feliz y haciéndonos felices nosotros mismos.



martes, 17 de febrero de 2015

Doulas: Esos maravillosos monstruos.

Escribo este post a raíz de la polémica que se ha creado estos días con las Doulas. ¿Sabéis que son, a qué se dedican o cuál es su papel en la maternidad? Yo os lo explico a continuación.



Según Wikipedia, una Doula es una asistente sin titulación oficial que proporciona un apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el postparto.
Y tienen razón, no tiene un titulo que esté reglamentado, ni por sanidad ni por nada. Pero... ¿Eso es relevante en el aspecto de la maternidad?
Estudios científicos demuestran que un parto en presencia de una doula tiene muchas menos posibilidades de acabar de cesárea o instrumentado.

Antiguamente las doulas eran esclavas que ayudaban a sus amas a parir. Hoy son mujeres que ayudan a otras mujeres a parir, como y dónde quieran. No tienen una carrera, no existe esa carrera, la mas parecida es la especialidad de matrona en enfermería... Pero estudian, señores y señoras... Estudian mucho para llegar a ser doulas. Estudian lo relacionado con la ginecología femenina y el aparato reproductor femenino, estudian las controversias que se pueden dar en un parto, las complicaciones... Pero en muchos países no se escandalizan por esta practica, en esos países hay un indice de cesáreas muy muy por debajo del de España. Aquí más del 20% de partos son por cesárea, cuando en algunos sitios no llega ni al 8%. Es muy triste.
Estas mujeres te preparan durante el embarazo y te hacen ver que tú si puedes parir de forma natural. Ellas te informan, te empapan de conocimientos, y te dan seguridad, mucha seguridad. ¿Qué hay de malo en dar seguridad a una mujer que es un revoltijo de hormonas, bañándola de saber? Pues para matronas y ginécologos mucho, porque dicen que hay intrusión laboral. 
Y yo os digo... Ojalá en mi parto hubiera habido una maravillosa doula y no las matronas que me atendieron, que me agredieron, que me dejaron la barriga con contusiones, que me presionaban para parir, que se reían, que me humillaban... Ojalá.

También se critica su precio. Se dice que ronda los 1200€ e incluye todo el proceso del embarazo, parto y postparto, y ayuda con la lactancia, pero... ¿Es real? No. El precio suele ser libre, como en todo habrá alguna que cobre eso, pero no, por norma general cobran bastante menos, por desgracia. 

Y por último debato el tema 'canibalismo'. 
Y os preguntaréis ¿ha dicho canibalismo? ¿CANIBALISMO? Sí. Las atacan diciendo que son una secta caníbal. ¿Por qué?  Porque antiguamente ofrecían a las madres la ingesta de su propia placenta. 
Estaréis flipándolo, igual que flipé yo la primera vez que lo leí, pero os comento... Al igual que el ser humano es el único mamífero que bebe leche de otro mamíferos y no la suya propia (para algo tenemos mamas, para MAMAR) también es el único que no ingiere placenta después de dar a luz.
Yo no he comido placenta, me da un poco de asco el solo pensar en alguien ingiriéndola y no tengo pensado comerla nunca en ninguno de mis próximos partos, pero he leído muchísimo y me he informado mucho de todo lo relacionado con este tema. 
La práctica se denomina placentofagia, y los animales no se comen la placenta porque este buena o sepa a dulce de leche... Se la comen por los supuestos beneficios que tiene. Tiene prostaglandina, que favorece los entuertos, la disminución del útero a su forma original mucho más rápida y menos dolorosa. Contiene altos niveles de hierro y vitaminas... Es cicatrizante... También contiene oxitocina, que favorece la subida de la leche y una producción mayor de esta. Y recientes estudios demuestran que disminuye el dolor de todo el proceso vivido. También ayuda a superar o a que no te de la depresión postparto.
Las mujeres que deciden tomársela, en la mayoría de los casos lo hace en batido. Frutas dulces y un trocito muy pequeño de placenta. Su sabor no se nota, es como tomarse un zumo.
Yo, sinceramente pienso que es algo que si tú cuerpo ha expulsado es porque ya ha hecho toda su función. También pienso que los mamíferos se toman la placenta para no dejar rastro por los depredadores... Pero no soy científica ni médico, es solo mi opinión.
¿Qué tiene que ver esto con las doulas? Pues que ellas te ayudan a hacerte el batido o lo que tú quieras, pueden hasta encapsulártela si se lo pides... Por eso se les dice secta canibalista, por darte una opción a hacer algo con la placenta antes de tirarla. Ellas te informan y si tú quieres lo haces y si tú no quieres no, es como en todo.

Para mí, una doula es una mujer que más que ayudarte a parir, te instruye para que tu lo hagas. No interfiere en el parto si no es necesario, confía en ti, y hace que tú misma confíes en ti. Hacen una labor enorme, y ojalá que algún día se las reconozca y se haga oficial un título de doula.

Dicho esto, acabo el post dando las gracias a su trabajo, y espero que sirva de ayuda a las personas que se quieren informar, que tienen dudas, que critican sin saber... Y sobretodo a las doulas, gracias por hacer del principio de la maternidad una experiencia plena, digna de recordar y gozosa.

jueves, 22 de enero de 2015

Freedom: La historia de una adopción.



Los motivos de mi ausencia han sido varios. Ha sido casi un año sin escribir, y en este año han pasado muchas cosas, buenas, malas, regulares... Pero la más importante es la que encabeza esta entrada: Una adopción.
Esta entrada va dedicada a todas las madres solteras, en especial a Irene Guerrero y Laura Mariotte, mis grandes amigas que han pasado lo mismo que yo, pero multiplicado por dos.

Como todos sabéis, cuando nació Diego yo era un mar de dudas, pero lo que mas me calentaba la cabeza era el apellido. Ponerle o no ponerle el apellido del señor que me inseminó, he ahí la cuestión...
Después de mucho pensar decidí que sí, que mi hijo llevaría el apellido Aguilar, porque yo no era quién para separar a mi hijo de nadie, y menos de él.

Tres meses después, dicha persona ya no quería saber nada del bebé, con lo cual me informé de si el apellido se le podía quitar, y no... No había ninguna forma de quitarlo al ser yo madre soltera. Me tocó tragar y tragar que cada vez que mi hijo fuera al médico dijeran ese apellido, y a mi me daba mucha ansiedad escucharlo, sobretodo si me acompañaba mi madre o mi hermano... Que me decían con la mirada un maldito 'TE LO DIJE'



Estuve muchos meses mal, deseaba que no llegaran las revisiones solo por no tener que escuchar aquello, pero poco a poco me fui haciendo a la idea de que era lo que yo había elegido, y me resigné.

Octubre de 2013, aparece Néstor. Primer día que quedamos primer día que tiene contacto con Diego.
Amor a primera vista de ambos, se adoran, se le tira a los brazos y Néstor empieza a hacer las mismas cucamonas que a día de hoy le hacen reír al pequeño.

Pasan las semanas y éste ya lo baña, lo duerme y le da los biberones... Imaginaos mi cara al ver que lo dormía mejor que yo. Lo que más me enamoraba de Néstor era eso, verle crecer junto a Diego y ver a Diego crecer junto a él.

Una noche, estábamos tomándonos una cerveza y sin ton ni son me suelta que quiere ser su padre, que tiene que haber alguna forma de que él pueda ponerle su apellido. Yo le contesto que no sabe lo que dice, que un hijo es para toda la vida y que además a mí me habían dicho que no se podía quitar el apellido que llevaba.
El me dice que lo sabe, pero que lo siente suyo, que le ha enseñado a andar, a mediohablar, y que, además Diego ya le llama papá, con lo cual él quiere que ese vínculo sea legal.

Yo paso toda la noche dandole vueltas 'joder, es perfecto... Pero... ¿y si sale mal? ¿y si es un loco?'
preguntas y preguntas que rondaban mi cabeza, lo consulte mucho con la almohada, con mi madre, mi familia, mis amigas... Algunos me decían que era una locura, otros me decían que era mi hijo, que yo decidía y que en mi corazón encontraría las respuestas a mis preguntas.
Pues hice lo segundo, escuchar a mi corazón... Y mi corazón me dijo que adelante.

Me puse en contacto con mi abogada, diciéndole que ya sabía que no se podía quitar el apellido así porque sí, pero, ¿y si alguien lo adoptaba?
Me dijo que ella nunca había llevado nada por el estilo, pero que se iba a informar y me iba a intentar ayudar.
Me devolvió la llamada en unos días diciéndome que en efecto, solo podía cambiarse el apellido de un menor de edad mediante una adopción, pero que había varios peros... Teníamos que ser cónyuges el adoptante y yo, es decir, estar casados... Él Innombrable tenía que estar de acuerdo en renunciar frente a un juez y varias cosas más que hacían que viéramos nuestro sueño aun más lejano.
Ella, muy amable, se puso en contacto con el fecundador y éste le dijo que sí, que el estaba dispuesto a todo por renunciar mientras que no tuviera que pagar ni un duro. El tema quedó en el aire.

Néstor empezó a decirme que nos casáramos, que él me quería para toda la vida, que él nos quería para toda la vida.
Volvieron las dudas, casarme me iba a cambiar la vida, por Dios, ¡que tenía veinte años! Lo veía disparatado... Yo le decía que él no hablaba enserio, que lo de casarnos lo decía por decir, y me juraba y perjuraba que no, que quería casarse conmigo, y ahí se quedó la cosa.

El 20 de enero se acabaron los 16 meses de orden de alejamiento, con lo cual si yo ya estaba nerviosa los meses antes, con ese dato ya me ponía enferma. Ansiedad a cascoporro, qué mal se pasa...

El 14 de febrero, cenando en un restaurante Néstor me tiene preparada una sorpresa:

                                     

Mi sueño hecho realidad, montar en globo aerostático.
Pero... la cosa no acaba ahí. Saca una cajita y tras un discurso que hace que a la tercera palabra se me salten las lagrimas, me pide matrimonio.




Lloro, lloro y le digo que sí entre sollozos...
Desde la semana siguiente empezamos a preparar papeles, una boda rapidita que esto corre prisa.
Nos dicen que en dos semanas estamos casados, pero no... Pasan un mes, dos meses... Tenemos que llamar al ayuntamiento e ir detrás una y otra vez, y por fin, el 10 de Mayo de 2014, tras un precioso e inolvidable vuelo en globo, nos casamos.

Nuestro sueño cada vez mas cerca...

Empezamos a recopilar una serie de documentos que se nos exigen para la adopción, un contrato indefinido por aquí, unos certificados por allá... Más meses en busca de todo.
Tenemos la primera vista en el juzgado, mi abogada (que se tiene el cielo ganado) tuvo que ir hasta la misma puerta de la casa del Innombrable a recogerlo para llevarlo a firmar, porque decía que no podía pagar el bus. Nervios y más nervios, pero firmamos todos y queda visto para el juez.
En septiembre nos llaman de nuevo, tenemos que ir a firmar otra vez porque en el juzgado de Murcia se habían confundido de adopción y Pepito estaba adoptando a Romualdo, así que vuelta a empezar y todo de nuevo.
Esperas y más esperas, incertidumbres, nervios, el tiempo no pasaba y parecía que todo iba marcha atrás pero no, el 19 de septiembre se hace firme la adopción y hay que esperar 20 días para actualizar la partida de nacimiento y cambiar los apellidos. Más esperas, 20 días que se convierten en 4 meses...
Cansados de todo esto, el 19 de enero de 2015 nos presentamos en el registro civil, exigiendo explicaciones de toda esta demora. 
Nos dicen que no saben donde está la adopción, que vayamos al juzgado de familia. Vamos de nuevo y ahí nos dan la adopción que tenemos que volver a llevar al registro para que -cuando quieran- actualicen la partida de nacimiento.
Yo no me puedo creer tanta ineptitud, así que después de pelearnos con dos señoras, conseguimos que nos hagan caso.
Nos dicen que hasta el veintipico de enero no van a tener tiempo de hacerlo, con lo cual suplicamos que lo hicieran en el momento, que era un segundo y que para nosotros era muy muy muy importante.
Después de mucho llorarles lo conseguimos, y he aquí el resultado:



Recordaremos toda la vida el día 19 de enero, día en que Diego pasó de ser Aguilar a ser GONZÁLEZ, día en que tres personas que se amaban con toda su alma pasaron a ser, legalmente, una FAMILIA.

Esto podía haberme salido muy mal, podía haber metido la pata hasta el fondo, pero no... ¡Os puedo asegurar que somos la familia más feliz del mundo!


Como bien he dicho, le dedico ésta entrada a todas las madres solteras, para demostrarles que los cuentos de hadas sí existen, no porque nos digan que los monstruos existen, sino porque podemos vencerlos.


jueves, 29 de mayo de 2014

El parto, mi parto. El comienzo de mi verdadera vida.

Cuando te quedas embarazada de tu primer hijo llueven las dudas, los miedos, las preocupaciones... Las primeras semanas son mortales con tanto revoltijo de hormonas, con tantos cambios en tu día a día, con tantos pensamientos... Y más si no es un bebé buscado (que no deseado, que no es lo mismo).
Yo asistía a todas las clases de preparación al parto, en todas estaba super puntual en la puerta del ambulatorio. Recuerdo que eran los viernes, a las 9:30, y que yo era la mas jóven de todas las futuras mamás, de las pocas que iban solas, y la única que no había tenido acompañante en ninguna clase. Recuerdo también que ninguna se me acercaba, no se por qué, supongo que por mi edad o por vergüenza (ya veis, qué tontería...) y que ninguna me hablaba.
Pero yo iba con una ilusión todas las semanas increible. Me encantaba aprender todo lo que podía enseñarme mi matrona sobre lo que iba a ser mi futuro parto, me encantaba escuchar anécdotas y aprender de ellas, pero al final lo que condicionaría el nacimiento de Diego iba a ser yo, mi actitud y mis ganas de tenerlo.

Siempre soñé con un parto natural, en casa, con la gente que yo quisiera sin limite de meter una persona solo al paritorio, sin la frialdad de esa sala, de ese hospital y de todos esos instrumentos que daban mucho miedo... Pero sabía que con Diego no podía hacerlo... Mi situación no era la más apropiada y yo hasta el mismo día de dar a luz estuve con muchas dudas de meter al Innombrable en mi parto.

Un mes antes yo tenía medio claro que le iba a poner su apellido, y empecé a comentarselo a mi familia, que no estuvo de acuerdo con mi decisión, pero que al fin y al cabo tenían que respetar.

El 14 de Diciembre por la noche, con 39 semanas recién cumplidas mi madre empezó a bromear diciéndome que por favor mi pusiera de parto ese finde (era viernes) que así ella no tenía que faltar al trabajo y podía llevarme al hospital, yo le dije que ojalá pero que no le veía intención a Diegorri de nacer, y ella leyó que la tónica lleva oxitocina, que puede provocarte las contracciones, me dijo que en la nevera tenía 6, que nos tomaramos una y que a ver que pasaba. Yo fui super confiada y estaban caducadas, a lo que me dispuse a abrirlas para vaciarlas y tirarlas (no sin antes olerlas, a ver si me subía un poco de oxitocina).



Me acosté y me dormí. A las 2 de la mañana del sábado 15 de Diciembre me desperté con una ligerísima molestia en la barriga, yo pensaba que de oler las tónicas mi mente se estaba sugestionando y que no serían mas que paranoias mías.
Me levanté y fui a hacer pipí ¡sorpresa! tenía un poquitín de flujo ensangrentado al limpiarme a lo que yo muy tranquila me fui a la habitación de mi madre y la desperté. Me dijo que nos fueramos al hospital ya y yo le dije que no, que a mi no me dolía nada y que no se preocupara, que siguiera durmiendo.
Yo me acosté, pero claro... Ya sabes que en cuestión de horas te va a cambiar la vida para siempre y no podía dormir. La molestia se convertía en dolor muy leve y soportable, pero yo apenas pensaba en eso, solo en que iba a ser madre de un pequeño Diego, y que mi abuelo, que estaba muy malito lo iba a poder conocer.
Sobre las 6 me volví a levantar, y seguí echando el tapón mucoso. Me sorprendía la tranquilidad que tenía y lo poco que me preocupaban los dolores.
Volví a la cama y a las 10 ya me fui al baño y ya empecé a sangrar un poco más, las contracciones eran mucho mas seguidas y ya tenía que despertar a mi madre. Sabía que Diego estaba cerca ya.

Me dijo que desayunara corriendo y que nos fueramos, a lo que yo le dije con toda la calma del mundo que iba a prepararme. Me metí al baño y me duché, depilé, lavé el pelo, me lo alisé... Iba hecha un pincel.





Nos subimos al coche e ibamos contando las contracciones, cada 3 minutos, cada 2... Esto iba ya deprisita, pero a mi seguía sin dolerme apenas.




Llegamos y me exploraron "quítate todo y ponte el camisón, estas de 4 cm y te quedas"
¡¡¡Madre mía cómo rompí a llorar!!! Todo lo que no había llorado en la vida lo estaba llorando en la sala de exploración. Yo les decía histérica que no me dolía nada, que lloraba de los nervios y de la emoción, y ellas se reían.

Me bajaron a dilatación, y me enchufaron de todo en vena. Seguía casi sin dolor, y me decía de ponerme la epidural y yo me negaba, decía que se esperasen que esto era soportable.
Me rompieron la bolsa y ahí empezó la fiesta. Vaya contracciones, por el amor de Dios. De un momentico a otro empecé a chillar, a pegarle a la gente, a llorar... ¡Cómo había cambiado todo en un minuto!




A todo esto... Yo quería decirle a mi madre que avisara al Innombrable, pero no sabía como. Sabía que se iba a liar muy gorda y tenía miedo.
En una de estas contracciones se lo dije, "Llámalo, por favor, no quiero ser la culpable de que Diego me recrimine en un futuro que fue mi culpa que él no estuviera" a lo que mi madre empezó a llorar con una crisis de ansiedad diciendome que por favor no le hiciera eso, que era el hombre que había maltratado a su hija durante meses y que no lo iba a llamar. Yo cada vez estaba más agresiva, por lo que al final cedió. En una hora ya había llegado. 
Me pusieron la epidural, y me metieron al paritorio en cuestión de minutos. Había dilatado rapidísima y no me estaba haciendo efecto la analgesia.
Eran las 16:00 cuando entré con mi madre. Al principio hacía los pujos bien, pero la cosa se torció cuando empecé a pensar en lo que estaba pasando en la sala de espera. Me bloqueé. Fuera estaba toda mi familia, mis tíos, primas, hermanos, padre... Y sabía que él iba solo, así que tenía miedo a que se pudiera liar de alguna forma. Era impredecible.
Empecé a ignorar a las matronas y a empujar cuando a mí me daba la gana, empecé a ponerme histérica, a agarrar a todos, a pellizcarles y a maldecir el dolor que tenía. Me dolía mucho, muchísimo, y nada me lo calmaba, solo el no respirar.
De un momento a otro empecé a convulsionar, y las voces iban siendo cada vez mas lejanas. Escuchaba de lejos "¡que se salga la madre, echad a la madre de aquí!" Y veía como mi madre abandonaba el paritorio llorando entre los empujones de los enfermeros. Me desmayé.
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero me despertó la salida de Diego. 
¡Qué sensación! Noté algo que no puedo describir, y al segundo me espabiló un llanto, un dulce llanto con el que empezaba mi vida, mi nueva vida, mi mejor vida.
Al minuto me lo trajo mi madre, a la que ya habían dejado pasar. Me lo puso encima y yo no podía dejar de abrazarlo y llorar.




Me subieron a reanimación y me lo enganché al pecho, ¡cómo comía el tío! Pasó lento el tiempo hasta subir a la habitación, en la que estaban todos esperándome, TODOS.

Mi estancia en ese hospital fue de horror, hubo trescientas mil visitas que yo no quería, me tocó una enfermera bastante gilipollas, y las cosas con mi familia no estaban bien después de haber llamado al Innombrable.

Él estuvo una noche, y durmió plácidamente. Yo no podía dormir pensando en lo que sería de mi vida, en que nada tenía sentido en ese momento, que se tenía que haber quedado mi madre a dormir y no él (que lo había decidido yo). No estaba a gusto y no sabía qué iba a ser de mí y sobretodo qué iba a ser de Diego.

Me dieron el alta y poco a poco la cosa con mi familia se fue calmando. Tenían que entender SÍ o SÍ que era mi hijo y que yo tomaba las decisiones, pensando en él, pensando en su futuro, pensando en mí y pensando en nuestro futuro. Eran decisiones difíciles que no le deseo a nadie y en las que está en juego la vida de una personita que no tiene conocimiento ni poder de decisión.

Lo mas grande es que pudo conocer a su bisabuelo, al Diego grande, al maestro, al tuerto, a mi vida, a lo más adorable que tenía antes de Diego.





Y nada, a las semanas el Innombrable ya se había olvidado de él y yo empezaba a coger una rutina, una preciosa rutina.

Diego y yo solos, y que explote el mundo si quiere.