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lunes, 17 de julio de 2017

¿Por qué subo fotos de mis hijos a las redes sociales?

Últimamente estoy viendo mucha controversia por subir/no subir fotos de nuestros pequeños a las RRSS.

Yo, desde un principio, he subido fotos de mis fieras.







Ahora que Diego es más mayor, él decide si le gustan o no las fotos y a veces es él el que me pide que le eche una y la muestre.
De ahí a que ahora suba más fotos de Delia, la pequeña. Porque pueden pasar días sin que Diego quiera echarse una foto (y también días en los que quiera echarse treinta de golpe) y yo lo respeto.

Muchas veces se nos trata de irresponsables, y obviamente no estoy para nada de acuerdo.
No nos tendríamos que justificar, pero en ocasiones se nos recrimina, así que hago este post para contestar de golpe todos pos por qués.

Que hay mucha pederastia.
Es cierto, la hay. Pero –por desgracia– no solo en Internet. También puede haber pederastas por la calle. Y también pueden tener cámaras. Y también, cualquier persona, puede hacer fotos a nuestros hijos en el parque, en el super, en la sala de espera del médico o en cualquier sitio, sin que nosotros nos enteremos.
Y no es plan de que porque haya cuatro enfermos depravados, nos tengamos que privar de enseñar lo que consideramos lo más bonito de nuestro mundo y lo más maravilloso que hemos hecho en la vida.

Que hay gente que las coge y se hace perfiles falsos con las fotos. 
Esto no me ha pasado, pero lo que sí me ha pasado es que me han cogido una foto de mi hijo para pasársela a una persona que tengo totalmente bloqueada de las redes y de mi vida. Y denuncié a la policía, y aunque no podían hacer mucho porque la foto no mostraba las partes de mi hijo, (si hubiese sido así se les hubiese caído el pelo) les dieron un toque de atención y un susto que les hizo arrepentirse de lo sucedido. También he visto un par de veces lo de hacerse perfiles falsos, y ¿sabéis qué? me he dado cuenta de que siempre se culpa a la madre, al padre o a quien sube las fotos. Esto me recuerda a cuando una mujer lleva escote y minifalda y la acosan, se la culpa "por ir provocando". NO. Dejemos de culpar a las víctimas y denunciemos estos actos a la policía, que a diferencia de lo que se piensa la gente, sí que hace caso ante esta clase de denuncias.
Aunque se publiquen fotos, NADIE TIENE DERECHO A COGERLAS SIN PERMISO, eso es totalmente inmoral. Punto.

Que cuando sean adolescentes les puede dar vergüenza.
Hace veinte años, cuando se tenían las fotos en álbumes, recuerdo a familiares enseñándonos a amigos y pasándose las fotos los unos a los otros como si fueran cromos. Y nadie le daba importancia. Pues esto es igual. Yo publico una foto y al día siguiente nadie se suele acordar del vestido que llevaba Delia o del peinado que llevaba Diego.
Mi madre ha subido fotos mías que no me han gustado a Facebook y en cuanto le he pedido que las borre lo ha hecho. Y aunque no lo hubiese hecho, realmente para mí tiene poca importancia. Pero si en un futuro alguno de mis hijos quiere que su padre o yo borremos algo relacionado con ellos, lo haremos sin rechistar. Lo comprendemos y lo respetamos.

Entiendo profundamente a quien no enseña a sus hijos por las redes, y por eso quiero que se nos respete a quienes, meditadamente, decidimos hacerlo. No hemos tomado esta decisión a la ligera.

No obstante sí que consideramos que hay que tomar una serie de precauciones. Como por ejemplo:

  • No subir fotos de desnudos. Aunque en la playa, muchos bebés y niños van desnudos, (yo personalmente, también recomiendo no hacerlo) una foto es algo que puede estar mucho tiempo en Internet, así que, evitar mostrar sus partes, nunca está de más.
  • No subir fotos comprometedoras de las que se puedan sentir avergonzados. Yo, antes de subir una foto, me pregunto ¿Me gustaría encontrarme una foto mía en ésta situación en Internet? Un ejemplo, ahora con la operación pañal, es a niños haciendo caca, o incluso he llegado a ver las fotos de las cacas con título "¡mirad, su primera caca en el orinal!"
  • Nunca subir el lugar en el que os encontráis. Yo la mayoría de las veces publico en diferido o, si lo hago al momento, intento que no haya nada en la foto o vídeo que muestre nuestra ubicación. ¡En este aspecto cuidado con Snaptchat o Stories de Instagram o Facebook!
  • Tampoco subir fotos de los niños con el uniforme escolar o mostrar la matricula de nuestro coche. Nada que los(nos) haga localizables.
  • Bloquear todo perfil sospechoso. Yo he perdido la cuenta de todos los perfiles que tengo bloqueados. Siento si he bloqueado a alguien normal, pero en cuanto sospecho de algo le doy al botoncito. 
  • No subir fotos de otros menores sin el consentimiento de sus padres. Véanse fotos de funciones escolares, fotos de cumpleaños... Siempre hay que tapar la cara de otros menores si no se sabe si esos padres quieren exponer a sus hijos o no, y ellos son los que deciden. 
  • Otro consejo útil es poner marca de agua a las fotos. Es muy tedioso, pero muy útil también.

Hay gente que vive lejos de sus familiares o amigos, y es más fácil subir una imagen con el pie de foto explicando cómo estamos, que enviar la foto uno por uno. 
También pienso que nuestros hijos van a ver normal todo el tema de Internet, Redes Sociales, comunicación, blogs, YouTube... Los tiempos cambian, la tecnología sigue avanzando y todo esto se normaliza. Sólo hay que darse una vuelta por Facebook o Instagram para ver la cantidad de niños de diez-doce años que ya tienen perfiles en redes sociales. Es flipante.

Lo dicho, como siempre propago el respeto. Para todos.  Se puede estar o no de acuerdo, pero cada cual hace lo que considera oportuno en un momento dado, y ¿quién sabe si algún día decido dejar de mostrar a mis hijos? Eso sí, seguiré respetando opiniones contrarias.

viernes, 11 de marzo de 2016

Mi segundo parto. ¿Merece la pena no saber el sexo del bebé?

Hoy Delia cumple una semana. Ha sido una semana mágica, en la que ha habido momentos de sueño extremo, de agobio por no poder prestar a Diego la atención que se merece, por pensar que no llegas a todo... El inicio de la lactancia, el conocernos más aún los 4... Hago balance y aun con todo eso, ha sido la semana más maravillosa de mi vida. Qué cierto es eso de que el amor no se divide, se multiplica.

He llevado un embarazo totalmente sedentario. La vagueza se apoderó de mí y la media hora que me decía la matrona que anduviera todos los días... Si eso la andaba al mes.
El jueves pasado (03/03) no paré, me costaba mucho andar porque el bebé estaba muy encajado, pero aun así me tiré toda la tarde de arriba para abajo.

Estábamos tan cansados Néstor, Diego y yo que nos fuimos a dormir a las 22:00.
A las 22:30 empecé a sentirme un poco molesta con las contracciones de Braxton, las indoloras. Me daban bastantes y yo ya intuía que algo estaba cambiando en mi interior. Una hora después empezaron a dolerme levemente, a lo que empecé a contar el tiempo, me daban cada 8-10 minutos, regulares. Mis soles seguían durmiendo mientras que la duración entre contracciones iba siendo más corta y éstas más largas y molestas. Yo no hacía más que levantarme y pasearme, hasta que a las 3:15 se despertó Néstor y me vio un poco rara. Yo le dije 'me da que mañana no vas a trabajar, eh... Estoy de parto.'
Él se puso eufórico, ya me dolía cada 3 minutos. Yo le dije de esperar a la mañana siguiente, pero a las 5 ya quería irme, le dije que tenía que tener lo menos 5 cm de dilatación, eran muchas horas con contracciones regulares y dolorosas y yo ya era multípara. Llamamos a mi cuñado que se quedó con Diego, éste no hacía más que decirme llorando que no lo dejara, y yo me fui rota por dentro, dejando al que aún era mi pequeño llorando.

a las 5:30 llegamos, me hacen monitores y un tacto que no se me va a olvidar en la vida de lo que me dolió. Estoy 70% cuello borrado y casi 3cm de dilatación. Me desplomé y rompí a llorar... Tantas horas soportando dolor para solo haber dilatado medio cm (lo otro ya lo llevaba dilatado 3 semanas).
Me desmoralicé... Me ingresaron y me dejaron en la habitación con la fitball, pero la cosa empeoraba, lo que eran contracciones regulares cada 3 min. cambiaron a contracciones cada 10-12-4-6... ¿Se me estaba frenando el parto? Cada vez dolían más pero no tenían patrón de tiempo.
Yo estaba agotada y muy triste, veía que me dolía y no servía para nada.
A las 8 y pico pasó una matrona que es un cielo y me hizo un tacto con mucha suavidad, a lo que me dijo que estaba de 4'5 cm, que las contracciones sí estaban dando fruto, y que cuando yo quisiera me pusiera la epidural y nos fuéramos a paritorio.
Yo seguí aguantando en la habitación una hora, hasta que ya volvían a ser muy regulares y muy dolorosas, así que me subieron.
La matrona me preguntó que qué era, niño o niña, a lo que contestamos que no lo habíamos querido saber. Ella se emocionó porque era el primer parto de toda su carrera en el que iba a recibir a un bebé que no sabía su sexo.
Me puse la epidural, y fueron los 40 minutos peores del parto. Me pusieron solo medio bolo porque yo quería sentir el dolor, quería pujar con mi instinto, solo quería indicaciones para evitar el desgarro.
Al ponérmela hicieron lo único que no me gustó, me rompieron la bolsa y me pusieron la oxitocina.
Estaba de 6cm y eran las 14:00, a lo que mi matrona, le dijo a Néstor que se bajara a comer tranquilamente y sin prisa. Que ella no me iba a volver a mirar hasta las 16:00, que esto iba lento. Yo le dije que aguantaba el dolor, que se fuera, y así hizo, se bajó a comer con mi madre que estaba fuera.
Soportaba bien el dolor, movía mucho las piernas y estaba tranquila, respirando genial. Hasta que a las 14:10 me dio una contracción que me partió por dentro. Llamé corriendo, y me dijeron que llevaba muy poca epidural y que a lo mejor se me había ido para un lado, que me pusiera acostada para el otro. Se fue la enfermera y a los 2 minutos me volvió a dar. Sentí que me rompía por dentro. Llamé otra vez con el timbre y me dijeron que no podían hacer nada, que me habían visto hace menos de 15 minutos y que esto era así... Que si quería más chute de analgesia. Yo dije que no y se volvió a ir, y a los 2 minutos otra vez me volví a romper por dentro, a lo que estampé el timbre y llamé a gritos. Me dijeron de hacerme un tacto y yo accedí. 'Madre mía, estás completa y estoy tocando la cabeza, empuja a la próxima, este bebé sale ya'. Yo me puse a llorar, las matronas llamaban a Néstor por teléfono y éste no tenía cobertura, me estaban subiendo al potro y no paraban de decirme que el bebé estaba aquí ya. Yo pensando que Nés se iba a perder el parto, notaba la presión y cómo descendía.
De repente apareció sofocado y poniéndose el gorro y la bata a toda prisa. Automáticamente me tranquilicé y me centré en la que iba a ser la mejor experiencia de mi vida.
Tenía a tres matronas para mí sola, y yo quería que estuvieran las tres. Me estaban tratando genial.
Me pusieron un espejo delante, y yo sola escuché a mi cuerpo. Con cada contracción llenaba a mi hija de oxigeno, conectaba con ella. Pujaba, notaba como bajaba por el canal de parto. Era fantástico.
Al tercer pujo, con todo el dolor, me hicieron episiotomía. Mi piel es muy tersa y era o eso o desgarro.
Al cuarto pujo salió la cabeza. La vi salir, me incorporé cuando aún tenía su cuerpo dentro de mí, agarré sus axilas y me la saqué yo.
Jamás me he sentido como en ese momento. Me sentí más poderosa que nunca, salvaje, mamífera, mujer, fuerte... Sobretodo tremendamente fuerte.

'¡¡AQUÍ TIENES A TÚ PRINCESA, ES UNA PRINCESA!!'

Yo me acosté y la abracé fuerte, lloré como no he llorado nunca. Chillaba una y otra vez ¡PRINCESA! No me lo creía... Intuí hasta el final que era un niño... Néstor lloraba como no lo he visto llorar nunca, como un niño, frágil y vulnerable... Estaba feliz.

No hubo pinzamiento tardío de cordón, la placenta salió disparada sin yo pujar y tuvieron que cortar corriendo... Fue una pena, pero en ese momento solo quería llorar de felicidad.

La matrona me cosió y con lágrimas me dio las gracias. 'Gracias por haberme regalado un parto tan bonito, tan especial'.

Tengo el parto grabado entero, y cada vez que lo veo lloro y se me pone el vello de punta. Euforia, emoción... Era pura oxitocina.

La pregunta que me hace todo el mundo es si ha merecido la pena la incertidumbre. Por supuesto que sí, ha merecido totalmente la pena... La cosa es que le sigo llamando 'el bebé' porque no me acostumbro a que sea una niña, aún estoy alucinando.
También digo que me llevo la experiencia, pero si tengo un tercero no lo volveré a hacer, las últimas semanas son de nervios por no saber lo que tienes, estás muy limitado para comprar cosas y ropa, demasiado sexismo en todo...

También cómo llevé los dos días de ingreso por el estrés post traúmatico del hospital. Pues los llevé genial, como bien me decía todo el mundo, no iba a tener tiempo de pensar ni dónde estaba metida. Nada de ansiedad y nada de taquicardias.

Gracias Delia, me has enseñado más de lo que te puedes imaginar en tan solo una semana. Te debo tanto...



martes, 16 de febrero de 2016

El glamour del embarazo.

Cuando una mujer se queda embarazada le llueven los piropos. Dicen que la etapa en la que una mujer está más guapa es en el embarazo, el pelo no se cae, las uñas crecen rápidas y duras y la piel tiene un extraño brillo que no tiene cuando no estás preñati. DICEN.

Mis dos embarazos han sido TOTALMENTE OPUESTOS. En el de Diego vomité 5-6 veces, en el de Minipunto 5-6 veces también, pero al día. En éste estoy teniendo todos y cada uno de los síntomas habidos y por haber menos la ciática, en el de Diego no tuve absolutamente nada excepto ciática. En este tengo acidez todas las santas noches, en el de Diego no sabía ni lo que era.
Cada embarazo es un mundo, y yo el de Diego lo viví con una agilidad que al recordarla ahora me parece increíble. Ir a natación a diario, a todos los sitios andando... Ahora el simple hecho de estar 4 horas en clase me destroza entera.
Yo cuando di a luz a Die no hacía más que contar lo maravilloso que era estar embarazada, pero ahora cuento la parte opuesta. Hay embarazos y embarazos, y en mi caso este está siendo pesadísimo.

Estamos felices, gestamos una vida, nos ceden el asiento en transporte público y bancos (o eso deben de hacer) nos dejan dormir horas extras porque nuestro cuerpo lo necesita, comemos lo que queremos y nos seguimos viendo maravillosas, es más, cuanto más gordita sea la panza más ternura desprendemos, nos miman aunque estemos insoportables por el boom de hormonas que llevamos a cuestas, y tienen más paciencia con nosotras. Estamos consentidas y felices por ello.
Eso ve la gente.

Pero nadie se imagina lo preciosas que estamos cuando, durante el primer trimestre, nos levantamos a vomitar a diario, nos dan cefaleas fortísimas y nuestras encías sangran porque en el embarazo es muy común tener gingivitis. O cuando el exceso de hormonas nos juega la mala pasada de crear un grano justo entre las dos cejas, haciendo que parecemos un unicornio. Aún así seguimos estando bellísimas a ojos de la gente, aunque nosotras nos veamos como cracos.

En el segundo trimestre aparece la ciática, el bebé crece mucho y ya se nota la barriguita, pero en mi caso en el segundo trimestre parecía que mi gordura era porque me había comido un búfalo, y no porque estuviera en estado de buena esperanza.
Te crecen los pechos ¡oh qué bien! Pues no, duelen mucho, y tienes que ir corriendo a comprarte sujetadores porque los de antes de quedarte embarazada te dejan la marca y te oprimen.
También empiezan las contracciones de Braxton Hicks, que con Diego no tuve ni una, pero con éste hacia la semana 28 ya me molestaban (que no dolían).
Llega el temido momento en el que no puedes dormir boca abajo, y en mi caso empezó a subir el numero de veces en el que me tenía que levantar a hacer pis por la noche. Y qué carajo, por el día. Es super sexy decirle a tu marido 'nene, ¿cómo vamos a ir al cine si hago pipí cada 25 minutos? ¡No me voy a enterar de la peli!'
Supuestamente pierdes la libido, supuestamente. O por el contrario te vuelves como una perra en celo. Todo muy extremista.
En algunos casos empieza a salirte calostro del pecho. No mola nada cuando queda tanto tiempo para que pueda ser aprovechado.

El tercer trimestre es, al mismo tiempo, el más ansiado y odiado.
En mi caso vuelven los vómitos, pero esta vez no por náuseas, sino por la acidez. Nunca he sabido lo que es acidez hasta la semana 29 de mi segundo embarazo, entonces descubrí el amor por la Ranitidina que ahora se desvanece poco a poco, porque 6 semanas y media después me está dejando de hacer efecto.
Vamos al baño cada 10 minutos, ya no aguantamos tanto como hace 10 semanas... El útero presiona la vejiga y ésta tiene menos capacidad de aguante.
El bebé se encaja, yo con Diego no me di cuenta, con Minipunto estoy flipando con el dolor que tengo en toda la pelvis.
Salen hemorroides, qué graciosas ellas.
Y estrías. Yo no tengo ni una de momento, pero esto aún no ha acabado.
Tu centro de gravedad se va a tomar por saco, con lo cual tienes que andar como si te llevara el viento, balanceándote. Unos andares que quitan el sentido.
El útero está tan grande que comprime los pulmones, con lo cual al andar 20 minutos ya pareces un Pomeranian después de haber hecho una maratón. Lengua fuera y jadeando.
A mí me pasa hasta al hablar, cuando cuento algo muy largo me falta el aire.
Los ligamentos se resienten al sostener el peso del bebé. Duele.
Ponerte los calcetines y atarte los zapatos es todo un show, estamos super graciosas.
En esta etapa te duele hasta el alma.

Y aún así la gente sigue viéndote espléndida, aún así esto es lo mejor que te ha pasado en la vida, sonríes sin parar y te sonrojas cuando lees o escuchas lo bonita que es tu barriga, y aún así cuando des a luz y pasen los meses estarás echando en falta la barriga a diario. Se olvida.
MERECE LA PENA.








lunes, 25 de enero de 2016

Bullying: No son cosas de críos

La semana pasada, un niño que casualmente se llama como mi hijo, Diego González, se suicidó.
Él tenía once años. ONCE.
Era víctima de acoso escolar, y cómo no veía otra salida se arrojó desde un balcón dejando una carta que a toda España nos conmovió.

Los padres de Diego con la carta de despedida que escribió su hijo.

Se me parte el alma con noticias así; yo he sufrido bullying y mi hijo está pasando por algo parecido al acoso escolar. Éste caso me ha conmovido especialmente porque me ha pillado en la época en la que estamos luchando contra esto, y porque encima, se llama y apellida como Diego.

Yo entiendo que él no quisiera contar lo que le pasaba porque yo no lo conté, pero en mi caso, no recuerdo cómo, mi familia lo descubrió. Recuerdo que un día estaban en el salón de mi casa esperándome mi madre, mi hermano pequeño, mis tíos y mis primas... Ahí me hicieron contar lo que me estaba pasando.
Años más tarde, dos de las desgraciadas chicas que me acosaban (se metían conmigo, se reían de mí, nada de lo que yo hacía era de su agrado...) pasaron a ser mis mejores amigas, pero hace un año justo me la volvieron a jugar y hasta aquí llegó mi paciencia y mi poder para perdonar/olvidar.
Lo de ellas era mas 'light' pero había otro par que cuando estaba en clase me lanzaban cosas duras a la cabeza, me humillaban y amenazaban, me robaban, querían que yo hiciera cosas malas sólo por tener su aceptación (y lo peor es que las hacía. Si les caía mal alguien hacían que yo me peleara con esa persona, e incluso cosas peores por las que siento una enorme vergüenza...) Siguieron jodiéndome hasta cuando yo ya me convertí madre, hasta tal punto que quedaban con el inseminador cuando yo estaba recién parida y con las hormonas a full, sólo para hacerme daño. Increíble, ¿verdad? Pero un día me cansé, y de eso no hace tanto, unos 3 años... Me cansé y me revolví, como dice el refrán, "el valiente es valiente solo hasta que el cobarde quiere" y yo había dejado de ser cobarde hace meses.
A dia de hoy, me mandan peticiones de amistad al Facebook. ¿Enserio pretenden que las acepte? En fin, sólo espero que lo que me han hecho pasar jamás se lo hagan pasar en un futuro a sus hijxs, yo no me suicidé, pero sí que se lo que es querer desaparecer para siempre.

Y si duele que te lo hagan a ti, mil millones de veces más duele que se lo hagan a tu hijo.
Hace un mes y medio, un día que fui a recoger a Diego, entré en el colegio porque se había dejado el abrigo. Justo estaban saliendo la clase de P5, y al cruzarse con nosotros empezaron a reírse de él y a chillarle 'payaso, payasete' y cosas por el estilo. Yo me agaché y cogí a un niño, le pregunté que qué le estaban diciendo y por qué, y me dijeron que como los payasos tienen el pelo rizado, él es un payaso.
Diego no me había dicho nada, y cuando llegamos a casa, yo, intentando que él notara que le estaba dando poca importancia, le pregunté. Él me dijo que eran sus nuevos amigos, que en el recreo lo buscaban y le tiraban del pelo, y que le habían hecho una canción y todo llamándole payaso.
Si de por sí me destrozó saber que le decían eso en tono despectivo, cuanto menos se me partió el corazón cuando supe que había contacto físico y que, encima de todo, Diego se pensaba que eran sus amigos y que estaban jugando con él.
Mi marido y yo fuimos a hablar con su tutora a la mañana siguiente. Ella me dijo que no lo había visto, que en el recreo hay mas de ciento cincuenta niños y que no se había dado cuenta de nada, que iba a vigilar el tema y que no nos preocupáramos, que sobretodo lo importante es no hablar estos temas delante de Diego, que él no le de importancia es lo mejor que nos puede pasar.
No obstante no podíamos dejar de pensar en ello, así que a los dos o tres días le preguntamos y todo seguía igual. De hecho, le preguntamos porque cuando fui a llevarlo, una niña de seis años empezó a meterse con él delante mía, a empujarlo y a decirle cosas feas. Yo me puse en medio y le dije que era su madre y que no le volviera a decir nada más, a lo que la niña empezó a vacilarme a mí, ¡CON SEIS AÑOS! Cuando acabaron las clases otra vez volvimos a hablar con la maestra, y nos dijo que iba a tomar más medidas.
Esa tarde, cuando Néstor recogió a Diego y lo llevó al parque, un niño de los mayores le preguntó que si era su papá, cuando él respondió que sí, éste le contó que decían no se qué de 'asesinar al payasete'. Obviamente un niño de seis años es imposible que sepa el significado de la palabra asesinar, seguro que lo verían en alguna película, pero eso ya eran palabras mayores y era intolerable.
Al día siguiente fue la profesora la que nos llamó a nosotros, y nos contó que metieron a Diego en la clase de los niños que se meten con él y que les dijeron que se llamaba Diego y no payasete, y que les quedaba terminantemente prohibido acercarse a mi hijo. La sorpresa fue que Diego, al ver a esos niños se puso a cantar y bailar la canción que se habían inventado... Él pensaba que todo era un juego.
No nos quedamos conformes, así que fuimos al día siguiente al recreo a ver si veíamos algo raro, y la profesora al vernos, nos dijo que nada más salir, Diego había buscando a esos niños y que las dos profesoras le habían tenido que explicar que él tenía que jugar con los niños de su edad, no con los mayores.

La cosa quedó así, no volvieron a acercarse a él ni Diego a ellos... Pero ahora, al volver de vacaciones, me ha vuelto a contar que le han vuelto a cantar esa cancioncilla... Con lo cual vuelta al principio, hemos tenido que volver a hablar con la profesora y el viernes hablaremos con dirección, aunque nos estemos saltando el protocolo del centro.
La profesora nos sigue diciendo que Diego los busca en el recreo, pero es que Diego cumplió tres años en Diciembre, él no entiende por qué no puede ir 'a jugar' con esos niños, si ellos le hacen caso...
Mi hijo es así, le prestas un poco de atención y ya quiere estar contigo... Lo malo es que es muy pequeño, y aún no sabe diferenciar la atención de los insultos.




Me han dado consejos en plan "pues córtale los rizos y así no se meten con él". Pero lo primero, es que él no se los quiere cortar, y lo segundo es que así solo le enseñaría que si hay algo de su aspecto físico que no le gusta a alguien tiene que cambiarlo. Entonces qué, si en vez de 13 kg pesara 20 kg y se metieran con él por eso, ¿lo tendría que poner a dieta? O si se meten con él por su color de ojos, ¿le tendría que poner lentillas de otro color? No tiene sentido. Gracias a Dios, nosotros le potenciamos mucho todo lo que tiene, la lengua geográfica, el vello, su pelazo rizado... Por eso él tiene esa seguridad en sí mismo, él se quiere mucho porque nosotros le hacemos ver lo increíble que es.

Rumores, amenazar, marginar, empujar, dañar sus objetos, pegar, insultar, robar...

Estas preocupaciones acaban de empezar, sólo espero que no vuelva a pasarle nunca... Espero que los niños que se meten con otros niños por hacerse los graciosos o los valientes dejen de hacerlo. Que caigan en la cuenta de que hay personas muy vulnerables para las que lo que ellos piensan que son simples palabras son un mundo, y que pueden hacer que tomen decisiones irreversibles, como le pasó a Diego González, o al que se suicidó en Nochebuena, o como los miles que lo han hecho y no han salido en las noticias.

Empatía. Ojalá consigamos que las nuevas generaciones se críen sabiendo el significado de esa palabra.

martes, 19 de enero de 2016

19 de Enero de 2016. Un año desde que me convertí en una mujer libre.

Creo que somos de las familias que más cosas celebran, y es que en nuestra casa, todo lo que sea una alegría se apunta en el calendario de forma permanente y se celebra todos los años.

Néstor y yo celebramos tres aniversarios, el de novios, el de casados por lo civil y el de casados por la iglesia. Celebramos el aniversario del día que me pidió matrimonio también. Sumamos cumpleaños y santos, fiestas destacadas, los altas de las veces que he estado ingresada, cuando nos fuimos a vivir juntos y todo lo que se nos ocurra por el camino, hasta las cosas más chorras.

Pero sin alguna duda, la cosa más importante que celebramos es el día que se hizo firme la adopción de Diego ante un juez, con su sentencia, su libro de familia, su todo. Lo normal, pero que después de un año de comparecencias, juzgados, jueces, fiscales, firmas, abogados, trámites... Nos parecía algo inalcanzable, lejano e imposible.

Hoy es el primer día que vamos a celebrar esto, hoy hace un año que vivimos el momento más feliz de nuestras vidas, de la vida de los 3 y de las vidas de las dos familias que nos acompañan.

Ha pasado un año desde el día que retomé el blog, con esta maravillosa noticia que podéis leer aquí.

Un año desde que soy libre. LIBRE. Ya solo tengo unión con quién yo quiero, con quien yo elijo.
Siempre tendré que mirarme las espaldas, es algo que voy a llevar a cuestas de por vida, pero legalmente soy libre, y eso no se puede pagar ni con todo el oro del mundo.
Para vosotros quizá sea una tontería... No solemos valorar lo que tenemos hasta que nos lo arrebatan, por eso hoy en día yo valoro tanto la vida.





Todo no ha sido siempre como es hoy en día, muchas personas pensarán que sólo publicamos la parte idílica de nuestra vida, lo felices/enamorados/pletóricos que estamos... Pero es que es así, ahora es así... Nos ha costado muchas lágrimas llegar a ser lo que somos, llegar a estar como estamos. Hemos pasado todos mucho, quizá demasiado. Mi madre, mi familia, ha sufrido mucho todo este trámite. La familia de Néstor también. Diego, que parece que no se daba cuenta, pero claro que se daba... Percibía nuestra ansiedad y se la contagiábamos sin querer.. Pero sin duda la palma nos la hemos llevado mi marido y yo. No todo ha sido tan maravilloso como lo es ahora. Hemos llorado, hemos llorado muchísimo, y lo hemos hecho juntos, siempre.
Hemos vivido ataques de pánico. Estar en el juzgado con taquicardias esperando que toda persona que tenía que firmar lo hiciese... Las largas no, larguísimas esperas, y sin hablar del tema económico, que también nos ha costado mucho. No pedimos ayuda a nadie, todo lo hemos pasado y pagado nosotros dos, TODO, y creedme que no es poco.
Así que ahora me puedo permitir gritar lo feliz que estoy, que estamos. Lo merecemos después de 3 años de sufrimiento en el que la palabra felicidad perdió para nosotros todo su significado.
No sabéis la agonía que es intentar recordar qué es lo que se sentía estando feliz y no poder hacerlo. El dolor de cabeza, la mirada apagada, hasta el cuerpo pagaba ese sentimiento perdiendo peso sin control y quedándose escaso de carne. La forma de mirar, de hablar.
Ahora soy quién siempre he querido ser y tengo lo que siempre he querido tener, ¿por qué no iba a compartirlo con el mundo? Sólo tengo ganas de gritar lo bien que estoy, porque nunca se sabe cuando puede acabar algo.

Por eso vamos a seguir disfrutando de aniversarios con y sin sentido, vamos a seguir transmitiendo lo que somos, lo que hemos conseguido. Vamos a seguir contestando mensajes de mujeres y parejas que están pasando por lo mismo y no ven una salida. Vamos a seguir intentando ayudar, intentando hacer ver que se puede conseguir todo por lo que se lucha con uñas y dientes.
Vamos a seguir amándonos y gritándoselo al mundo. Nos lo merecemos.

Feliz primer año de González, Diego.
Feliz primer año de papá, mi amor.

domingo, 10 de enero de 2016

Tú eres bueno, tú eres guapo, tú eres importante.


Hoy os voy a escribir de algo que a mi parecer resulta muy MUY importante: Potenciar el autoestima del niño.



Yo he tenido el autoestima por el suelo, y ha sido algo que ha condicionado de forma directa mi adolescencia, haciéndome una persona muy vulnerable y manejable, con la que la gente hacía lo que quería. Hoy en día no tengo el autoestima que me gustaría, pero ya no me dejo pisar, no lo permito. Me ha costado años cambiar esto, por eso quiero que mis hijos crezcan sabiendo lo que valen.

Yo le potencio mucho las cosas que tiene Diego especiales, físicamente hablando.
Él tiene Glositis Migratoria Benigna (lengua geográfica, coloquialmente hablando. Es que la lengua muda la piel, poniendo formas o 'dibujos' blancos en su superficie, a Diego le suelen cambiar cada 3-4 días) eso es algo que cuando se lo diagnosticaron me dijeron que era para siempre, que no iba a tener ningún problema de salud, que es una afección estética, pero que los niños son crueles, y si ven que él tiene algo que ellos no, pueden tomarlo como una vía para meterse con él. Así que cada vez que le cambia le pido que me la enseñe, le digo que me encanta, que ojalá yo la tuviera porque son unos dibujos super originales (realmente es flipante) y él va super contento enseñándonos la lengua.

La lengua de Diego.
También tiene el pelo super ultra rizado, a él le gusta, y nosotros no hacemos más que decirle 'nos encantan tus rizos, ojalá lo tuviéramos nosotros tan chulo' (y es verdad, yo tengo el pelo liso y siempre he querido tener un rizo tan bonito como el suyo).
Le solemos preguntar si quiere cortárselo, y nos dice que no. 



Quitando la parte física, hacemos que sepa que él puede hacer lo que se proponga. Últimamente le cuesta colgar su abrigo en la percha, y cuando se le cae dos veces me viene entristecido/frustrado diciéndome que él no puede colgarlo, a lo que yo le contesto 'claro que puedes, puedes hacer todo lo que te propongas, si quieres mamá te ayuda' y le enseño a hacerlo. O en su defecto, cuando lo cuelga bien a la primera le aplaudo y le digo '¡olé, eres un máquina, lo has hecho tú solito!'.

Cuando trajo los trabajos que había hecho en clase en el primer trimestre (todo dibujos) le dije 'vaya, qué pasada, cada vez coloreas y dibujas mejor' 'Es increíble, qué colores más bonitos has utilizado' 'me gusta lo que te has esforzado, me encanta cómo has trabajado'

Diego nos ayuda con las tareas de casa, pone la mesa para cenar y siempre recoge su plato, así que le digo 'gracias por colaborar, eres muy curioso'. O cuando hago yo mis cosas, como tender, lavar, planchar, cocinar... Le pregunto si me quiere ayudar, si me dice que sí, al terminar le digo 'gracias por ayudarme, sin ti hubiera tardado el doble' (que a lo mejor hubiese tardado la mitad)
'¿te gusta como nos ha quedado la tarta? Está muy bonita' 'he disfrutado mucho haciendo estas galletas contigo'




Cuando por el contrario se equivoca en algo, no quiere recoger, no quiere secarse el pelo, o tiene una pataleta, le explicamos por qué hay que hacer esas cosas, y cuando lo entiende 'gracias por entenderlo, eres muy comprensivo'.

Todos los días le habla al bebé, le acaricia, le dice que salga ya de la barriguita de mamá, que está deseando jugar con él y cuidarlo... A lo que yo le contesto 'Eres muy bueno, vas a ser un gran hermano mayor, el mejor del mundo'

Cuando elige su ropa o el juguete que se quiere llevar a la calle 'te respeto, respeto tu decisión' '¿Te hace feliz? Adelante'.

Y ya la parte más importante: Que sepa lo querido que es.  'me encanta estar contigo' 'te quiero más que a nada' 'para mí eres lo más importante' 'no hay dos como tú' 'eres único' 'me lo he pasado muy muy bien jugando contigo en el parque' 'disfruto cuando vemos una película juntos'... 

Es increíble la reacción positiva que tiene cada vez que le digo cualquiera de estas frases que a mí no me cuestan nada. Sonríe, se crece, se come el mundo. Algo tan simple como mostrarle lo que es, cómo es, reforzarle positivamente... Está haciendo que sea un niño que sabe que puede con todo, un niño fuerte, un niño al que no le importa lo que la gente diga de él, tiene orgullosas a las personas que más quiere, ¿para qué más?

jueves, 31 de diciembre de 2015

Say goodbye, 2015

Los últimos 5 años han sido años de muchos cambios. Desde que me independicé con 17 años mi vida ha sido una montaña rusa, con más bajadas que subidas, pero eso sí, las subidas me han llevado hasta el cielo.

Éste año que dejamos atrás, el 2015, empezó de la mejor manera que podía empezar un año para esta familia: La adopción de Diego. 2014 fue un año lleno de trámites y burocracias que parecían no acabar nunca, pero que lo hicieron el 19 de enero de 2015, día en que Diego pasaba a ser legalmente hijo de Néstor.

En febrero cambié por completo. El que éramos un grupo de amigas que llevábamos un año compartiéndolo todo se rompió en dos. Eso desencadenó muchas peleas que a mí me hicieron dar un giro a mi manera de pensar, perder a gente que para mí era muy importante me dolió muchísimo, pero también, gracias a eso me uní mas a las que ahora son mis mejores amigas, el grupo friki cotilla. Sinceramente no sé qué haría sin ellas 9, perder a una sola sería perder parte de mí.
Conocí a Irene (@ireneigh), que vino con Lola a pasar unos días desde Ponferrada a casa, me perdí el concierto de Joaquín Sabina al que tenía tantísimas ganas de ir, y por estar en el hospi tuvimos que revender las entradas, ¡qué dolor más grande!

Todo esto a la par a la que me decían que me iba a costar ayuda quedarme embarazada, después el ingreso y después el cuadro de depre tan duro del que me costó tanta ayuda salir.

Y salí, y en Mayo nos fuimos a Valencia, conocí a Xusi, (@xu83) ví por primera vez en concierto a Vetusta Morla, disfruté como una niña de 10 años... Al día siguiente, ya que estabamos de ruta, jugando a ser novios sin Diego, subimos hasta Vinaròs y vimos a Cynthia (@ccynthiaro), a la que día a día echo muchísimo de menos pero que pronto, muy pronto, volveremos a ver.
Y me quedé embarazada, y a Néstor lo cogían en un trabajo que le vuelve loco, y empezaron a ser todo buenas noticias, todo empezó a ir rodado.

En verano tuvimos la visita de Andrea (@andreea_mf) y de Isa (@love.ainara) y su familia. Vinieron a casa varios días y yo no podía ser más felíz, desvirtualizar gente a la que quiero tantísimo es de las mejores cosas que me podían pasar ese verano.
También me uní más si podía a la que será la madrina de Littlepoint (@laurayadriian), creo que en este año hemos estado más veces juntas que en los 7 u 8 que nos conocemos.

Mientras las semanas seguían pasando, la panza me seguía creciendo y yo no cabía en mí de felicidad.

En Septiembre Diego entra al cole, su primer año... Muchos cambios que él se toma mejor que bien. Lo único malo que le pongo a esta etapa es el mediobulling que sufrió por los niños de 5 años, que nos lo hicieron pasar bastante mal y que ya os contaré, y también que ahora me mezcla el inglés, el valenciano y el castellano hablándome, así que he tenido que volver a aprender a entenderlo, pero me río muchísimo con sus mezclotes.

Octubre como siempre el mes más mágico, se juntan aniversario y cumpleaños y llueven buenos deseos por todos lados. También conocí a Elvira (@diariodeunamadreenpracticas) y volví a ver a Andrea, fue un mes increíble.
Retomé viejas amistades, volví a tener el feeling del principio con gente con la que me había distanciado, como por ejemplo mi amiga Raquel o el grupo de amigas de Murcia.

También conocí a dos grupos de mujeres maravillosas, de los que estoy orgullosa de compartir nuestro día a día, en esos grupos se me ha enseñado la bondad desinteresada de las personas, el apoyo incondicional, la magia de los valores... Ayudar porque sí, porque te nace, porque quieres, porque no esperas nada a cambio... Eso es precioso.

Y llega Diciembre y ya empiezo a mentalizarme de que esto se acaba, dejamos atrás un año y damos la bienvenida a otro, en el que voy a conocer al tercer amor de mi vida. Estoy deseando decirle adiós dentro de unas horas, en Enero tengo mil visitas al médico y pruebas y seguro que se me va a pasar volado, y ya llega Febrero... ¿Será el mes? Según nuestros cálculos sí, pero después si sale vaguete o vagueta lo mismo se queda dentro hasta Marzo. Sea como sea queda poquísimo, y yo no hago más que soñar con Minipunto.

Gracias a todos los que os habéis quedado con nosotros este año, y gracias también a los que os habéis ido. A los que os hemos echado nosotros de nuestra vida adiós, espero no volver a veros nunca, si os hemos dicho nosotros adiós es porque nos habéis hecho muchísimo daño.
Gracias a Dios, al Karma, al universo o a las estrellas, gracias por haberme hecho aprender tantísimo, por haberme hecho madurar más aún, por haberme llenado de paciencia para aguantar muchas cosas, ya no soy ni la mitad de la mitad de impulsiva que era en 2014.
Gracias a mi familia, porque no hay nada más bonito que estar unidos, y cuando nos juntamos todos, no hay nada que pueda con nosotros.
Gracias a todos los que no habéis votado a Rajoy, para mí también habéis sido muy importantes, ojalá podamos cambiar la situación del país y crear un mundo mejor en el que puedan vivir decentemente nuestros hijos.

Os deseo un 2016 increíble, lleno de muchísimas cosas buenas y muy poquitas malas, porque haberlas tiene que haberlas. Que améis y seáis amados, que lloréis de risa mil veces, que hagáis mucho el amor, que no os calléis ante las injusticias, que luchéis por vuestros sueños, por vuestras metas. Os deseo lo mejor de lo mejor, a todos los que perdéis 5 minutos en leerme y a los que no.

¡Feliz año nuevo!



martes, 15 de diciembre de 2015

III.

 Cuando tú naciste, yo lo hice contigo. De forma literal, volví a nacer el día que me salieron las dos rayitas en el test de embarazo y también el día en el que te tuve en mis brazos por primera vez.

Tu me has cambiado la vida, tú me haces grande. Me enseñas el significado de la palabra amor, me enseñas que por mucho daño que te hagan no hay nada que una caricia, un beso y un abrazo no pueda curar. Tienes que aprender muchísimo de mí, pero yo, día a día, aprendo aún más de ti.



Noble, leal, conformista, cariñoso, especial, alegre, bueno, inteligente... Eres lo que siempre soñé, tú llenas mi vida de magia, de una magia inexplicable, una magia que solo siento cuando te miro, cuando te toco, cuando me sonríes.

Me lo has puesto todo demasiado fácil, has hecho de estos tres años los años más maravillosos de mi vida, me has abierto la mente a un nueva forma de pensar, de ver el mundo. Tú me has hecho mejor, millones de veces mejor de lo que era.
Mi objetivo en la vida es que seas feliz, muy feliz, te quiero devolver todo lo que me das multiplicado por mil.

Eres un milagro, llegaste cuando era imposible que llegaras, naciste cuando nadie daba un duro por ti, estás sano, estás fuerte, estás curándonos a todos, a la Bisa, a las Litas, a papá, a mamá... Es increíble cómo lo haces, sin ni siquiera darte cuenta... Sin ser consciente de lo que eres para todos nosotros. Increíble eres tú.

Quiero hacer que este nuevo año que estrenas sea increíble para ti, más que los tres que dejamos atrás, porque ahora eres capaz de entender muchas más cosas. Quiero que metas los dedos en la tarta, que para eso es tuya, que nos llenemos de arena en el parque, quiero que sigas con esa sed de aprender, y yo con la ilusión de enseñarte todo un mundo por descubrir. Amo tu locura y no quiero que la pierdas jamás. Eres ingobernable, y eso me encanta. Quiero seguir viendo en tus ojos la ilusión que me contagias al ver los fuegos artificiales o al subirte a la noria. Adoro ponerme en tu piel, adoro imaginarme lo que sientes y como lo sientes. Quiero que sigas siendo tú, siempre. Que nadie te cambie, ni ahora ni nunca, eres perfecto tal y como eres.

Tu luz traspasa pueblos, ciudades, países, mares. Enamoras, Diego, enamoras a todo el que se cruza contigo.



Solo puedo darte las gracias, gracias por tanto, gracias por todo. Gracias por ser mi motor, mi lucha, mi motivación. Siempre serás el primero. Siempre serás la respuesta que yo esperaba a una pregunta que no había ni formulado.
Felicidades, vida mía.

jueves, 19 de noviembre de 2015

La búsqueda de Minipunto

Nosotros, Néstor y yo, siempre hemos sido muy familiares, a los dos nos encantan los niños desde siempre, y nuestro sueño es crear una familia grande, que siempre haya jarana en casa.

Cuando llevábamos 6 meses de relación nos casamos por lo civil, ahí ya hablábamos de darle un hermanito a Diego, pero ambos teníamos trabajos en los que estábamos todo el día fuera, estábamos preparando la boda bonita y nuestros sueldos iban íntegros a ese gastazo, no obstante, tampoco estábamos poniendo medios para evitar un embarazo, sólo que no estábamos buscando a conciencia.

En septiembre de 2014 nos casamos, y seguimos igual, pero en noviembre nos fuimos de viaje de novios y en una de las cenitas románticas en el Caribe lo hablamos seriamente y decidimos empezar a buscar de verdad.
Yo ya tenía un hijo biológico que además había venido poniendo mil medios, soy una mujer joven, sin malos hábitos y él lo mismo, deportista, cuidadoso... Pensábamos que volveríamos embarazos de la luna de miel. Al llegar a España se lo dije a mi madre y se puso muy contenta, pero me dijo que no nos ilusionáramos que a veces las cosas tardaban en llegar. Nosotros a nuestra bola porque nos hacíamos super fértiles. Varios días después tuvimos la primera decepción, que puede que sea la que más duele; había llegado la indeseable.
Nos mudamos, y siguieron pasando los meses, todos con sus correspondientes retrasos y desilusiones. Cuando llevabamos 4 o 5, decidimos ir al médico de paga, ya que en la seguridad social no te hacen caso hasta que llevas 2 años intentándolo, nosotros somos así de ansias.
Fuimos cuando de hecho, tenía un retraso de casi dos meses, y me hicieron una ecografía. Ahí no había embrión ni nada, solo unos ovarios totalmente enquistados de ovulos sin madurar, tenía SOP.
No es algo grave ni nada por el estilo, es que yo no ovulo, puedo tirarme meses, hasta el año incluso sin hacerlo, pero yo rompí a llorar... Me estaban diciendo que el problema era yo, cuando ya dábamos por hecho que no éramos ninguno o a lo peor, era Néstor.
Total, que el gine me dijo que aún así había que hacerle pruebas a Nés, que nos iba a costar más pero que lo íbamos a conseguir.
Sablazo tras sablazo de dinero, él estaba perfecto, una calidad y cantidad muy por encima de la media, y yo cada vez estaba más hundida.
Las que eran mis amigas empezaron a quedarse embarazadas cuando ellas decían que no querían más hijos, y yo no me alegraba, me sentía la peor persona del mundo... ¿Por qué quién no busca, encuentra, y yo que me estoy rompiendo el alma no puedo? Lloraba mucho y tenía mucha ansiedad, cosa que el médico me hizo ver que es completamente normal. Cuando deseas tanto algo, y no se consigue por tu culpa por motivos ajenos a ti... La cosa duele, y mucho.

Todo se complica, se tuerce, lo peor estaba por llegar.
Justo al mes siguiente de tener todas las pruebas, me ingresan en el hospital por un dolor abdominal indescriptible. Me diagnostican una hidrosalpinx... Mi trompa izquierda no estaba bien, estaba infectada y se había desplazado de su sitio, si la medicación no me hacía efecto en los próximos días tendrían que operarme y me quedaría sin ella.
Gracias al cielo no fue así, pero cuando me curaron, al decir que estábamos buscando bebé, me dijeron que cuando lo consiguiera y me saliera el positivo, tenía que ir al médico rápido para que me mandaran una eco de control antes de tiempo, porque tenía dobles posibilidades de un embarazo ectópico, y que si así era, tendría que perder al bebé o podría perder yo la vida.
Caí en un cuadro de ansiedad muy gordo, tuvieron que medicarme y tuve que ir al psicólogo porque esto me estaba afectando demasiado. No podía creer que eso me pasara a mí, no podía creérmelo, si yo ya era madre, ¿Qué me estaba pasando ahora? No lo entendía.
Tuve varios controles por lo público y lo privado y todo estaba en su sitio por fin.
Al mes siguiente, cuando ya estaba mejor, volvimos al ginecólogo, y me dijo que como ya eran muchos meses sin ovular, que tenía la opción de inducirme la ovulación con Omifin. Firmamos todos los consentimienos, tenía posibilidades de embarazo múltiple, hiperestimulación de los ovarios... Pero nosotros queríamos ser padres de nuevo, así que firmamos y a esperar.



Como todo estaba reciente teníamos que esperar dos reglas. Había pasado una, y estaba en la cuenta atrás para conseguir un embarazo natural, sin forzar al cuerpo... Tenía un mes.

Gracias a una amiga, me informé con su ayuda del método sintotérmico para buscar embarazo. Me estuvo ayudando día sí, día también, me pasaba artículos, me explicaba... Yo estaba super reacia, me veía ya induciendo y no creía que ya pudiera ser natural.
Éste método consiste en tomarte la temperatura basal (vía oral o vaginal, aunque vaginal es más precisa) al despertarte, siempre a la misma hora, sin levantarte de la cama, tumbada y sin haber hecho ningún movimiento brusco. Tu temperatura generalmente es constante, varía en una décima o dos, si ovulas, sube de golpe, de dos a cinco décimas y se mantiene alta hasta que finaliza el embarazo si lo has conseguido, o hasta el momento de la menstruación. Si llevas más de 16 días con la temperatura 'alta' es muy posible que estés embarazada. Las temperaturas hay que anotarlas en una gráfica, que antes de todas las moderneces que existen te hacías tú misma. Ahora hay aplicaciones como Sympto, que es la que yo utilizaba, para anotarlo todo.
También hay que estar muy atenta al moco cervical, si éste es blanco y espeso no estás en días fértiles para nada, porque impide a los espermatozoides llegar al óvulo. Cuanto más transparente sea mejor, porque así hace de conductor y los ayuda, y si tiene textura 'clara de huevo' transparente y elástico es que es el momento idóneo para mantener relaciones sexuales (o evitarlas, que también se utiliza este método como antibaby).
Esta foto me ayudó bastante:


Normalmente, se dice que las mujeres ovulamos a mitad de ciclo, sobre el día 14, pero eso no es así, conozco muchos casos de amigas que ovulan muy tarde. A mí, la temperatura me subió el día 22 del ciclo, mi temperatura de normal era de 36,4-36,5º, de ahí a que cuando vi 36,9 no me lo podía creer...
Se complementó con mi clara de huevo, así que estaba bastante claro: Estaba ovulando después de casi un año sin hacerlo.



No quería hacerme ilusiones, pero era imposible, yo tenía una intuición, Néstor y yo sabíamos que estaba embarazada, lo sabíamos... Seguí todos los días y mi temperatura no bajaba, llegaba a 37º, recuerdo que él desde su trabajo me mandaba mensajes a diario diciéndome '¿Cómo está la tempe esta mañana?' era una ilusión constante... 2 días antes de tener una falta no me pude aguantar y me hice un test de embarazo, de los de tiras, que pedí un paquete de 5 por Amazon.




Estábamos Diego y yo, y mi amiga por teléfono. Yo veía dos líneas, una de ellas super tenue, pero ahí estaba. Ella me mandó a la farmacia a por un ClearBlue digital, para quedarnos seguras...




Embarazada 1-2 semanas. Escribo esto y tengo los vellos de punta y los ojos llenos de lágrimas de emoción, no puedo evitar recordar ese instante... Llorando abrazada a Diego, diciéndole que iba a ser el mejor hermano mayor del mundo. Le pasé el test a mi chico que estaba trabajando, y le faltaron patas para salir corriendo a celebrarlo con nosotros. Como veis, desde el primer momento él dice que es una niña:




No obstante, como no me lo creía del todo, seguí haciéndome los test que tenía por casa en los días posteriores, y veía como subía la hormona HCG, cada vez se marcaba más la línea izquierda de los test:


Le estamos muy agradecidos a nuestra amiga, porque no solo me ayudó a conocer mi cuerpo, mis ciclos... Nos ayudó a que me quedara embarazada, y es algo que ni con todo el oro del mundo podríamos pagarle.

Luego vinieron las noches en vela por lo del embarazo ectópico, así que me hice una eco de 4 semanas en la que se vio el saquito dentro del útero. Qué palabras más dulces, dentro-del-útero. Ahí estaba nuestro Minipunto, porque era eso, un píxel, un puntito... y Ahora es unx gorditx de 650gr...



Todo llega, la vida me lo demuestra a diario, ya sé para el siguiente como va todo esto, como actuar, que quizá llegó en el mejor momento, aunque nosotros lo deseáramos meses antes. Todo esto hizo que me enamorara aún más de mi marido... Estuvo en las duras y en las maduras, a mi lado, sin dejarme caer, en el hospital, en las ecos, en todo. Se volcó conmigo, y mi corazón se volcó aún más con él.
Como sé que me vas a leer, me despido diciéndote que eres el hombre de mi vida, y que gracias por quererme como lo haces, tan bonito, tan sincero, tan incondicional. Te amo, Néstor.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Me abro, os cuento mis miedos más profundos.

Noviembre, 23 semanas y media de embarazo, ha llegado el frío, ha salido la barriga, el bebé no para de moverse, y veo la llegada de Minipunto cada vez más cerca.

Cuando estábamos en plena búsqueda de embarazo ya pensaba en los miedos que me iban a aflorar cuando lo consiguiera, pero cada vez se están haciendo más fuertes, a medida que crece el amor, crece el miedo con él.

Tengo una familia que para mí es perfecta, preciosa, única, irremplazable. Mi marido me ama tanto como yo le amo a él, y nuestro hijo nos ama cada día más.
Vivimos felices, Diego se bebe los vientos por su padre y por su familia paterna, los adora en proporción a lo que ellos lo adoran a él, es todo como siempre soñé... Pero ahora entra un nuevo jugador a nuestro equipo, un jugador que tendrá la sangre de todos, fifty fifty, será una mezcla preciosa de dos familias super unidas.

¿A qué temo? A que nunca he vivido algo así, y tampoco conozco a nadie que esté en mi lugar -por favor, si me lees y te identificas házmelo saber, necesito alguien que me entienda-. Diego para mí es lo primero en todo, es mi vida, mi amor, y temo que se sienta desplazado inconscientemente porque la sangre tire más.
Quien conoce a Diego sabe que es imposible no quererlo, IMPOSIBLE, tiene una bondad y un cariño que enamora, y no es porque sea su madre -que también- es porque todos los que lo han conocido lo dicen. Es un niño que te lo da todo a cambio de nada...
Quizá no me explique bien, pero estoy atemorizada porque su familia paterna tenga cierta preferencia por la maravilla que llevo dentro... Esto lo he hablado con todos y todos me tranquilizan diciéndome que es imposible querer más a alguien de lo que ya quieren a Diego, y la tranquilidad me dura unos días hasta que se me olvida la charla y los pensamientos más negativos vuelven a mi cabeza.

Yo siempre, desde pequeñita, he querido adoptar, y sé que en mi caso el amor nacido del corazón sería igual que el nacido de mi vientre... Pero no me puedo meter en la cabeza de la gente y saber lo que ellos sienten/piensan. Sé también que ellos son sinceros, que adoran a Diego, que darían lo que fuera por él, lo que fuera. Pero también sé que nunca han vivido lo que van a vivir ahora y que esto es tan nuevo para mí como para ellos. Seguramente, dentro de 3 meses y medio, cuando nazca Minipunto, lea esto y me ría de los miedos sinsentidos, pero ahora mismo, por las hormonas, porque tengo tiempo para pensar, porque estoy super negativa... Es lo que me preocupa.

Otra cosa que me inquieta es el momento del parto. Néstor hizo hace tiempo un curso de eso, y se devora mil vídeos de partos con toda la ilusión del mundo. Pero ver un expulsivo no es lo mismo que estar al pie del cañón todas las horas que dure la dilatación. Mi primer parto fue horrible, lo cuento aquí. No soy nada agresiva, NADA, pero en ese momento el dolor me dominaba y pegaba a la gente, insultaba, chillaba, hablaba mal... Néstor no me conoce así, creo que no podría imaginarme así... Pero yo si me he visto y parecía que me estuviesen matando.
Intento concienciarme de que son dos situaciones totalmente opuestas, ahora estoy rodeada de amor y calor, y hace 3 años solo pensaba en lo desgraciada que era por no tener lo que todas las compañeras que estaban dilatando conmigo tenían. Creo que yo solita hice que mi parto fuera traumático, no estaba en lo que estaba y no paraba de lamentarme por lo que me había tocado vivir en vez de disfrutar del momento que me cambiaría la vida.

El postparto también me aflige y no dejo de darle vueltas. Yo sí sé lo que es no dormir del tirón por tener que amamantar cada 2-4 horas. Pero Nés no lo sabe... Yo sí se lo que es llorar de desesperación por no poder calmar los cólicos de un bebe que no deja de llorar porque no se sabe expresar de otra manera. Él no. Yo si sé que las hormonas se vuelven unas cabronas y que todo te molesta en esos momentos, sé que me volvía insoportable y que hasta el aire que rozaba mi carita me ponía de mala leche. Él no.
Pero me tranquiliza que nadie nace enseñado, que el camino se hace andando, que yo sé que todo compensa, claro que compensa, compensa MUCHO. Sus primeras sonrisas hacen que todo se olvide, todo.

Está siendo un embarazo soñado, tener a tu mitad al lado compartiendo 100% esta experiencia es... inexplicable.
Estoy deseando ver al bebé, saber si será niño o niña, si se parecerá a papá o a mamá, si será peludo o pelón... Pero no quiero que acabe la gestación por dos motivos, todos los miedos que arriba explico y lo maravillosísima que está siendo esta etapa.







lunes, 28 de septiembre de 2015

La crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo.

Cuando eres madre, mucha gente te cuestiona, te pone en duda, te intentar inculcar su manera de criar, cómo educan ellos o como lo hicieron sus padres. Cuando un bebé nace, lo hacen también una madre y un padre, y al igual que el aprende día a día, nosotrxs también lo hacemos.
Está genial tener gente que te aconseje, eso quiere decir que se preocupan por ti, por él, por vosotros... Pero en tu mano está elegir la forma de criar, decidir si amar de tu hijo de una forma o de otra. Y una cosa son consejos y otra intentar decidir por la gente, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Yo elijo la crianza con apego. Pienso que un niño criado con amor, solo puede dar amor, y que un niño criado con violencia, verá normal la violencia.


Yo no le pego a mi hijo. 
'¿Nunca? Pero si un guantazo a tiempo hace a los niños educados...' 
No. El dialogo y el amor hace a los niños educados, respetuosos y queridos. 
La gente no lo entiende, hasta que pongo el ejemplo de que si el padre me desobedece en algo le suelto un tortazo, ahí es cuando se pone el grito en el cielo. Si no está permitido pegarle a tu marido o a tu mujer... ¿Por qué a tu hijo sí, que encima es más indefenso? 
¿Y cómo haces para educarlo?
Hablando, hablando y hablando. Aún no dialogamos con soltura, pero él me entiende y yo le entiendo, y con eso basta.
Se atraen más moscas con miel que con veneno, y los niños atienden mejor con cariño que con zapatillazos.



Colecho.
Aquí viene la rama por la que más se me ha criticado. Diego duerme con nosotros, dormía conmigo cuando sólo éramos dos y sigue así cuando somos tres y un cuarto.
'¿Y cómo hacéis para mantener relaciones?'
Pues no caemos en la rutina, la cama es para dormir, y la casa para jugar. Hay 24 horas al día y nuestro hijo no está pegado a nosotros cual lapa.
'¿Por qué no ha dormido en una cuna nunca?'
Porque de recién nacido para mí era más fácil para darle el pecho, estaba a mi lado y solo tenía que levantarme la camiseta y seguir durmiendo. Con los cólicos se aliviaba estando bocabajo encima de mí, y porque me gusta y le gusta, no hay más.
'Te vas a enterar cuando lo quieras pasar a su cama'
Cuando ÉL se quiera pasar a su cama se pasará. No conozco aún ninguna adolescente durmiendo con sus padres. Los bebés dejan de ser bebés muy rápido, y quiero tenerlo pegadito a mi corazón el máximo tiempo posible.
Para mí no hay nada mejor en el mundo que el olor a bebé, ese olor meloso que te envuelve... Dormir con mi nariz en su pelo y acariciando su piel tan tan suave... Es indescriptible.



Nunca dejarlo llorar.
Si tú vieras llorar a tu marido/mujer, a tu madre, a un amigo, a tu abuela... ¿Lx dejarías llorando solx? ¿Por qué a un bebé que su única forma de expresarse es llorando sí?
'Así se le expanden los pulmones, llorar un rato nunca ha matado a nadie, tiene que aprender a ser autosuficiente, te está choteando porque sabe que si lloras vas.... ETC'
Señores opinólogos, lo que para ustedes puede ser un grano de arena para ese bebé puede ser un mundo, jamás he dejado ni dejaré llorando a nadie, y menos a la persona que más quiero en el mundo.

No chillarle, no reñirle por todo, entender sus rabietas.
Personalmente Diego me ha puesto las cosas muy fáciles, en casi 3 años no ha tenido más de 3 rabietas... Es un niño super conformista, si le dices que no él entiende que es que no.
No obstante sigue siendo un niño, y para mí, la mejor forma de afrontar las poquísimas rabietas que tiene no es dejarlo llorar, desesperarme, chillarle, o pegarle, cuando tiene una lo que hago es dejar lo que estoy haciendo, agacharme, ponerme a su lado y abrazarlo. Decirle que me explique por qué llora, qué le pasa y qué podemos hacer para que estemos bien los dos.
Cuando empiezo a agacharme ya va dejando de llorar, y cuando lo abrazo siempre SIEMPRE me besa.  Simple, simplísimo... Hablarle bajito en vez de chillarle, acariciarle en vez de pegarle, dialogar, dialogar mucho y decirle que mamá y papá están a su lado, es muy MUY fácil, al menos con él.


Lactancia.
Por una desinformación tremenda yo dejé de dar el pecho al mes, pero tengo claro que con el Minipunto quiero una lactancia prolongada. No sé si lo conseguiré, pero juro hacer todo lo que esté en mi mano para lograrlo.
Quiero darle pecho hasta que quiera dejarlo el bebé, el ser humano es el único animal que le roba la leche a otro mamífero por simple comodidad, la mejor leche para nuestros cachorros es la nuestra, y la mejor leche para los cachorros de otras especies es la suya. De esto no puedo escribir tanto como me gustaría, así que me lo reservo para otra entrada.


Porteo.
Cuando me informé del porteo, Diego ya iba andado a todos sitios, pero ya tengo vista una mochila ergonómica para Minipunto. Quiero llevarlo cerca, porque pasa 40 largas semanas dentro de mi vientre, y quiero que se sienta lo más arropado y pegadito a su papá y a mí. Qué decir de la comodidad, tener las dos manos libres para hacer la compra, limpiar, llevar a Diego... No hay nada mejor, y estoy deseando que nazca para poder poner en practica todo lo que he leído.


Quiero que descubra el mundo, que se manche, que se inmunice, que se DIVIERTA.
'Tú serás madre toda tu vida, él solo será niño una vez' y como así es, quiero que tenga un recuerdo puro y bonito de su niñez. Estoy cansada de comentarios tipo 'Dale tú la comida, ¡que se mancha!, por Dios, ¡va hecho un cristo!' Me da exactamente igual tirarme dos horas con el quitamanchas en mano frotando, me da igual tener que poner más lavadoras a la semana, me da igual lo que opine la gente cuando lo ve saltando en los charcos o tirandose arena por encima, o cuando toca el suelo y no voy corriendo con la toallita para limpiarlo entero, me da igual porque veo que es feliz, que está sano, que está fuerte, que disfruta... Y viendo eso yo disfruto con él.



He seguido sus ritmos para todo.
Él solo se quitó el chupete con 21 meses, él solo ha aprendido a comer, él solo dejó el biberón con 2 años, él solo se ha quitado el pañal con 29 meses, él ha hablado cuando ha querido, él dormirá solo cuando él quiera... En algunas cosas está siendo muy precoz, como con la lectoescritura, pero porque ÉL QUIERE. No hemos tenido ningún tipo de problema para enseñarle nada porque es él el que decide cuando quiere aprender.





Le dejo elegir.
Desde la ropa que se pone o que le compramos a la colonia que quiere usar. Cuando se acerca su cumpleaños por ejemplo, le doy a elegir entre X juguetes, no le sobreestimulo con una tienda entera, de esa tienda cojo 4 o 5 que sé que le gustan y que él elija el que quiere, lo mismo con todo, meriendas, almuerzos, ropa...
A veces va muy desconjuntado, pero más feliz que unas castañuelas, y me da igual que la gente piense que la que no sabe que el azul y el verde no pegan soy yo.



Los padres elegimos lo que creemos mejor para nuestros hijos, y si la gente es libre para criticar lo que haces cuando ni le va ni le viene, yo soy libre para poner los ojos en blanco y que me entre por un oído y me salga por otro.

    










miércoles, 26 de agosto de 2015

12 SEMANAS DE AMOR

El lunes, Minipunto cumplió 12 semanas. 12 semanas en las que las hormonas han dado mucha guerra. 12 semanas en las que mi peso disminuía al mismo tiempo que mi amor crecía hasta desbordarme el alma.
12 semanas eternas, llenas de idas y venidas al WC, en las que no he tolerado apenas ni el agua.
Llenas de dolores de cabeza inmensos, de preocupaciones, de miedos, de dudas de primeriza (porque sigo siendo primeriza) de magnificar las cosas más simples...
Se me han pasado rápidas, a la misma vez que lentas... Las que habéis pasado un embarazo o lo estéis pasando me entenderéis.




Es un embarazo muy deseado, muy buscado y muy querido, de ahí vienen los miedos.
En abril, tras casi 6 meses de búsqueda me ingresaron 5 días por una hidrosalpinx en la trompa izquierda, la cual hasta se me desplazó de su sitio. Fueron 5 días horribles en los que no hice más que llorar, no podía ser fuerte cuando me tenían metida en mi mayor fobia, un hospital.
Me vieron un montón de ginecólogos, y al curarme me dijeron que si me quedaba embarazada, tenía muchas más posibilidades de un embarazo ectópico... Que al mínimo dolor me fuera a urgencias, que tendrían que hacerme una eco antes de las 12 semanas para ver si el embrión se alojaba en el útero, en la trompa o fuera, y si era en el último lugar tendrían que provocarme la pérdida de éste.

Pasaron las semanas y justo un ciclo antes de inducirme la ovulación con Omifin... voilà! Test de embarazo positivo.
Mi primera reacción fue euforia, lógicamente me puse a llorar de emoción, llamé a mi madre, se lo dije a mis mejores amigas... No cabía en mí, no me lo podía creer!!
Cuando fueron pasando las horas me empezaron a venir a la cabeza las palabras de los ginécologos... Ectópico, ectópico, ectópico... Y mi preocupación iba en aumento. Me había enterado hace horas que ese embrioncito estaba dentro de mi vientre y ya hubiera dado todo por él, ¡lo amaba tanto ya!
Así que en esa misma semana fui a la matrona, la que me mandó una eco urgente para la semana 7 (estaba de 5).

Días después empezó a darme un dolor muy leve en la parte baja derecha de la barriga. Intentaba no tomarlo en cuenta, aunque no podía evitar pensar lo peor. Como duró unas horas, Néstor me llevó al hospital para quedarnos tranquilos, él estaba igual de preocupado que yo.
Llegamos y no había nadie, así que me ven al minuto.
Y ahí estaba, en su sitio, en su nido, en el útero...
Sólo se veía el saco, pero es normal estando de tan poquito tiempo. Yo lloré, de emoción, de tranquilidad, de felicidad...
Me dijeron que el dolor podía ser muscular, que estaba todo bien por ahí dentro, y yo más feliz que unas castañuelas.

A la semana tuve la eco de las 7 semanas y todo OK, pero me restaron 9 días, me la repitieron dos semanas después y me sumaron 4, un jaleo, pero ya eso era lo de menos, el Littlepoint estaba bien, latía con fuerza, y todo volvía a ser maravilloso.

Con 10 semanas y pocos días los vómitos cesaron gracias al Primperán, aunque las náuseas siguen aún, pero es un alivio. También empezó a salirme calostro del pecho (¡qué pronto!).

La reacción de Diego con todos estos cambios no podía ser mejor. Me intenta meter cosas por el ombligo para 'el bebé', dice que quiere una nena, pero yo sé que si fuera nene estaría felicísimo también. No para de darme besos en la barriga, de decirle que le quiere, de contarle cosas. Cuando me veía vomitando estaba a mi lado con una toallita en mano limpiándome. Le gusta estar acostado en la barriguita, y adora a su hermanitx muchísimo. Yo lo veo así y me enamoro más de él, de la vida, del amor...

En resumen esas son mis 12 semanas, nuestras 12 semanas. FELICIDAD, éste bebé ha traído más felicidad aún de la que teníamos, que no era poca.

jueves, 23 de julio de 2015

Deseos.

Deseos, qué bonita palabra, ¿no? Deseosos esperábamos ese positivo, deseosos vivimos el segundo embarazo.




Tantas diferencias con el primero... Todo es totalmente opuesto... Yo no sabía qué era que te besaran la barriga con amor y dulzura, qué te cogieran el pelo mientras lo pasas mal en el baño echando hasta la bilis... Que te cuiden, que si te dicen que las galletitas saladas y la leche condensada palian las nauseas, él salga a comprarlas a un 24h... Yo no sabía nada de esto, estoy aprendiendo tanto como con el primero, vuelvo a ser primeriza.
Hasta las cosas más agotadoras y desgastadoras de los tres primeros meses las estamos disfrutando. Todo, todito, todo.

Muchos preguntais qué como queremos el embarazo y el parto, y aquí os lo voy a decir.

¿Quereis niño o niña? Pregunta que nos han hecho mil millones de veces y en la que siempre Néstor es el que contesta rápido ¡NIÑA! y yo lo miro de reojo y siempre siempre contesto lo mismo 'me da igual' Y os explico el por qué... A mi de entrada me gustan más los niños, pero claro, me gustaría saber también qué se siente al tener una niña... Con lo cual, salga lo que salga tiene mil cosas positivas que aportarme, así que es lo de menos. Y como es lo de menos... No queremos saber el sexo del bebé hasta el parto. Ese es el deseo más claro que tenemos, queremos llevarnos una sorpresa, porque como nos da exactamente igual... Tiene que ser maravilloso que te digan como en las películas.. ¡ES UN(A) NIÑX!

Después está la prueba del triple screening... En la que se detectan anomalías cromosómicas mediante  un análisis de sangre... No me la quiero hacer. Sea lo que sea que ponga en ese papel lo vamos a querer igual, así que en mi opinión veo que te condiciona el embarazo, te hace angustiarte antes de tiempo. En cambio el Buenpadre si quiere que me la haga, no por nada, sino para estar preparados para posibles gastos, los dos estamos de acuerdo en que ese papel no va a hacernos cambiar el amor por nuestro hijo, así que seguramente no me la haga.

Momento parto, me encantaría dar a luz en mi casa, pero no está la economía para eso... Por desgracia no entra en la Seguridad Social y es demasiado dinero. Así que voy a dar a luz en Murcia, porque el hospital de Elda es como un matadero, he estado mil veces en ginecología y siempre he visto que dejan a las mujeres solas en medio de los pasillos, gritando ayuda. Me asusta que me traten tan mal como en el parto de Diego. Me niego. No, no y no. Con la primera contracción cogemos maletita y para mi tierra, que está a 50 minutos y sí que llego de sobra.

Queremos pinzamiento tardío de cordón, cuando éste deje de latir, que el bebé no llegue al mundo con prisas por respirar, que sea él quien lo haga cuando la placenta no de más de sí. En este artículo lo explica genial todo.

No quiero medicamentos que mi cuerpo no necesite, no quiero que me rompan la bolsa, no quiero que me metan de todo por vena solo para acelerar el parto, NO.
Quiero parir a mi ritmo, con mis tiempos, disfrutar del proceso. No quiero Kristeller, ni que me chillen, ni que me amenacen con cesárea. Yo sé que puedo parir, ya lo he hecho, y sé que si confían en mí lo puedo hacer de una manera preciosa.
No quiero epidural, con Diego parí sin epidural, así que con éste también puedo, (que lo mismo luego la pido a grito pelao', cada parto es un mundo)
Si tengo ganas de andar, quiero andar, si quiero estar sentada, quiero sentarme. No quiero que me obliguen a estar en la misma postura, quiero estar como yo esté más cómoda.

Quiero piel con piel nada más tenerlx, quiero lactancia prolongada, quiero cuna de colecho.

Esos, a priori, con nuestros deseos, estamos deseando vivirlo todo, pero queremos disfrutar de cada cosa a su tiempo. Estamos muy felices de la vida que estamos creando, es increíble el amor que se puede sentir a una cosa tan diminuta.