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lunes, 1 de agosto de 2016

Mi lactancia con Diego. MI LECHE NO ESTÁ EN VENTA. #LactanciaxDinero

1 de agosto. Empieza la semana mundial de la lactancia materna, y con ella un campaña para quejarnos de algo que nos parece inaceptable: Que haya pediatras que se carguen lactancias por una comisión económica.
Hace unas semanas se daba a conocer la noticia de que dos pediatras -reputados- de Alicante, promovían la lactancia artificial de X marca a cambio de dinero. Igual pasó hace dos años en Italia.
A mí este tema me toca mucho las narices, puesto que yo lo viví en mis carnes con Diego. La desinformación de una mamá primeriza que soñaba con dar el pecho pero que se pensaba que es algo tan natural que no podían existir problemas, una mastitis y un pediatra inepto, se cargaron nuestra lactancia poco antes del primer mes de vida de mi primer hijo.

Mi hijo nació con anquiloglosia, (lo operaron con 21 meses.) No se agarraba bien al pecho, nunca lo hizo. En 2012 yo no estaba tan metida RRSS, ni en grupos de apoyo ni de madres, por lo que no tenía a quién consultar si el dolor que sentía cada vez que a mi bebé le tocaba comer era o no normal. Probé cremas para las grietas, grietas enormes y profundas que sangraban. Cada vez que él lloraba para pedir comida yo lloraba con él porque sabía lo que me tocaba. A las dos semanas y media tuve una mastitis, estuve así una semana, con un bulto rojo y caliente en el pecho izquierdo y con los pezones llenos de sangre por grietas que lejos de curarse, empeoraban.
Acudí al pediatra por la revisión del mes de Diego y, pese a que mi hijo -no se cómo- no había perdido peso, me escribió en un papel la leche que tenía que darle y cómo hacerle los biberones. No me dijo que lo pusiera al pecho para drenar el bulto. No me dijo que una mastitis se cura mucho antes con la ayuda de la succión del bebé. No me preguntó si deseaba dar biberón. Sólo me apuntó eso en un papel y me mandó a la farmacia.
El mismo día, justo después tuve revisión con la matrona, y yo estaba cabizbaja, me sentía inútil y fracasada, sentí que no era capaz de hacer algo tan instintivo como amamantar, estaba apunto de romper a llorar. Ella me preguntó y yo le dije que tenía una mastitis y que el pediatra me acababa de decir eso, a lo que ella me respondió ''já, seguro que si no se hubiesen inventado las leches de formula soportarías el dolor sin rechistar por no dejar morir a tu hijo de hambre''  Esas palabras se me taladraron en el corazón. Estuve mucho meses sintiéndome la peor madre por no ser capaz de apretar los dientes, soportar el dolor y alimentar a mi hijo como tanto había soñado siempre.
La leche tardo en irse, yo no me tomé la pastilla, a los 10 meses aún seguían saliéndome unas gotitas si me apretaba. Recuerdo que cada vez que las veía me sentía fatal...

A los 21 meses de mi hijo, empezamos a buscar a Delia, y durante todos los meses que duró la búsqueda más los 9 de embarazo me informé, leí mucho, me uní a grupos de lactancia, me empapé de opiniones y consejos de mamás, pediatras y médicos expertos en lactancia. ME EMPODERÉ.
Tenía una espinita clavada muy dentro y necesitaba quitármela, y eso hacía que tuviera más miedo a fracasar de nuevo, a volver a equivocarme, pero no. Llevamos 5 meses de lactancia materna exclusiva. Salvaje, viva, placentera. La lactancia materna no duele.
He vuelto a tener una mastitis pero esta vez mi médico estaba informado, y me mandó dos semanas de antibióticos y MUCHO TRABAJO DE SUCCIÓN DE MI  BEBÉ.

Estamos capacitadas para amamantar, está en nuestra naturaleza. La leche no se convierte en agua como mucha gente te va a decir. Tu bebé no necesita manzanilla ni agua teniendo al alcance tu pecho cuando él quiera. No le van a salir torcidos los dientes ni se le va a deformar el paladar tampoco. Los pechos se te van a caer con la gravedad y el tiempo, independientemente de que amamantes o no. Si te duele solo tienes que buscar ayuda, porque no es normal y tiene solución. Una mastitis no es ni muchísimo menos el fin, como me pintaron a mí. Tu leche va a seguirle alimentando después del año. Las mamás de múltiples producen leche suficiente para sus bebés. Las mamás de prematuros pueden amamantar, de hecho su leche es la mejor medicina. No te va a dar osteoporosis ni le vas a pasar un resfriado a través de tu leche.
Basta de seguir difundiendo mitos y de seguir alimentando la desinformación.

Si tu hijo se desteta que sea porque él o tú quereis, no porque os lo impongan u os obliguen. Es algo muy personal, vuestra lactancia no está en las manos de terceras personas, tú leche no está a la venta.









domingo, 10 de enero de 2016

Tú eres bueno, tú eres guapo, tú eres importante.


Hoy os voy a escribir de algo que a mi parecer resulta muy MUY importante: Potenciar el autoestima del niño.



Yo he tenido el autoestima por el suelo, y ha sido algo que ha condicionado de forma directa mi adolescencia, haciéndome una persona muy vulnerable y manejable, con la que la gente hacía lo que quería. Hoy en día no tengo el autoestima que me gustaría, pero ya no me dejo pisar, no lo permito. Me ha costado años cambiar esto, por eso quiero que mis hijos crezcan sabiendo lo que valen.

Yo le potencio mucho las cosas que tiene Diego especiales, físicamente hablando.
Él tiene Glositis Migratoria Benigna (lengua geográfica, coloquialmente hablando. Es que la lengua muda la piel, poniendo formas o 'dibujos' blancos en su superficie, a Diego le suelen cambiar cada 3-4 días) eso es algo que cuando se lo diagnosticaron me dijeron que era para siempre, que no iba a tener ningún problema de salud, que es una afección estética, pero que los niños son crueles, y si ven que él tiene algo que ellos no, pueden tomarlo como una vía para meterse con él. Así que cada vez que le cambia le pido que me la enseñe, le digo que me encanta, que ojalá yo la tuviera porque son unos dibujos super originales (realmente es flipante) y él va super contento enseñándonos la lengua.

La lengua de Diego.
También tiene el pelo super ultra rizado, a él le gusta, y nosotros no hacemos más que decirle 'nos encantan tus rizos, ojalá lo tuviéramos nosotros tan chulo' (y es verdad, yo tengo el pelo liso y siempre he querido tener un rizo tan bonito como el suyo).
Le solemos preguntar si quiere cortárselo, y nos dice que no. 



Quitando la parte física, hacemos que sepa que él puede hacer lo que se proponga. Últimamente le cuesta colgar su abrigo en la percha, y cuando se le cae dos veces me viene entristecido/frustrado diciéndome que él no puede colgarlo, a lo que yo le contesto 'claro que puedes, puedes hacer todo lo que te propongas, si quieres mamá te ayuda' y le enseño a hacerlo. O en su defecto, cuando lo cuelga bien a la primera le aplaudo y le digo '¡olé, eres un máquina, lo has hecho tú solito!'.

Cuando trajo los trabajos que había hecho en clase en el primer trimestre (todo dibujos) le dije 'vaya, qué pasada, cada vez coloreas y dibujas mejor' 'Es increíble, qué colores más bonitos has utilizado' 'me gusta lo que te has esforzado, me encanta cómo has trabajado'

Diego nos ayuda con las tareas de casa, pone la mesa para cenar y siempre recoge su plato, así que le digo 'gracias por colaborar, eres muy curioso'. O cuando hago yo mis cosas, como tender, lavar, planchar, cocinar... Le pregunto si me quiere ayudar, si me dice que sí, al terminar le digo 'gracias por ayudarme, sin ti hubiera tardado el doble' (que a lo mejor hubiese tardado la mitad)
'¿te gusta como nos ha quedado la tarta? Está muy bonita' 'he disfrutado mucho haciendo estas galletas contigo'




Cuando por el contrario se equivoca en algo, no quiere recoger, no quiere secarse el pelo, o tiene una pataleta, le explicamos por qué hay que hacer esas cosas, y cuando lo entiende 'gracias por entenderlo, eres muy comprensivo'.

Todos los días le habla al bebé, le acaricia, le dice que salga ya de la barriguita de mamá, que está deseando jugar con él y cuidarlo... A lo que yo le contesto 'Eres muy bueno, vas a ser un gran hermano mayor, el mejor del mundo'

Cuando elige su ropa o el juguete que se quiere llevar a la calle 'te respeto, respeto tu decisión' '¿Te hace feliz? Adelante'.

Y ya la parte más importante: Que sepa lo querido que es.  'me encanta estar contigo' 'te quiero más que a nada' 'para mí eres lo más importante' 'no hay dos como tú' 'eres único' 'me lo he pasado muy muy bien jugando contigo en el parque' 'disfruto cuando vemos una película juntos'... 

Es increíble la reacción positiva que tiene cada vez que le digo cualquiera de estas frases que a mí no me cuestan nada. Sonríe, se crece, se come el mundo. Algo tan simple como mostrarle lo que es, cómo es, reforzarle positivamente... Está haciendo que sea un niño que sabe que puede con todo, un niño fuerte, un niño al que no le importa lo que la gente diga de él, tiene orgullosas a las personas que más quiere, ¿para qué más?

lunes, 28 de septiembre de 2015

La crianza con apego es mi forma de cambiar el mundo.

Cuando eres madre, mucha gente te cuestiona, te pone en duda, te intentar inculcar su manera de criar, cómo educan ellos o como lo hicieron sus padres. Cuando un bebé nace, lo hacen también una madre y un padre, y al igual que el aprende día a día, nosotrxs también lo hacemos.
Está genial tener gente que te aconseje, eso quiere decir que se preocupan por ti, por él, por vosotros... Pero en tu mano está elegir la forma de criar, decidir si amar de tu hijo de una forma o de otra. Y una cosa son consejos y otra intentar decidir por la gente, lo poco gusta y lo mucho cansa.

Yo elijo la crianza con apego. Pienso que un niño criado con amor, solo puede dar amor, y que un niño criado con violencia, verá normal la violencia.


Yo no le pego a mi hijo. 
'¿Nunca? Pero si un guantazo a tiempo hace a los niños educados...' 
No. El dialogo y el amor hace a los niños educados, respetuosos y queridos. 
La gente no lo entiende, hasta que pongo el ejemplo de que si el padre me desobedece en algo le suelto un tortazo, ahí es cuando se pone el grito en el cielo. Si no está permitido pegarle a tu marido o a tu mujer... ¿Por qué a tu hijo sí, que encima es más indefenso? 
¿Y cómo haces para educarlo?
Hablando, hablando y hablando. Aún no dialogamos con soltura, pero él me entiende y yo le entiendo, y con eso basta.
Se atraen más moscas con miel que con veneno, y los niños atienden mejor con cariño que con zapatillazos.



Colecho.
Aquí viene la rama por la que más se me ha criticado. Diego duerme con nosotros, dormía conmigo cuando sólo éramos dos y sigue así cuando somos tres y un cuarto.
'¿Y cómo hacéis para mantener relaciones?'
Pues no caemos en la rutina, la cama es para dormir, y la casa para jugar. Hay 24 horas al día y nuestro hijo no está pegado a nosotros cual lapa.
'¿Por qué no ha dormido en una cuna nunca?'
Porque de recién nacido para mí era más fácil para darle el pecho, estaba a mi lado y solo tenía que levantarme la camiseta y seguir durmiendo. Con los cólicos se aliviaba estando bocabajo encima de mí, y porque me gusta y le gusta, no hay más.
'Te vas a enterar cuando lo quieras pasar a su cama'
Cuando ÉL se quiera pasar a su cama se pasará. No conozco aún ninguna adolescente durmiendo con sus padres. Los bebés dejan de ser bebés muy rápido, y quiero tenerlo pegadito a mi corazón el máximo tiempo posible.
Para mí no hay nada mejor en el mundo que el olor a bebé, ese olor meloso que te envuelve... Dormir con mi nariz en su pelo y acariciando su piel tan tan suave... Es indescriptible.



Nunca dejarlo llorar.
Si tú vieras llorar a tu marido/mujer, a tu madre, a un amigo, a tu abuela... ¿Lx dejarías llorando solx? ¿Por qué a un bebé que su única forma de expresarse es llorando sí?
'Así se le expanden los pulmones, llorar un rato nunca ha matado a nadie, tiene que aprender a ser autosuficiente, te está choteando porque sabe que si lloras vas.... ETC'
Señores opinólogos, lo que para ustedes puede ser un grano de arena para ese bebé puede ser un mundo, jamás he dejado ni dejaré llorando a nadie, y menos a la persona que más quiero en el mundo.

No chillarle, no reñirle por todo, entender sus rabietas.
Personalmente Diego me ha puesto las cosas muy fáciles, en casi 3 años no ha tenido más de 3 rabietas... Es un niño super conformista, si le dices que no él entiende que es que no.
No obstante sigue siendo un niño, y para mí, la mejor forma de afrontar las poquísimas rabietas que tiene no es dejarlo llorar, desesperarme, chillarle, o pegarle, cuando tiene una lo que hago es dejar lo que estoy haciendo, agacharme, ponerme a su lado y abrazarlo. Decirle que me explique por qué llora, qué le pasa y qué podemos hacer para que estemos bien los dos.
Cuando empiezo a agacharme ya va dejando de llorar, y cuando lo abrazo siempre SIEMPRE me besa.  Simple, simplísimo... Hablarle bajito en vez de chillarle, acariciarle en vez de pegarle, dialogar, dialogar mucho y decirle que mamá y papá están a su lado, es muy MUY fácil, al menos con él.


Lactancia.
Por una desinformación tremenda yo dejé de dar el pecho al mes, pero tengo claro que con el Minipunto quiero una lactancia prolongada. No sé si lo conseguiré, pero juro hacer todo lo que esté en mi mano para lograrlo.
Quiero darle pecho hasta que quiera dejarlo el bebé, el ser humano es el único animal que le roba la leche a otro mamífero por simple comodidad, la mejor leche para nuestros cachorros es la nuestra, y la mejor leche para los cachorros de otras especies es la suya. De esto no puedo escribir tanto como me gustaría, así que me lo reservo para otra entrada.


Porteo.
Cuando me informé del porteo, Diego ya iba andado a todos sitios, pero ya tengo vista una mochila ergonómica para Minipunto. Quiero llevarlo cerca, porque pasa 40 largas semanas dentro de mi vientre, y quiero que se sienta lo más arropado y pegadito a su papá y a mí. Qué decir de la comodidad, tener las dos manos libres para hacer la compra, limpiar, llevar a Diego... No hay nada mejor, y estoy deseando que nazca para poder poner en practica todo lo que he leído.


Quiero que descubra el mundo, que se manche, que se inmunice, que se DIVIERTA.
'Tú serás madre toda tu vida, él solo será niño una vez' y como así es, quiero que tenga un recuerdo puro y bonito de su niñez. Estoy cansada de comentarios tipo 'Dale tú la comida, ¡que se mancha!, por Dios, ¡va hecho un cristo!' Me da exactamente igual tirarme dos horas con el quitamanchas en mano frotando, me da igual tener que poner más lavadoras a la semana, me da igual lo que opine la gente cuando lo ve saltando en los charcos o tirandose arena por encima, o cuando toca el suelo y no voy corriendo con la toallita para limpiarlo entero, me da igual porque veo que es feliz, que está sano, que está fuerte, que disfruta... Y viendo eso yo disfruto con él.



He seguido sus ritmos para todo.
Él solo se quitó el chupete con 21 meses, él solo ha aprendido a comer, él solo dejó el biberón con 2 años, él solo se ha quitado el pañal con 29 meses, él ha hablado cuando ha querido, él dormirá solo cuando él quiera... En algunas cosas está siendo muy precoz, como con la lectoescritura, pero porque ÉL QUIERE. No hemos tenido ningún tipo de problema para enseñarle nada porque es él el que decide cuando quiere aprender.





Le dejo elegir.
Desde la ropa que se pone o que le compramos a la colonia que quiere usar. Cuando se acerca su cumpleaños por ejemplo, le doy a elegir entre X juguetes, no le sobreestimulo con una tienda entera, de esa tienda cojo 4 o 5 que sé que le gustan y que él elija el que quiere, lo mismo con todo, meriendas, almuerzos, ropa...
A veces va muy desconjuntado, pero más feliz que unas castañuelas, y me da igual que la gente piense que la que no sabe que el azul y el verde no pegan soy yo.



Los padres elegimos lo que creemos mejor para nuestros hijos, y si la gente es libre para criticar lo que haces cuando ni le va ni le viene, yo soy libre para poner los ojos en blanco y que me entre por un oído y me salga por otro.

    










miércoles, 26 de agosto de 2015

12 SEMANAS DE AMOR

El lunes, Minipunto cumplió 12 semanas. 12 semanas en las que las hormonas han dado mucha guerra. 12 semanas en las que mi peso disminuía al mismo tiempo que mi amor crecía hasta desbordarme el alma.
12 semanas eternas, llenas de idas y venidas al WC, en las que no he tolerado apenas ni el agua.
Llenas de dolores de cabeza inmensos, de preocupaciones, de miedos, de dudas de primeriza (porque sigo siendo primeriza) de magnificar las cosas más simples...
Se me han pasado rápidas, a la misma vez que lentas... Las que habéis pasado un embarazo o lo estéis pasando me entenderéis.




Es un embarazo muy deseado, muy buscado y muy querido, de ahí vienen los miedos.
En abril, tras casi 6 meses de búsqueda me ingresaron 5 días por una hidrosalpinx en la trompa izquierda, la cual hasta se me desplazó de su sitio. Fueron 5 días horribles en los que no hice más que llorar, no podía ser fuerte cuando me tenían metida en mi mayor fobia, un hospital.
Me vieron un montón de ginecólogos, y al curarme me dijeron que si me quedaba embarazada, tenía muchas más posibilidades de un embarazo ectópico... Que al mínimo dolor me fuera a urgencias, que tendrían que hacerme una eco antes de las 12 semanas para ver si el embrión se alojaba en el útero, en la trompa o fuera, y si era en el último lugar tendrían que provocarme la pérdida de éste.

Pasaron las semanas y justo un ciclo antes de inducirme la ovulación con Omifin... voilà! Test de embarazo positivo.
Mi primera reacción fue euforia, lógicamente me puse a llorar de emoción, llamé a mi madre, se lo dije a mis mejores amigas... No cabía en mí, no me lo podía creer!!
Cuando fueron pasando las horas me empezaron a venir a la cabeza las palabras de los ginécologos... Ectópico, ectópico, ectópico... Y mi preocupación iba en aumento. Me había enterado hace horas que ese embrioncito estaba dentro de mi vientre y ya hubiera dado todo por él, ¡lo amaba tanto ya!
Así que en esa misma semana fui a la matrona, la que me mandó una eco urgente para la semana 7 (estaba de 5).

Días después empezó a darme un dolor muy leve en la parte baja derecha de la barriga. Intentaba no tomarlo en cuenta, aunque no podía evitar pensar lo peor. Como duró unas horas, Néstor me llevó al hospital para quedarnos tranquilos, él estaba igual de preocupado que yo.
Llegamos y no había nadie, así que me ven al minuto.
Y ahí estaba, en su sitio, en su nido, en el útero...
Sólo se veía el saco, pero es normal estando de tan poquito tiempo. Yo lloré, de emoción, de tranquilidad, de felicidad...
Me dijeron que el dolor podía ser muscular, que estaba todo bien por ahí dentro, y yo más feliz que unas castañuelas.

A la semana tuve la eco de las 7 semanas y todo OK, pero me restaron 9 días, me la repitieron dos semanas después y me sumaron 4, un jaleo, pero ya eso era lo de menos, el Littlepoint estaba bien, latía con fuerza, y todo volvía a ser maravilloso.

Con 10 semanas y pocos días los vómitos cesaron gracias al Primperán, aunque las náuseas siguen aún, pero es un alivio. También empezó a salirme calostro del pecho (¡qué pronto!).

La reacción de Diego con todos estos cambios no podía ser mejor. Me intenta meter cosas por el ombligo para 'el bebé', dice que quiere una nena, pero yo sé que si fuera nene estaría felicísimo también. No para de darme besos en la barriga, de decirle que le quiere, de contarle cosas. Cuando me veía vomitando estaba a mi lado con una toallita en mano limpiándome. Le gusta estar acostado en la barriguita, y adora a su hermanitx muchísimo. Yo lo veo así y me enamoro más de él, de la vida, del amor...

En resumen esas son mis 12 semanas, nuestras 12 semanas. FELICIDAD, éste bebé ha traído más felicidad aún de la que teníamos, que no era poca.

jueves, 23 de julio de 2015

Deseos.

Deseos, qué bonita palabra, ¿no? Deseosos esperábamos ese positivo, deseosos vivimos el segundo embarazo.




Tantas diferencias con el primero... Todo es totalmente opuesto... Yo no sabía qué era que te besaran la barriga con amor y dulzura, qué te cogieran el pelo mientras lo pasas mal en el baño echando hasta la bilis... Que te cuiden, que si te dicen que las galletitas saladas y la leche condensada palian las nauseas, él salga a comprarlas a un 24h... Yo no sabía nada de esto, estoy aprendiendo tanto como con el primero, vuelvo a ser primeriza.
Hasta las cosas más agotadoras y desgastadoras de los tres primeros meses las estamos disfrutando. Todo, todito, todo.

Muchos preguntais qué como queremos el embarazo y el parto, y aquí os lo voy a decir.

¿Quereis niño o niña? Pregunta que nos han hecho mil millones de veces y en la que siempre Néstor es el que contesta rápido ¡NIÑA! y yo lo miro de reojo y siempre siempre contesto lo mismo 'me da igual' Y os explico el por qué... A mi de entrada me gustan más los niños, pero claro, me gustaría saber también qué se siente al tener una niña... Con lo cual, salga lo que salga tiene mil cosas positivas que aportarme, así que es lo de menos. Y como es lo de menos... No queremos saber el sexo del bebé hasta el parto. Ese es el deseo más claro que tenemos, queremos llevarnos una sorpresa, porque como nos da exactamente igual... Tiene que ser maravilloso que te digan como en las películas.. ¡ES UN(A) NIÑX!

Después está la prueba del triple screening... En la que se detectan anomalías cromosómicas mediante  un análisis de sangre... No me la quiero hacer. Sea lo que sea que ponga en ese papel lo vamos a querer igual, así que en mi opinión veo que te condiciona el embarazo, te hace angustiarte antes de tiempo. En cambio el Buenpadre si quiere que me la haga, no por nada, sino para estar preparados para posibles gastos, los dos estamos de acuerdo en que ese papel no va a hacernos cambiar el amor por nuestro hijo, así que seguramente no me la haga.

Momento parto, me encantaría dar a luz en mi casa, pero no está la economía para eso... Por desgracia no entra en la Seguridad Social y es demasiado dinero. Así que voy a dar a luz en Murcia, porque el hospital de Elda es como un matadero, he estado mil veces en ginecología y siempre he visto que dejan a las mujeres solas en medio de los pasillos, gritando ayuda. Me asusta que me traten tan mal como en el parto de Diego. Me niego. No, no y no. Con la primera contracción cogemos maletita y para mi tierra, que está a 50 minutos y sí que llego de sobra.

Queremos pinzamiento tardío de cordón, cuando éste deje de latir, que el bebé no llegue al mundo con prisas por respirar, que sea él quien lo haga cuando la placenta no de más de sí. En este artículo lo explica genial todo.

No quiero medicamentos que mi cuerpo no necesite, no quiero que me rompan la bolsa, no quiero que me metan de todo por vena solo para acelerar el parto, NO.
Quiero parir a mi ritmo, con mis tiempos, disfrutar del proceso. No quiero Kristeller, ni que me chillen, ni que me amenacen con cesárea. Yo sé que puedo parir, ya lo he hecho, y sé que si confían en mí lo puedo hacer de una manera preciosa.
No quiero epidural, con Diego parí sin epidural, así que con éste también puedo, (que lo mismo luego la pido a grito pelao', cada parto es un mundo)
Si tengo ganas de andar, quiero andar, si quiero estar sentada, quiero sentarme. No quiero que me obliguen a estar en la misma postura, quiero estar como yo esté más cómoda.

Quiero piel con piel nada más tenerlx, quiero lactancia prolongada, quiero cuna de colecho.

Esos, a priori, con nuestros deseos, estamos deseando vivirlo todo, pero queremos disfrutar de cada cosa a su tiempo. Estamos muy felices de la vida que estamos creando, es increíble el amor que se puede sentir a una cosa tan diminuta.






martes, 14 de abril de 2015

Papá, no te escondas.

Me uno a la iniciativa tan preciosa que da nombre a esta entrada. Hoy, catorce de abril, tenemos que hablar de la importancia de concienciar a los padres a ser y a estar, no solo como meros figurantes, sino como protagonistas del maravilloso camino de la maternidad/paternidad. 

Si queréis leer de qué trata os dejo el post aquí.

Yo puedo hablar desde dos perspectivas, la de madre soltera y la de madre casada.


Mi experiencia con la paternidad, tanto la vivida por mí como la vivida con mi hijo no ha sido del todo buena, y eso, hizo que no creyera en la figura paterna como tal, hizo que viera que padre es el que insemina y madre la que cría.
¡QUÉ EQUIVOCADA ESTABA!

Claro que siempre he necesitado ayuda para criar a Diego, pero he tenido a mi madre, a mi familia, a mis hermanos, a mis amigas... Como dice el dicho, se necesita una tribu entera para criar a un niño, pero jamás me imaginaba que al compartir todo con un padre que se vuelca tanto como tú en la crianza con amor de tu hijo pudiera facilitar tantísimo la vida, tanto, que es como si te ayudaran cien personas.


Apareció Néstor, apareció el buenpadre y mi forma de ver la vida, y consigo la maternidad cambió por completo. Me hizo ver y me demostró que criar es cosa de dos.

A los diez meses de Diego lo conocí, y a los once ya quería formar parte de esto. A los catorce meses ya le decía papá, y a los veinticinco se hacía legal lo que llevaba demostrando año y medio: que era su padre.

Él pertenece a la tribu, a mi tribu. 


Para Diego es tan importante como lo soy yo, somos dos compartiendo al 50% esta aventura. Es increíble que me haya cambiado tanto, y que me haya hecho ver que no es raro, que existen los hombres crían y que cuidan a sus hijos y a su familia, haciendo escuela.

Néstor trabaja de once a doce horas al día, pero su momento de bañar, dar el biberón y dormir a su pequeño todas las noches, no se lo quita nadie. Ese momento es en el que yo descanso, en el que mi cerebro desconecta y entro en un estado de relajación muy necesario.








Y me acuerdo perfectamente de la primera vez que lo durmió, que tuvo "su momento" con él. Ese recuerdo esta impreso en mi memoria a fuego, porque es parte de la transición y de todo el cambio en mi forma de ver el mundo. Es momento en el que me preguntó si podía dormirlo, que había estado viendo como lo hacía y que el sabía que iba a poder, al que yo le contesté con  un 'si quieres intentarlo... Pero seguro que no se te duerme y te desesperas...' A los diez minutos lo tenía durmiendo y Néstor con una sonrisa que no había visto en la vida, de satisfacción, de felicidad, de amor.


Seguimos sumando momentos tan mágicos como ese, seguimos compartiendo todo, y seguimos mano a mano con nuestro hijo, enseñándole que el amor de papá es tan puro como el de mamá y que tenemos exactamente la misma importancia en su vida. Criando a un niño feliz y haciéndonos felices nosotros mismos.



jueves, 22 de enero de 2015

Freedom: La historia de una adopción.



Los motivos de mi ausencia han sido varios. Ha sido casi un año sin escribir, y en este año han pasado muchas cosas, buenas, malas, regulares... Pero la más importante es la que encabeza esta entrada: Una adopción.
Esta entrada va dedicada a todas las madres solteras, en especial a Irene Guerrero y Laura Mariotte, mis grandes amigas que han pasado lo mismo que yo, pero multiplicado por dos.

Como todos sabéis, cuando nació Diego yo era un mar de dudas, pero lo que mas me calentaba la cabeza era el apellido. Ponerle o no ponerle el apellido del señor que me inseminó, he ahí la cuestión...
Después de mucho pensar decidí que sí, que mi hijo llevaría el apellido Aguilar, porque yo no era quién para separar a mi hijo de nadie, y menos de él.

Tres meses después, dicha persona ya no quería saber nada del bebé, con lo cual me informé de si el apellido se le podía quitar, y no... No había ninguna forma de quitarlo al ser yo madre soltera. Me tocó tragar y tragar que cada vez que mi hijo fuera al médico dijeran ese apellido, y a mi me daba mucha ansiedad escucharlo, sobretodo si me acompañaba mi madre o mi hermano... Que me decían con la mirada un maldito 'TE LO DIJE'



Estuve muchos meses mal, deseaba que no llegaran las revisiones solo por no tener que escuchar aquello, pero poco a poco me fui haciendo a la idea de que era lo que yo había elegido, y me resigné.

Octubre de 2013, aparece Néstor. Primer día que quedamos primer día que tiene contacto con Diego.
Amor a primera vista de ambos, se adoran, se le tira a los brazos y Néstor empieza a hacer las mismas cucamonas que a día de hoy le hacen reír al pequeño.

Pasan las semanas y éste ya lo baña, lo duerme y le da los biberones... Imaginaos mi cara al ver que lo dormía mejor que yo. Lo que más me enamoraba de Néstor era eso, verle crecer junto a Diego y ver a Diego crecer junto a él.

Una noche, estábamos tomándonos una cerveza y sin ton ni son me suelta que quiere ser su padre, que tiene que haber alguna forma de que él pueda ponerle su apellido. Yo le contesto que no sabe lo que dice, que un hijo es para toda la vida y que además a mí me habían dicho que no se podía quitar el apellido que llevaba.
El me dice que lo sabe, pero que lo siente suyo, que le ha enseñado a andar, a mediohablar, y que, además Diego ya le llama papá, con lo cual él quiere que ese vínculo sea legal.

Yo paso toda la noche dandole vueltas 'joder, es perfecto... Pero... ¿y si sale mal? ¿y si es un loco?'
preguntas y preguntas que rondaban mi cabeza, lo consulte mucho con la almohada, con mi madre, mi familia, mis amigas... Algunos me decían que era una locura, otros me decían que era mi hijo, que yo decidía y que en mi corazón encontraría las respuestas a mis preguntas.
Pues hice lo segundo, escuchar a mi corazón... Y mi corazón me dijo que adelante.

Me puse en contacto con mi abogada, diciéndole que ya sabía que no se podía quitar el apellido así porque sí, pero, ¿y si alguien lo adoptaba?
Me dijo que ella nunca había llevado nada por el estilo, pero que se iba a informar y me iba a intentar ayudar.
Me devolvió la llamada en unos días diciéndome que en efecto, solo podía cambiarse el apellido de un menor de edad mediante una adopción, pero que había varios peros... Teníamos que ser cónyuges el adoptante y yo, es decir, estar casados... Él Innombrable tenía que estar de acuerdo en renunciar frente a un juez y varias cosas más que hacían que viéramos nuestro sueño aun más lejano.
Ella, muy amable, se puso en contacto con el fecundador y éste le dijo que sí, que el estaba dispuesto a todo por renunciar mientras que no tuviera que pagar ni un duro. El tema quedó en el aire.

Néstor empezó a decirme que nos casáramos, que él me quería para toda la vida, que él nos quería para toda la vida.
Volvieron las dudas, casarme me iba a cambiar la vida, por Dios, ¡que tenía veinte años! Lo veía disparatado... Yo le decía que él no hablaba enserio, que lo de casarnos lo decía por decir, y me juraba y perjuraba que no, que quería casarse conmigo, y ahí se quedó la cosa.

El 20 de enero se acabaron los 16 meses de orden de alejamiento, con lo cual si yo ya estaba nerviosa los meses antes, con ese dato ya me ponía enferma. Ansiedad a cascoporro, qué mal se pasa...

El 14 de febrero, cenando en un restaurante Néstor me tiene preparada una sorpresa:

                                     

Mi sueño hecho realidad, montar en globo aerostático.
Pero... la cosa no acaba ahí. Saca una cajita y tras un discurso que hace que a la tercera palabra se me salten las lagrimas, me pide matrimonio.




Lloro, lloro y le digo que sí entre sollozos...
Desde la semana siguiente empezamos a preparar papeles, una boda rapidita que esto corre prisa.
Nos dicen que en dos semanas estamos casados, pero no... Pasan un mes, dos meses... Tenemos que llamar al ayuntamiento e ir detrás una y otra vez, y por fin, el 10 de Mayo de 2014, tras un precioso e inolvidable vuelo en globo, nos casamos.

Nuestro sueño cada vez mas cerca...

Empezamos a recopilar una serie de documentos que se nos exigen para la adopción, un contrato indefinido por aquí, unos certificados por allá... Más meses en busca de todo.
Tenemos la primera vista en el juzgado, mi abogada (que se tiene el cielo ganado) tuvo que ir hasta la misma puerta de la casa del Innombrable a recogerlo para llevarlo a firmar, porque decía que no podía pagar el bus. Nervios y más nervios, pero firmamos todos y queda visto para el juez.
En septiembre nos llaman de nuevo, tenemos que ir a firmar otra vez porque en el juzgado de Murcia se habían confundido de adopción y Pepito estaba adoptando a Romualdo, así que vuelta a empezar y todo de nuevo.
Esperas y más esperas, incertidumbres, nervios, el tiempo no pasaba y parecía que todo iba marcha atrás pero no, el 19 de septiembre se hace firme la adopción y hay que esperar 20 días para actualizar la partida de nacimiento y cambiar los apellidos. Más esperas, 20 días que se convierten en 4 meses...
Cansados de todo esto, el 19 de enero de 2015 nos presentamos en el registro civil, exigiendo explicaciones de toda esta demora. 
Nos dicen que no saben donde está la adopción, que vayamos al juzgado de familia. Vamos de nuevo y ahí nos dan la adopción que tenemos que volver a llevar al registro para que -cuando quieran- actualicen la partida de nacimiento.
Yo no me puedo creer tanta ineptitud, así que después de pelearnos con dos señoras, conseguimos que nos hagan caso.
Nos dicen que hasta el veintipico de enero no van a tener tiempo de hacerlo, con lo cual suplicamos que lo hicieran en el momento, que era un segundo y que para nosotros era muy muy muy importante.
Después de mucho llorarles lo conseguimos, y he aquí el resultado:



Recordaremos toda la vida el día 19 de enero, día en que Diego pasó de ser Aguilar a ser GONZÁLEZ, día en que tres personas que se amaban con toda su alma pasaron a ser, legalmente, una FAMILIA.

Esto podía haberme salido muy mal, podía haber metido la pata hasta el fondo, pero no... ¡Os puedo asegurar que somos la familia más feliz del mundo!


Como bien he dicho, le dedico ésta entrada a todas las madres solteras, para demostrarles que los cuentos de hadas sí existen, no porque nos digan que los monstruos existen, sino porque podemos vencerlos.


jueves, 29 de mayo de 2014

El parto, mi parto. El comienzo de mi verdadera vida.

Cuando te quedas embarazada de tu primer hijo llueven las dudas, los miedos, las preocupaciones... Las primeras semanas son mortales con tanto revoltijo de hormonas, con tantos cambios en tu día a día, con tantos pensamientos... Y más si no es un bebé buscado (que no deseado, que no es lo mismo).
Yo asistía a todas las clases de preparación al parto, en todas estaba super puntual en la puerta del ambulatorio. Recuerdo que eran los viernes, a las 9:30, y que yo era la mas jóven de todas las futuras mamás, de las pocas que iban solas, y la única que no había tenido acompañante en ninguna clase. Recuerdo también que ninguna se me acercaba, no se por qué, supongo que por mi edad o por vergüenza (ya veis, qué tontería...) y que ninguna me hablaba.
Pero yo iba con una ilusión todas las semanas increible. Me encantaba aprender todo lo que podía enseñarme mi matrona sobre lo que iba a ser mi futuro parto, me encantaba escuchar anécdotas y aprender de ellas, pero al final lo que condicionaría el nacimiento de Diego iba a ser yo, mi actitud y mis ganas de tenerlo.

Siempre soñé con un parto natural, en casa, con la gente que yo quisiera sin limite de meter una persona solo al paritorio, sin la frialdad de esa sala, de ese hospital y de todos esos instrumentos que daban mucho miedo... Pero sabía que con Diego no podía hacerlo... Mi situación no era la más apropiada y yo hasta el mismo día de dar a luz estuve con muchas dudas de meter al Innombrable en mi parto.

Un mes antes yo tenía medio claro que le iba a poner su apellido, y empecé a comentarselo a mi familia, que no estuvo de acuerdo con mi decisión, pero que al fin y al cabo tenían que respetar.

El 14 de Diciembre por la noche, con 39 semanas recién cumplidas mi madre empezó a bromear diciéndome que por favor mi pusiera de parto ese finde (era viernes) que así ella no tenía que faltar al trabajo y podía llevarme al hospital, yo le dije que ojalá pero que no le veía intención a Diegorri de nacer, y ella leyó que la tónica lleva oxitocina, que puede provocarte las contracciones, me dijo que en la nevera tenía 6, que nos tomaramos una y que a ver que pasaba. Yo fui super confiada y estaban caducadas, a lo que me dispuse a abrirlas para vaciarlas y tirarlas (no sin antes olerlas, a ver si me subía un poco de oxitocina).



Me acosté y me dormí. A las 2 de la mañana del sábado 15 de Diciembre me desperté con una ligerísima molestia en la barriga, yo pensaba que de oler las tónicas mi mente se estaba sugestionando y que no serían mas que paranoias mías.
Me levanté y fui a hacer pipí ¡sorpresa! tenía un poquitín de flujo ensangrentado al limpiarme a lo que yo muy tranquila me fui a la habitación de mi madre y la desperté. Me dijo que nos fueramos al hospital ya y yo le dije que no, que a mi no me dolía nada y que no se preocupara, que siguiera durmiendo.
Yo me acosté, pero claro... Ya sabes que en cuestión de horas te va a cambiar la vida para siempre y no podía dormir. La molestia se convertía en dolor muy leve y soportable, pero yo apenas pensaba en eso, solo en que iba a ser madre de un pequeño Diego, y que mi abuelo, que estaba muy malito lo iba a poder conocer.
Sobre las 6 me volví a levantar, y seguí echando el tapón mucoso. Me sorprendía la tranquilidad que tenía y lo poco que me preocupaban los dolores.
Volví a la cama y a las 10 ya me fui al baño y ya empecé a sangrar un poco más, las contracciones eran mucho mas seguidas y ya tenía que despertar a mi madre. Sabía que Diego estaba cerca ya.

Me dijo que desayunara corriendo y que nos fueramos, a lo que yo le dije con toda la calma del mundo que iba a prepararme. Me metí al baño y me duché, depilé, lavé el pelo, me lo alisé... Iba hecha un pincel.





Nos subimos al coche e ibamos contando las contracciones, cada 3 minutos, cada 2... Esto iba ya deprisita, pero a mi seguía sin dolerme apenas.




Llegamos y me exploraron "quítate todo y ponte el camisón, estas de 4 cm y te quedas"
¡¡¡Madre mía cómo rompí a llorar!!! Todo lo que no había llorado en la vida lo estaba llorando en la sala de exploración. Yo les decía histérica que no me dolía nada, que lloraba de los nervios y de la emoción, y ellas se reían.

Me bajaron a dilatación, y me enchufaron de todo en vena. Seguía casi sin dolor, y me decía de ponerme la epidural y yo me negaba, decía que se esperasen que esto era soportable.
Me rompieron la bolsa y ahí empezó la fiesta. Vaya contracciones, por el amor de Dios. De un momentico a otro empecé a chillar, a pegarle a la gente, a llorar... ¡Cómo había cambiado todo en un minuto!




A todo esto... Yo quería decirle a mi madre que avisara al Innombrable, pero no sabía como. Sabía que se iba a liar muy gorda y tenía miedo.
En una de estas contracciones se lo dije, "Llámalo, por favor, no quiero ser la culpable de que Diego me recrimine en un futuro que fue mi culpa que él no estuviera" a lo que mi madre empezó a llorar con una crisis de ansiedad diciendome que por favor no le hiciera eso, que era el hombre que había maltratado a su hija durante meses y que no lo iba a llamar. Yo cada vez estaba más agresiva, por lo que al final cedió. En una hora ya había llegado. 
Me pusieron la epidural, y me metieron al paritorio en cuestión de minutos. Había dilatado rapidísima y no me estaba haciendo efecto la analgesia.
Eran las 16:00 cuando entré con mi madre. Al principio hacía los pujos bien, pero la cosa se torció cuando empecé a pensar en lo que estaba pasando en la sala de espera. Me bloqueé. Fuera estaba toda mi familia, mis tíos, primas, hermanos, padre... Y sabía que él iba solo, así que tenía miedo a que se pudiera liar de alguna forma. Era impredecible.
Empecé a ignorar a las matronas y a empujar cuando a mí me daba la gana, empecé a ponerme histérica, a agarrar a todos, a pellizcarles y a maldecir el dolor que tenía. Me dolía mucho, muchísimo, y nada me lo calmaba, solo el no respirar.
De un momento a otro empecé a convulsionar, y las voces iban siendo cada vez mas lejanas. Escuchaba de lejos "¡que se salga la madre, echad a la madre de aquí!" Y veía como mi madre abandonaba el paritorio llorando entre los empujones de los enfermeros. Me desmayé.
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero me despertó la salida de Diego. 
¡Qué sensación! Noté algo que no puedo describir, y al segundo me espabiló un llanto, un dulce llanto con el que empezaba mi vida, mi nueva vida, mi mejor vida.
Al minuto me lo trajo mi madre, a la que ya habían dejado pasar. Me lo puso encima y yo no podía dejar de abrazarlo y llorar.




Me subieron a reanimación y me lo enganché al pecho, ¡cómo comía el tío! Pasó lento el tiempo hasta subir a la habitación, en la que estaban todos esperándome, TODOS.

Mi estancia en ese hospital fue de horror, hubo trescientas mil visitas que yo no quería, me tocó una enfermera bastante gilipollas, y las cosas con mi familia no estaban bien después de haber llamado al Innombrable.

Él estuvo una noche, y durmió plácidamente. Yo no podía dormir pensando en lo que sería de mi vida, en que nada tenía sentido en ese momento, que se tenía que haber quedado mi madre a dormir y no él (que lo había decidido yo). No estaba a gusto y no sabía qué iba a ser de mí y sobretodo qué iba a ser de Diego.

Me dieron el alta y poco a poco la cosa con mi familia se fue calmando. Tenían que entender SÍ o SÍ que era mi hijo y que yo tomaba las decisiones, pensando en él, pensando en su futuro, pensando en mí y pensando en nuestro futuro. Eran decisiones difíciles que no le deseo a nadie y en las que está en juego la vida de una personita que no tiene conocimiento ni poder de decisión.

Lo mas grande es que pudo conocer a su bisabuelo, al Diego grande, al maestro, al tuerto, a mi vida, a lo más adorable que tenía antes de Diego.





Y nada, a las semanas el Innombrable ya se había olvidado de él y yo empezaba a coger una rutina, una preciosa rutina.

Diego y yo solos, y que explote el mundo si quiere.






domingo, 23 de febrero de 2014

Y entonces apareció él, el buenpadre.

Después de dar a luz lo veía todo más negro si cabía. Vale, ya no tenía un panzón, pero tenía un complemento que para los hombres que me cruzaba era como un repelente.
Mi prioridad siempre ha sido, es y será Diego, y eso había gente que no lo entendía.

Conocí a un chico que casualmente se interesó en mí, pero claro... Yo quería decirle que era madre de un precioso bebé cara a cara, ya que así podía sopesar su reacción sin que hubiesen malentendidos por el mundo 2.0.

Llevábamos hablando semanas y semanas todos los días, y yo se lo dejaba caer muchas veces 'romperse un hueso no es nada con el dolor que he pasado yo físicamente hace no mucho', 'yo antes dormía 14 horas al día y ahora no me puedo permitir dormir tanto' y demás pullas que le dejaba caer sin aparente resultado.
Una noche, sin rodeos me mandó un mensaje diciéndome '¿tienes un hijo?' a lo que logicamente le contesté que sí, y que cómo lo había sabido. Me dijo que estaba cantao y entonces yo le pasé una foto de mi bebé, a lo que me respondió que era precioso pero que (OJOCUIDAO) con un hijo es casi imposible tener un relación.
¿Perdona? Entonces qué pasa, ¿que yo me tengo que quedar soltera toooooda la vida ya?
Le contesté que por qué, que me diera una razón de peso, a lo que el me contestó: porque tu prioridad no voy a ser yo, va a ser siempre él.
NO-ME-DI-GAS.

El chico después de enterarse de que era madre.

Rompí a llorar, decepcionada, dolida, frustrada. JODER, CLARO QUE DIEGO ES MI PRIORIDAD, Y LO VA A SER SIEMPRE.
Me preguntaba cómo podía haber alguien tan sumamente egoísta, y no puedo describir como me sentí, rompí a llorar. 
Le dije que no siguiera, que no quería leer más gilipolleces, y ahí se quedó la cosa.

La gente parecía que sabía la parte mala del cuento, pero no sabía lo maravilloso que es un abrazo de un bebé, una mirada que no tiene un ápice de maldad, una sonrisa con la que se te van hasta los dolores, el que te agradezca el amor que le das sin necesidad de decir una palabra... Mido las cosas malas y las cosas buenas y ganan las buenas por goleada.

Entonces apareció él, apareció Néstor.



Sin conocerme de nada me felicitó en mi cumpleaños y le dijo a una amiga en común que yo le gustaba (sabiendo desde el minuto 0 que Diego existía).
Mi amiga me lo dijo a mí y yo le dije que no estaba mal, pero que yo ya estaba con el escudo puesto porsiaca.
Dudando mucho, le di mi teléfono y empezamos a hablar (yo super reacia por la mala experiencia anterior) pero poco a poco se iba ganando mi confianza y mi interés.
Días después dejé a Diego con una amiga y me fui a cenar con Néstor. 
Desde el primer segundo hubo complicidad, sonrisas, miradas, risas, conversaciones... Que hablaban por sí solas.
Después de cenar le dije que si le apetecía que recogiéramos a Diego, a lo que el me dijo que por supuesto, que tarde o temprano lo iba a conocer y prefería que fuera antes.
Lo recogimos y a Diego le encantó desde el primer momento, se dejaba coger y jugar con él.

Y ahí estaba, LA ILUSIÓN.

Me despertaba todos los días con ilusión, pero también con miedo, miedo a que me pasara lo mismo, o peor, miedo a que pudiera pasarle algo a Diego por mi culpa.
Pero cedí y confié, con pasos largos pero firmes, y seguimos y seguimos...
Tiene detalles conmigo y con Diego que yo solo creía que pasaban en las películas, detalles día a día, hora a hora y minuto a minuto.
Cuando estamos juntos él me pide bañar al bebé, le da la comida, lo viste, lo duerme, lo cambia... Hace todo, y lo más importante es que lo hace porque le nace, porque le gusta y porque él quiere.







Hemos tenido momentos geniales y no tan geniales como todas las parejas, pero eso nos hace fuertes y nos consolida todos los días.
Juntos vamos a enseñarle a Diego el valor del amor, del respeto, de la felicidad. Vamos a jugar, vamos a educarlo, vamos a ser muy muy muy felices.

Hoy en día estamos comprometidos, y en menos de un mes nos casamos. Va a adoptarlo, y no seremos una familia perfecta, pero somos una familia FELÍZ.

lunes, 17 de febrero de 2014

Diego me salvó, en todos los sentidos en los que puede salvarse a una persona.


¡Hola! 
Me llamo Mika, soy mamá primeriza de Diego, que nació un sábado, 15 de Diciembre de 2012 (actualmente, 14 meses de amor)

Tengo veinte años, y como casi todo el mundo pesaréis que soy una niña y que no sé nada de la vida. Seguramente también podríais llegar a pensar que mi madre/familia cría a mi hijo, que yo aún no estoy criada y un sinfín de tópicos que nos rodean a las mamás jóvenes.
Quien piense eso se equivoca con todo. Sé mucho más de la vida que una chavala de veinte años normal, por suerte o por desgracia me ha tocado vivir mucho en poco tiempo. 

Mi historia es la siguiente:
Me independicé con diecisiete añitos, me fui a vivir con mi entonces pareja, un DJ al que me amarré como un clavo ardiendo. A los tres meses de convivencia empezaron las peleas. Peleas fuertes y duras que no quiero y no me apetece recordar. Yo me distancié totalmente de mi familia y amigos por él. No voy a echarle la culpa de eso, porque de eso la culpa la tengo enteramente yo. Tenía una dependencia brutal a ese hombre, y llegó un punto en el que creía que mi vida iba a seguir en esa línea de infelicidad para siempre.

Entonces pasó. Al año de vivir juntos me quedé embarazada, y decidí tenerlo, porque ante todo ese pequeño garbanzo que crecía en mi interior era mi hijo.

Siempre he dicho que Diego me salvó, en todos los sentidos en los que puede salvarse a una persona. 
La noche en la que me enteré no pegué ojo... Pensaba mucho, muchísimo... Si era niña no quería que viera que su madre consentía los malos tratos de su padre. Y si era niño no quería que mamara de esa situación que hacerle semejantes cosas a una mujer estaba bien, que eso era lo correcto.

Gracias a mi madre y a una amiga conseguí despegarme poco a poco de él. Volví a casa de mi madre, ya que viviendo con él no podía asegurarme un plato de comida todos los días, de hecho había días que ni comíamos, y si lo hacíamos solía ser pasta o arroz... Y una embarazada se tiene que alimentar equilibradamente.

Los dos primeros meses que estuve separada de él me dí cuenta de que no lo necesitaba. Él no me acompañó a ninguna visita de matrona, tocólogo... Se despreocupaba totalmente, así que un día, tuvimos una pelea que llegó a más, y me armé de valor y lo dejé.
Se lió mucho, hasta tal punto que tuve que denunciarlo cuando estaba de 6 meses y medio.
16 meses de orden de alejamiento que hicieron que pudiera pasar el resto de embarazo medio tranquila.

Él renunció a su hijo, pero aun así, el 15 de Diciembre, cuando me puse de parto y llegué al hospital, le dije a mi madre que lo llamara y lo avisara.
Esto (entre otras cosas) hizo que mi parto fuera horrible, ya que estaba más pendiente de lo que estaba pasando en la sala de espera con él que de hacer correctamente los pujos, hasta tal punto que perdí el conocimiento y tuvieron que instrumentar.
Mi familia se cabreó conmigo por haberlo llamado, pero yo pensaba en Diego. Pensaba en que en un futuro él supiera que yo puse todo de mi parte para no separarlo de ese hombre.

Le puse sus apellidos, y las dos primeras semanas más o menos, yo le pasaba fotos, le decía de quedar para verlo, se lo llevaba en autobús hasta su casa (a 40 minutos de donde yo vivía...) pero poco después pasó lo que tenía que pasar, seguía con su vida loca, bebida, drogas, fiesta... Y yo con un bebé, sola. Me cansé de ir detrás de él.

Volvió a renunciar en Marzo, cuando ya tenía puestos los apellidos. Pero ya no había nada que hacer, no se puede renunciar a un hijo (legalmente) así como así. Me resigné y seguí mi vida con mi hijo, criándolo con mucho amor. No dejaba que nadie me ayudara, sabía que era mi responsabilidad y así lo hice. Yo le pagaba todo. Estoy orgullosa de decir que pese a mi juventud y por mi cabezonería, he podido mantenerlo yo, con mis ahorros y con lo poco que cobraba, cosa que hoy en día es dicifil con Mariano Rajoy como presidente.

Así que, por eso Diego me salvó, yo no sé donde estaría si no me hubiera quedado embarazada, pero prefiero no pensarlo. Ahora tiene catorce meses, y me lleva loca, pero no cambio a este torbellino por nada en el mundo.