domingo, 4 de septiembre de 2016

Seis meses

Pese a que te estás volviendo muy mala dormilona, tienes un carácter igual de malo que el mío, y no te conformas con nada... Eres perfecta para nosotros.
Necesitábamos una ''bebé real'' que nos enseñara la parte más cansada de la maternidad. Porque esta parte también es maravillosa. Con tu hermano mayor ha sido todo tan fácil y tan rodado que necesitábamos que nos metieran esa caña que solo tú nos podías dar. De esa manera tan tuya. Tan especial.

Hace medio año llegabas. En el mismo momento en el que salías de mi vientre me rompiste los esquemas en mil pedazos... Estaba tan tan convencida de que eras un niño que la sorpresa fue mayúscula. Me regalaste un parto maravilloso que sanó todo el dolor que tenía después de haber sufrido tanta violencia obstétrica con Diego.






Dice papá que yo te he regalado seis meses de lactancia. Que me he sacrificado, que he dormido menos, dice también que está orgulloso de mí porque te he dado lo mejor, solo y exclusivamente salido de mi cuerpo. Pero no, la verdad es que eres tú la que me has regalado a mí seis meses de un vínculo difícil de superar. Innato. Lleno de vida.
Me has enseñado que ser el alimento de alguien 100% durante seis meses no es para nada tan tedioso como lo pintan. Todo lo contrario, es algo mágico, poderoso. Que engancha. Y quién me conoce sabe que a mi la magia me encanta, sobretodo si te veo crecer tan sana y tan tan feliz; y yo contigo, por supuesto.

Hace seis meses que pierdo los nervios con más frecuencia de la que me gustaría. Pero también pido perdón. No me cuesta pedir perdón; sobretodo a Diego, que los terribles dos le han dado con retraso y ahora mismo está en los terribles tres y medio.

Hace medio año que me pregunto si cuando tenga un tercero me explotará el corazón de amaros tanto. Con vosotros dos lo tengo al límite ya. Cuando veo que carcajeas a la mínima tontería que te dice tu hermano siento que el mundo se para en seco. Qué decir cuando vuestras carcajadas se fusionan, creando así el sonido más increíble que he escuchado en mi vida. No existe nada más, sólo vosotros dos y vuestras sonoras risas, esas que llenan el alma, que tienen luz. Que tienen vida.

Ahora iniciamos una nueva etapa. Estamos en un punto al que me daba miedo llegar. Ahora eres más independiente, te vas a alimentar de forma distinta, ahora vas a aprender muchas cosas de golpe, a gatear, a ponerte de pie, a decir dos sílabas distintas en la misma palabra, a andar, a gestionar lo que quieras con tus pequeñísimas manos... Ahora vas a interactuar más y mejor con Diego, vas a aprender mucho con él, tienes el mejor maestro que una hermana podría desear. Créeme, a mí me lo ha enseñado todo.




Feliz medio año, mi vida pequeña.

miércoles, 31 de agosto de 2016

16 SEMANAS NO SON SUFICIENTES. #ConciliarEsVivir #ConciliAcción

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna (en caso de no poder/querer, la artificial) como alimento exclusivo durante los 6 PRIMEROS MESES DE VIDA.
Tenemos 16 semanas de baja maternal, lo que equivale a poco menos de cuatro meses. Entonces... No me salen las cuentas.
La realidad de una madre trabajadora que quiere continuar con la lactancia materna es dura, difícil y triste. En el mejor de los casos hay que tirar de sacaleches y que algún familiar le de lactancia en diferido al bebé exclusivamente hasta los seis meses, es decir, dos meses que dependemos de alguien que manipule nuestra leche (la descongele, la deseche de ser necesario...) Otra opción es introducir la alimentación complementaria a los cuatro meses, cuando nos guste o no, el estómago del bebé no esta completamente maduro y hay riesgos de desarrollar alergias. También se tendría que meter al niño en una guardería o contratar una niñera. O comenzar con lactancia mixta. Pero en todos estos casos la conciliación es un problema.
No tenemos hijos para que a los cuatro meses los tengamos que dejar. Tenemos hijos para criarlos, para disfrutar de ellos, para que ellos nos disfruten a nosotros. A los cuatro meses no saben ni sentarse... Nos necesitan.

En caso del padre es igual, dos semanas de baja... Cuando el papel del papá es también importantísimo. En mi caso fue un pilar fundamental para conseguir una lactancia exitosa, fue un apoyo total en todas las subidas y bajadas de hormonas. Fisicamente me curaba y me cuidaba.
Y lo mas importante, dejando atrás todo esto... Él también necesitaba estar/cuidar a nuestra hija. Cuando regresó al trabajo tuvo un bajón bastante gordo (encima empezó de fines de semana y se tiraba dos días sin vernos).

Tenemos que luchar por lo que nos pertenece, por lo que nos merecemos. En el resto de Europa las bajas son así:




Estamos entre los países europeos con menos baja maternal/paternal. ¿Cómo pretenden que suba la natalidad así? Porque a mí se me quitan las ganas de ir a por el tercero, y tengo amigas muy cercanas que desean tener el segundo y no pueden por el trabajo.

Ya nos estamos moviendo, ya estamos luchando por una conciliación real. Para hacer ruido va a haber una quedada en Twitter el lunes 5 de septiembre a las 10:00 y otra a las 22:00. El resto de semana solo se hará una diaria a las 22:00h.

Para participar hay que twittear poniendo los hastag #ConciliarEsVivir el lunes, el martes y el miércoles; #ConciliAcción el jueves, el viernes y el sábado y #MADRESGUERRERAS todos los días. Vamos a intentar hacer trendic topic algo tan importante como la conciliación, que si algo tan banal como la telebasura consigue serlo a diario, estamos obligados a lograrlo. Esto sí es importante.





Para más información os dejo aquí un post de Madres sí. Pero guerreras también, en el que explica todo a la perfección.

Movámonos, luchemos por pasar tiempo con nuestros hijos, por estar presentes durante los meses más trascendentales de sus vidas. Por nosotros. POR ELLOS.

lunes, 1 de agosto de 2016

Mi lactancia con Diego. MI LECHE NO ESTÁ EN VENTA. #LactanciaxDinero

1 de agosto. Empieza la semana mundial de la lactancia materna, y con ella un campaña para quejarnos de algo que nos parece inaceptable: Que haya pediatras que se carguen lactancias por una comisión económica.
Hace unas semanas se daba a conocer la noticia de que dos pediatras -reputados- de Alicante, promovían la lactancia artificial de X marca a cambio de dinero. Igual pasó hace dos años en Italia.
A mí este tema me toca mucho las narices, puesto que yo lo viví en mis carnes con Diego. La desinformación de una mamá primeriza que soñaba con dar el pecho pero que se pensaba que es algo tan natural que no podían existir problemas, una mastitis y un pediatra inepto, se cargaron nuestra lactancia poco antes del primer mes de vida de mi primer hijo.

Mi hijo nació con anquiloglosia, (lo operaron con 21 meses.) No se agarraba bien al pecho, nunca lo hizo. En 2012 yo no estaba tan metida RRSS, ni en grupos de apoyo ni de madres, por lo que no tenía a quién consultar si el dolor que sentía cada vez que a mi bebé le tocaba comer era o no normal. Probé cremas para las grietas, grietas enormes y profundas que sangraban. Cada vez que él lloraba para pedir comida yo lloraba con él porque sabía lo que me tocaba. A las dos semanas y media tuve una mastitis, estuve así una semana, con un bulto rojo y caliente en el pecho izquierdo y con los pezones llenos de sangre por grietas que lejos de curarse, empeoraban.
Acudí al pediatra por la revisión del mes de Diego y, pese a que mi hijo -no se cómo- no había perdido peso, me escribió en un papel la leche que tenía que darle y cómo hacerle los biberones. No me dijo que lo pusiera al pecho para drenar el bulto. No me dijo que una mastitis se cura mucho antes con la ayuda de la succión del bebé. No me preguntó si deseaba dar biberón. Sólo me apuntó eso en un papel y me mandó a la farmacia.
El mismo día, justo después tuve revisión con la matrona, y yo estaba cabizbaja, me sentía inútil y fracasada, sentí que no era capaz de hacer algo tan instintivo como amamantar, estaba apunto de romper a llorar. Ella me preguntó y yo le dije que tenía una mastitis y que el pediatra me acababa de decir eso, a lo que ella me respondió ''já, seguro que si no se hubiesen inventado las leches de formula soportarías el dolor sin rechistar por no dejar morir a tu hijo de hambre''  Esas palabras se me taladraron en el corazón. Estuve mucho meses sintiéndome la peor madre por no ser capaz de apretar los dientes, soportar el dolor y alimentar a mi hijo como tanto había soñado siempre.
La leche tardo en irse, yo no me tomé la pastilla, a los 10 meses aún seguían saliéndome unas gotitas si me apretaba. Recuerdo que cada vez que las veía me sentía fatal...

A los 21 meses de mi hijo, empezamos a buscar a Delia, y durante todos los meses que duró la búsqueda más los 9 de embarazo me informé, leí mucho, me uní a grupos de lactancia, me empapé de opiniones y consejos de mamás, pediatras y médicos expertos en lactancia. ME EMPODERÉ.
Tenía una espinita clavada muy dentro y necesitaba quitármela, y eso hacía que tuviera más miedo a fracasar de nuevo, a volver a equivocarme, pero no. Llevamos 5 meses de lactancia materna exclusiva. Salvaje, viva, placentera. La lactancia materna no duele.
He vuelto a tener una mastitis pero esta vez mi médico estaba informado, y me mandó dos semanas de antibióticos y MUCHO TRABAJO DE SUCCIÓN DE MI  BEBÉ.

Estamos capacitadas para amamantar, está en nuestra naturaleza. La leche no se convierte en agua como mucha gente te va a decir. Tu bebé no necesita manzanilla ni agua teniendo al alcance tu pecho cuando él quiera. No le van a salir torcidos los dientes ni se le va a deformar el paladar tampoco. Los pechos se te van a caer con la gravedad y el tiempo, independientemente de que amamantes o no. Si te duele solo tienes que buscar ayuda, porque no es normal y tiene solución. Una mastitis no es ni muchísimo menos el fin, como me pintaron a mí. Tu leche va a seguirle alimentando después del año. Las mamás de múltiples producen leche suficiente para sus bebés. Las mamás de prematuros pueden amamantar, de hecho su leche es la mejor medicina. No te va a dar osteoporosis ni le vas a pasar un resfriado a través de tu leche.
Basta de seguir difundiendo mitos y de seguir alimentando la desinformación.

Si tu hijo se desteta que sea porque él o tú quereis, no porque os lo impongan u os obliguen. Es algo muy personal, vuestra lactancia no está en las manos de terceras personas, tú leche no está a la venta.









miércoles, 29 de junio de 2016

Me echo de menos.

Hoy, mi marido se ha ido a jugar un partido de fútbol con sus compañeros de trabajo.
Hoy, por la noche que he pasado, por las hormonas, por algunos factores incontrolables, o vete a saber por qué, no he empezado el día con buen pie.
Me he dado cuenta de que hace meses que no me siento mujer. Hace meses que no tengo un ratito para mí sola, para desconectar, para pasear, leer, quedar con alguien... Me he dado cuenta de que ya no soy Mika, soy la mamá de Diego y Delia.




No me había dado cuenta hasta que Néstor se ha podido tomar esas dos o tres horas para él.
Ahora mismo yo no puedo, doy LME (Lactancia Materna Exclusiva) y estamos en verano. No puedo porque si mi hija tiene hambre sólo la puedo alimentar yo, y si mi hija tiene sed ídem. Y ojo, me encanta, es la mejor decisión que he tomado en mi vida, y claro que me compensa estar dándole lo mejor... Pero quizá hoy necesitaba hacer algo yo sola, y no quiero porque ¿y si le entra sed y yo no estoy? Pues dale agua pensaréis... Pero no. He luchado mucho por una lactancia exitosa y es contraproducente darle agua.


Yo antes de ser madre.


Estoy harta de maternidades edulcoradas, en las que sólo está permitido decir lo feliz que eres, lo bien que duermes y lo poco que pierdes la paciencia. En las qué si te quejas por algo, viene la lista de turno y te contesta un "es lo que tú has elegido". Claro que yo lo he elegido, igual que elijo aceptar un trabajo de, pongamos dependienta, y si un cliente me habla mal, me grita o me tira una prenda a la cara, tengo derecho a quejarme. Pues esto es igual, no está mal quejarse de vez en cuando de que tienes sueño, de que comes rápido, o de que te duelen los brazos de cargar todo el día a tus dos hijos.
No está mal echarse de menos. No está mal pensar en que ojalá, de vez en cuando tuviésemos ese momento para nosotras. Es lo más normal del mundo y no hay que sentirse culpable, ni mucho menos.
Siempre digo que soy madre por vocación, he nacido para esto, me encanta criar, disfruto haciéndolo, pero claro, es algo que te consume 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año. Agota y hace feliz a partes iguales. Sufres y te ríes a diario. Es algo bellamente contradictorio.


Yo después de ser madre.

Ésta sensación es pasajera. Ellos CRECEN, y bien sabemos que echamos de menos toda época pasada en la que eran más bebés... Por eso me consuelo diciéndome a mí misma que tengo que disfrutar el estar todo el día pegada a Delia con la teta fuera, porque dentro de dos meses, al introducir la alimentación complementaria, dejara de ser tan bebé. Dentro de un año, cuando empiece a andar y a explorar el mundo que le rodea, empezará a ser un bebé grande. Dentro de dos años, cuando no deje de preguntar el por qué de todo pasará a convertirse en una curiosa niña pequeña. Y así sucesivamente.
Su infancia es efímera, pasa más rápido de lo que nos pensamos... Y aunque hoy me echo mucho de menos, se que tarde o temprano volveré a ser esa mujer que sueña con estudiar lo que ella quiere, con crecer laboralmente, con aprender y disfrutar de la soledad que infravaloramos cuando no somos madres.

Basta de idealizar la maternidad y de querer ser las madres perfectas, tener la casa perfecta, los niños perfectos y todo perfectamente controlado.
La maternidad es durísima, es una realidad que solo se entiende al cien por cien cuando se tiene un hijo.
Estás en tu derecho de quejarte, igual que te quejas si vas a un restaurante y te sirven la comida fría, o de si tenías planeado ir a la playa y te llueve cuando estás aparcando. No te sientas mal por ello, somos madres, pero también humanas, también mujeres, y es muy necesario recordarlo a diario.
No está mal echarse de menos, pero hay que intentar poner el remedio para no hacerlo a menudo.


lunes, 6 de junio de 2016

#ElPoderDeLaTeti con ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE. #BloguerasxlaLactancia

SUERTE.

A lo largo del día no hago más que pensar en la suerte que tenemos. Hemos nacido en el primer mundo, la gran mayoría de nosotros con agua potable, un techo, juguetes, comida, trabajo, medios, sanidad, información...
Por desgracia, en pleno siglo XXI sigue habiendo mucha desigualdad. Algunas zonas del mundo seguimos avanzando mientras otras se quedan estancadas en una situación de precariedad y pobreza extrema. Como en toda la zona del Sahel. Ahora mismo están atravesando una situación de sequía bastante preocupante.
Allí, el principal alimento de los bebés es la leche materna, puesto que es algo que es gratuito y que, como bien sabemos todos, es lo mejor que se les puede ofrecer... Pero claro, si no hay agua... Es muy posible que hayan muchas lactancias que fracasen, porque también hay desinformación, desnutrición y enfermedades...

Tenemos que ayudarles, y para eso Madresfera y la ONG Acción Contra El Hambre se han unido para crear esta iniciativa. Se juntan varios equipos, cada equipo con 10 blogueras, que escribimos y recaudamos fondos para éste fin (el objetivo es que cada equipo llegue a los 1000€). Yo estoy en el equipo EL PODER DE LA TETI, de Nuria Rodríguez de It Mum.







La donación mínima es de 4€, y de verdad, por muy poco que sea para nosotros, para ellos es un mundo. El dinero recaudado entre todos los equipos irá íntegro a esta lucha.

Para donar, tenéis que clickar aquí. Estoy segura que antes del 15 de Julio (fecha tope) podremos conseguirlo.




Sólo somos gente pequeña, haciendo grandes acciones.

lunes, 4 de abril de 2016

Un mes. El amor no se divide... Se multiplica.

UN MES.

Delia cumple hoy un mes, y yo cumplo con ella un mes de bimadre, de aprender, de probar mis limitaciones, mis capacidades. De amar.
Un mes que me ha sorprendido en muchos, muchísimos sentidos.


Me ha sorprendido Diego, que no ha tenido ni un ápice de celos. Antes de que naciera su hermana, estábamos pegados cual lapa el uno al otro, no nos separábamos... Yo jugaba todo el día con él, hacíamos actividades, paseábamos, estábamos todo el día haciendo el mono... Ahora me paso todo el día pegada a Delia, ella es muy hambrona, y el 75% del día está enganchada al pecho, con lo que depende de mí 100%. Diego, lejos de ponerse celoso me ayuda... Me acerca el agua cuando la amamanto, me trae las gasitas, le limpia la leche que le cae por la comisura del labio, le da palmaditas para que eructe...
Se tira absolutamente todo el día pegado a ella, nunca le he visto dar tantas caricias y besos en tan poco tiempo. La gente le dice lo típico de '¿me puedo llevar a tu hermanita a mi casa?' y él dice que ni hablar, que la hermanita es suya.
Yo llevo un mes con las hormonas on fire, un mes en el que no dejo de culparme. Me culpo a diario por haberlo destronado, por haber hecho que crezca de golpe... Me culpo cuando lo veo jugando solo en el salón de casa, sin quejarse... Me culpo cuando veo que me faltan manos, que me falta tiempo, cuando él quiere ir al parque y solo puedo llevarlo 10 minutos, o cuando le digo un ''no'' con todo el dolor de mi corazón y esperando una rabieta, pero no, lejos de eso él me sonríe y me dice ''vale, mami''.
Me culpo porque sí, porque soy humana y he perdido los nervios. Diego lleva 4 noches que se despierta llorando (supongo que por pesadillas) y yo intento calmarlo, cuando veo que lleva una hora llorando desconsolado, Néstor se va con él a otra habitación, y yo me quedo llorando en la cama, porque me gustaría irme con él, pero la niña depende de mí. Él me llama a mí, y el no poder atenderle cuando me necesita me duele muchísimo.
Le he pedido perdón muchas veces, y él no sabe ni por qué.
Soy consciente de que le he hecho el mejor regalo que una madre le puede hacer a un hijo, un hermano. Soy también consciente de que cuando empiecen a interactuar toda esta culpa se calmará... Pero ahora no puedo evitar sentirme así.
Ayer estuve toda la tarde hasta las 23:45 sola con los dos. Eran las 21:30 y Diego y yo aún no habíamos cenado, él me decía que tenía hambre, pero yo le estaba dando el pecho a Delia... Imaginad cómo me sentí al no poder partirme en dos.


Néstor es el que más me ha sorprendido. Todos, toditos los miedos que yo tenía respecto a él y que cuento aquí eran totalmente absurdos. Parece que ha tenido 15 hijos recién nacidos... Desde el minuto 0, cuando Delia salió de mi cuerpo, él se volcó en ella, la cogía sin miedo alguno (y fijaos, yo que ya he vivido lo que es tener un bebé tan pequeñito, estaba acojonada temblaba las primeras veces al cogerla), le cambiaba todos los pañales, la calmaba... Puede estar la niña dos horas llorando que él no se pone nervioso, la duerme con una facilidad asombrosa, la viste y la desviste, la baña...
Respecto a mi cuarentena, me ha cuidado, me ha curado, ha limpiado, me ha hecho de comer, me ha mimado, y sobretodo, me ha dado cariño y seguridad.
En estos 31 días de bipadres... Me he re-enamorado de él... Hasta las trancas.


Mi madre. Estas dos últimas semanas, Nés ha tenido que trabajar 15h seguidas sábado y domingo. Ella ha estado aquí ayudándome y apoyándome. Ha sido mi desahogo, ha sido una ayuda muy muy importante.


La madrina de Delia... Me ha ayudado y apoyado, cuando Delia estaba removida ella tampoco perdía la calma, cuando a mí me ha entrado la inseguridad, ella ha estado ahí para hacerme ver que puedo con todo.


Mi suegra, mis amigas, mi abuela, mi familia... Ha sido un mes llenísimo de amor... Hemos visto lo arropados que estamos, y eso nos da fuerza, mucha.


También nos hemos decepcionado. Gente que pensábamos que iba a estar al 200% con nosotros no ha  llegado ni al 5%.
Y, en cambio, gente por la que no dábamos un duro, nos ha sorprendido gratamente.

En resumen, ha sido un mes inolvidable, mágico. Ha pasado tan rápido que aún me cuesta creer que ya seamos cuatro. Un mes en el que he descubierto lo que es amar de verdad y que la felicidad, aunque pienses que es plena, siempre puede ser más y más intensa


viernes, 11 de marzo de 2016

Mi segundo parto. ¿Merece la pena no saber el sexo del bebé?

Hoy Delia cumple una semana. Ha sido una semana mágica, en la que ha habido momentos de sueño extremo, de agobio por no poder prestar a Diego la atención que se merece, por pensar que no llegas a todo... El inicio de la lactancia, el conocernos más aún los 4... Hago balance y aun con todo eso, ha sido la semana más maravillosa de mi vida. Qué cierto es eso de que el amor no se divide, se multiplica.

He llevado un embarazo totalmente sedentario. La vagueza se apoderó de mí y la media hora que me decía la matrona que anduviera todos los días... Si eso la andaba al mes.
El jueves pasado (03/03) no paré, me costaba mucho andar porque el bebé estaba muy encajado, pero aun así me tiré toda la tarde de arriba para abajo.

Estábamos tan cansados Néstor, Diego y yo que nos fuimos a dormir a las 22:00.
A las 22:30 empecé a sentirme un poco molesta con las contracciones de Braxton, las indoloras. Me daban bastantes y yo ya intuía que algo estaba cambiando en mi interior. Una hora después empezaron a dolerme levemente, a lo que empecé a contar el tiempo, me daban cada 8-10 minutos, regulares. Mis soles seguían durmiendo mientras que la duración entre contracciones iba siendo más corta y éstas más largas y molestas. Yo no hacía más que levantarme y pasearme, hasta que a las 3:15 se despertó Néstor y me vio un poco rara. Yo le dije 'me da que mañana no vas a trabajar, eh... Estoy de parto.'
Él se puso eufórico, ya me dolía cada 3 minutos. Yo le dije de esperar a la mañana siguiente, pero a las 5 ya quería irme, le dije que tenía que tener lo menos 5 cm de dilatación, eran muchas horas con contracciones regulares y dolorosas y yo ya era multípara. Llamamos a mi cuñado que se quedó con Diego, éste no hacía más que decirme llorando que no lo dejara, y yo me fui rota por dentro, dejando al que aún era mi pequeño llorando.

a las 5:30 llegamos, me hacen monitores y un tacto que no se me va a olvidar en la vida de lo que me dolió. Estoy 70% cuello borrado y casi 3cm de dilatación. Me desplomé y rompí a llorar... Tantas horas soportando dolor para solo haber dilatado medio cm (lo otro ya lo llevaba dilatado 3 semanas).
Me desmoralicé... Me ingresaron y me dejaron en la habitación con la fitball, pero la cosa empeoraba, lo que eran contracciones regulares cada 3 min. cambiaron a contracciones cada 10-12-4-6... ¿Se me estaba frenando el parto? Cada vez dolían más pero no tenían patrón de tiempo.
Yo estaba agotada y muy triste, veía que me dolía y no servía para nada.
A las 8 y pico pasó una matrona que es un cielo y me hizo un tacto con mucha suavidad, a lo que me dijo que estaba de 4'5 cm, que las contracciones sí estaban dando fruto, y que cuando yo quisiera me pusiera la epidural y nos fuéramos a paritorio.
Yo seguí aguantando en la habitación una hora, hasta que ya volvían a ser muy regulares y muy dolorosas, así que me subieron.
La matrona me preguntó que qué era, niño o niña, a lo que contestamos que no lo habíamos querido saber. Ella se emocionó porque era el primer parto de toda su carrera en el que iba a recibir a un bebé que no sabía su sexo.
Me puse la epidural, y fueron los 40 minutos peores del parto. Me pusieron solo medio bolo porque yo quería sentir el dolor, quería pujar con mi instinto, solo quería indicaciones para evitar el desgarro.
Al ponérmela hicieron lo único que no me gustó, me rompieron la bolsa y me pusieron la oxitocina.
Estaba de 6cm y eran las 14:00, a lo que mi matrona, le dijo a Néstor que se bajara a comer tranquilamente y sin prisa. Que ella no me iba a volver a mirar hasta las 16:00, que esto iba lento. Yo le dije que aguantaba el dolor, que se fuera, y así hizo, se bajó a comer con mi madre que estaba fuera.
Soportaba bien el dolor, movía mucho las piernas y estaba tranquila, respirando genial. Hasta que a las 14:10 me dio una contracción que me partió por dentro. Llamé corriendo, y me dijeron que llevaba muy poca epidural y que a lo mejor se me había ido para un lado, que me pusiera acostada para el otro. Se fue la enfermera y a los 2 minutos me volvió a dar. Sentí que me rompía por dentro. Llamé otra vez con el timbre y me dijeron que no podían hacer nada, que me habían visto hace menos de 15 minutos y que esto era así... Que si quería más chute de analgesia. Yo dije que no y se volvió a ir, y a los 2 minutos otra vez me volví a romper por dentro, a lo que estampé el timbre y llamé a gritos. Me dijeron de hacerme un tacto y yo accedí. 'Madre mía, estás completa y estoy tocando la cabeza, empuja a la próxima, este bebé sale ya'. Yo me puse a llorar, las matronas llamaban a Néstor por teléfono y éste no tenía cobertura, me estaban subiendo al potro y no paraban de decirme que el bebé estaba aquí ya. Yo pensando que Nés se iba a perder el parto, notaba la presión y cómo descendía.
De repente apareció sofocado y poniéndose el gorro y la bata a toda prisa. Automáticamente me tranquilicé y me centré en la que iba a ser la mejor experiencia de mi vida.
Tenía a tres matronas para mí sola, y yo quería que estuvieran las tres. Me estaban tratando genial.
Me pusieron un espejo delante, y yo sola escuché a mi cuerpo. Con cada contracción llenaba a mi hija de oxigeno, conectaba con ella. Pujaba, notaba como bajaba por el canal de parto. Era fantástico.
Al tercer pujo, con todo el dolor, me hicieron episiotomía. Mi piel es muy tersa y era o eso o desgarro.
Al cuarto pujo salió la cabeza. La vi salir, me incorporé cuando aún tenía su cuerpo dentro de mí, agarré sus axilas y me la saqué yo.
Jamás me he sentido como en ese momento. Me sentí más poderosa que nunca, salvaje, mamífera, mujer, fuerte... Sobretodo tremendamente fuerte.

'¡¡AQUÍ TIENES A TÚ PRINCESA, ES UNA PRINCESA!!'

Yo me acosté y la abracé fuerte, lloré como no he llorado nunca. Chillaba una y otra vez ¡PRINCESA! No me lo creía... Intuí hasta el final que era un niño... Néstor lloraba como no lo he visto llorar nunca, como un niño, frágil y vulnerable... Estaba feliz.

No hubo pinzamiento tardío de cordón, la placenta salió disparada sin yo pujar y tuvieron que cortar corriendo... Fue una pena, pero en ese momento solo quería llorar de felicidad.

La matrona me cosió y con lágrimas me dio las gracias. 'Gracias por haberme regalado un parto tan bonito, tan especial'.

Tengo el parto grabado entero, y cada vez que lo veo lloro y se me pone el vello de punta. Euforia, emoción... Era pura oxitocina.

La pregunta que me hace todo el mundo es si ha merecido la pena la incertidumbre. Por supuesto que sí, ha merecido totalmente la pena... La cosa es que le sigo llamando 'el bebé' porque no me acostumbro a que sea una niña, aún estoy alucinando.
También digo que me llevo la experiencia, pero si tengo un tercero no lo volveré a hacer, las últimas semanas son de nervios por no saber lo que tienes, estás muy limitado para comprar cosas y ropa, demasiado sexismo en todo...

También cómo llevé los dos días de ingreso por el estrés post traúmatico del hospital. Pues los llevé genial, como bien me decía todo el mundo, no iba a tener tiempo de pensar ni dónde estaba metida. Nada de ansiedad y nada de taquicardias.

Gracias Delia, me has enseñado más de lo que te puedes imaginar en tan solo una semana. Te debo tanto...